𝐒𝐓𝐀𝐑𝐁𝐎𝐘 | ❝Dime que me amas, Harry, aunque eso sea mentira.❞
|HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FÉNIX| | Queda absolutamente prohibida su copia u adaptación |
[Adaptación a la saga de Harry Potter creada p...
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CAPÍTULO DOCE
Nuevo régimen y roces sospechosos
De inmediato, todos corrieron hacía la salida, formando un remolino de gente en la puerta, mientras las personas intentaban atravesarla a empujones. Daniel estaba en medio de todos ellos, tomando la mano de Addison para que no se perdiera entre todos, con Tyson detrás de ella para protegerla de las multitudes que intentaban correr hacía los corredores.
—¡Vámonos, Harry!—Gritó Hermione, justo al lado de Daniel y empujando a Ginny, quién fue ayudada por su mellizo para salir del remolino de gente.
El chico Potter levantó a Dobby, quien aún seguía intentando dañarse seriamente, y corrió con el elfo en brazos para unirse a los últimos de la fila.—Dobby, esto es una orden, regresa a la cocina con los otros elfos y, si ella te pregunta si me advertiste, miente y di que no.—Dijo Harry.—¡Y te prohíbo que te lastimes a ti mismo!—Agregó, bajando al duende al tiempo que alcanzaba el umbral y cerraba la puerta detrás de él.
—¡Gracias, Harry Potter! – dijo Dobby con voz aguda y desapareció como un rayo.
—¡Danny!—Exclamó Ginny junto a él, justo cuando un chico de Ravenclaw lo empujaba para correr más rápido.
Observó a su derecha e izquierda, todos los demás se habían movido tan rápido que apenas percibió vislumbres de sus talones voladores al final del corredor antes que ellos desaparecieran; él comenzó a correr hacia la derecha; había un baño de chicos adelante y podía pretender que había estado ahí todo el tiempo si podía alcanzarlo. Addison no tardó en correr hacía la biblioteca, con Tyson tomándola entre sus brazos para cargarla e ir lo más rápido que pudiera.
Eran las diez y media, no tenían porque ir a sus habitaciones, simplemente tratar de esconderse en algún lugar común como los baños o la biblioteca, pero entonces escuchó un quejido, dirigiendo sus ojos azules a Harry. Este había caído abruptamente, dando un patinazo de seis pies hacia delante antes de detenerse. Alguien detrás de él estaba riendo, reconociendo la risa si bien Daniel se había escondido segundos atrás en un muro.
—¡Mal tropezón, Potter!—Exclamó Draco, burlesco y con gracia.—¡Hey, profesora, tengo a uno!
Daniel observó todo desde un muro, preocupado y quedándose sin respiración al notar como tenían a Harry aprisionado. Umbridge llegó apresurada de una esquina alejada, con una gran sonrisa de placer.
—¡Es él!—Exclamó radiante, ante la visión de Harry en el piso.—¡Excelente, Draco, excelente, oh, muy bien! ¡Cincuenta puntos para Slytherin! Yo me haré cargo de él... ¡Arriba, Potter!
Sintió que lo tomaron del brazo cuando intentó dar un paso hacía ellos, notando como se trataba de Addison, quién se había bajado de los brazos de Tyson hace un par de minutos cuando se dieron cuenta que no estaba con ellos. Sus amigos murmuraron.—No, Danny. No lo hagas.