capítulo 16 Del odio al amor

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—Si, y desde ahora te irás a vivir conmigo.

—¿Y que hay de mamá?.

Pregunto el pequeño niño, que esperada la repuesta de aquel hombre alto.

—Tú Madre no puede venir con nosotros.

—¡No!... ¡No iré contigo a ningún lado, si mamá no va conmigo!

Se escuchó la voz inocente del pequeño infante, que mirada con pucheros al hombre desconocido para el.

Kagome que miraba, seriamente cada reacción de su pequeño hijo. Sentía como sus emociones contenidas amenazaban con salir de sus ojos, dolía tanto imaginar que tenía que separarse de su adoración.

—Ven vamonos  ahora.

—¡No, no, yo no me quiero ir! — Grito el pequeño niño, corriendo hasta ¿Donde estaba su madre?

Sesshomaru, que miraba como su hijo iba, a en busca de los brazos de esa mujer. Era claro que su hijo, consideraba  como su «madre» a esa mujer, de belleza inigualable no podía evitar sentir «envidia», de ella que tenia el cariño su hijo.

Miro como esos ojos azules, brillaban nuevamente al tener a su hijo en sus brazos. Había algo esa escena que le causaba repudio, tal vez era "Por culpa de aquel hombre" que convivía con hijo.

—Hum... Esto se me está haciendo, tedioso será mejor irnos ahora. No quiero prolongar, por tiempo mi visita. —Hablo Sesshomaru, mirando como el niño miraba a su madre.

—No, puedes llevártelo así[...] Por primera vez, Kagome dejo ver sus sentimientos, de tristeza y de importancia.

Aquella imagen que quería, reflejar frente de Sesshomaru se habían derrumbado por un impulso de querer proteger a su hijo.

—No, me importa el es mi ¡Hijo! Y tú no eres su madre.

Sesshomaru, tomo de la muñeca al niño para tomarlo entre sus brazos. Y marcharse de esa casa ya no soportaba ver a más, a esa mujer.

—¡No, dejaré que te lo lleves! —Grito Kagome tratando de detener a Sesshomaru, para evitar que se llevará a su hijo.

—Acaso eres una mujer idiota. La ley me protege y como tal tengo el derecho de llevármelo ¿por qué es mi... ¡Hijo!? —Grito se Sesshomaru, tratando de quitarse a la mujer de ojos azules, de sus camino.

—Le recuerdo, que está en mi casa y ¡Yo no le permito que venga a instar, aquí a mi Hermana!

La importancia, y las ganas de dejar salir sus sentimientos dolían más que nada. Miraba como su pequeño lloraba en los brazos de aquel hombre: que solo pensaba en sus sentimientos de «Padre» Tal ves pensar, que estaba haciendo algo bien, para el mismo.

Nunca […] tomo en cuenta lo que su hijo y ella pudieran sentir; —¿Por qué te portas como un egoísta, es que acoso no puedes ver todo el daño me estás causando a mi y a Kairi? Tal vez tú seas su verdadero «Padre» pero no seas tan «Egoista» piensa en lo que Kairi siente y lo que yo siento.

—¡Egoísta, yo por querer tener a «mi hijo conmigo» esos es ser «egoista» ¡¿Dime […] que sentirías, si te llegarás ha entrar que tú «hijo sigue con vida» y que estuvo legos de ti, por mucho tiempo?! Y que otra mujer que «no es su madre» lo está criando ¿Dime que sentirías Tú, «si estuvieras, en mi lugar»?

[...]

Kairi que seguia llorando, ¿Por qué el hombre, que había conocido, quería llevárselo? Lejos de los brazos de su «madre». —¡No, no, no, no me quiero ir, Kairi ¿Quieres ir con mamá? —Lloraba, el pequeño niño en los brazos de aquel hombre de ojos ámbar.

Kagome, que ya no podía seguir como, si nada le doliera de esta situación. Dolía tanto tener que dejar ir a su «bebé» de esta manera, su corazón dolía más y más.

Por cada, súplica que su pequeño «hijo» le pedía; sus deseos de quererlo consolar,  aumentaban con cada llanto de su «niño».

Sesshomaru, ya no podía seguir con esta situación, ya tenía a su hijo en brazos por lo que simplemente decio que ya era hora de irse de esta casa.

Al salir de aquella casa, y subir a su hijo al auto, el llanto del pequeño infante, no dejaba desecar el aquel «llanto» desconsolador, aquella mujer que mostraba seguridad en su porte. En el momento, que había salido de aquella casa se le había derrumbado por completo; la desesperación y la angustia era lo que mostraba en su rostro en ese momento.

—No, no te lo puedes llevar así como así,  regresa me a mi hijo.

Los ruegos de la mujer, le dolían de tan manera, eran como una daga en el corazón. Por una extraña sensación sentía como esa mujer, podía llegar ha errirlo de gravedad con sus simples palabras.

¿Pero que era realmente lo que sentía por ella? Desde que la conocí aquel día en el aeropuerto, no pudo evitar pensar en ella y en sus ojos azules.

Tal vez podría ser algun sentimiento pasajero, como las otras veces que llegaba a confundir el amor con algo totalmente pasajero como; placer y la lujuria que llegó a sentir por una muchacha que era igual de bella que está mujer. Pero Rin Akamura no tenía lo que está mujer le atraía, tan vez, solo tal vez era «atracción» lo que sentía por ella.

—¡Mamá, yo quiero ir con mi mamá, no quiero ir contigo! —Kairi seguia llorando en el auto.

—Kairi cariño, te prometo que mamá ahora todo lo que este en sus manos, para  que vuelvas a casa mi amor, Mamá luchará para que tú vuelvas si. —Kagome no podía evitar que sus emociones la traicionarán de tal manera. 

Naraku tomo la tomo de los hombro, para evitar algún accidente, sabía que ella estaba sufriendo de masiado por perder a su hijo. Pero el no podía evitarlo no estaba en sus manos desearía que toda esta situación nunca hubiera sucedido.

Si tan solo hubiera hecho las cosas bien, hace tiempo y no solo haber hecho lo que kagome solo quería. Pero si lo hubiera hecho así ese pequeño niño nunca lo hubiera llamado «papá» por equivocacion cuando estaba aprendiendo hablar. Era solo bebé que estaba aprendiendo hablar cuando el dió sus primeras palabras; «mamá», «papá».

Aún a pesar que fue una pequeña confusión para Naraku fue mucho más. Desde ese día nunca se había separado de el pequeño Kairi hasta ahora. Si la verdad, si le dolía tanto tener que dejarlo ir a su pequeño, pero ahora solo necesitaba que kagome estuviera bien.

Para lo que Kairi necesitará en el futuro.
Ese si era un verdadero amor desinteresado, Naraku estaría para ellos siempre que ellos lo quieran.

Y aún más para kagome […] realmente el no sabía desde que momento se enamoro de ella, el odio que había sentido por ella desde niño se había esfumado. Desde hace tanto tiempo ahora realmente valoraba cada minuto, cada segundo que pasada con ella y con el pequeño niño.
Realmente había aprendido a valorar a kagome como alguien muy importante para el, cada sonrisa la valorada y la guadaba en su memoria a lo mejor era un sentimiento que realmente se negaba a sentir desde niño.

Amor... Cambiando lo por odió, pero comprendió que el amor que sentía por ella fue más fuerte que el.

[…]

Amor de MadreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora