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Madame Pince era una bruja demasiado estricta para el gusto de Hayley, a quien se le hacía imposible estar en silencio incluso estando en la biblioteca. Regulus ya se había cansado de intentar hacerla callar, por lo que la dejaba parlotear mientras él terminaba el trabajo de Historia de la Magia.

Detrás de una columna de libros cerca de ellos, Sirius y James los espiaban mientras pretendían que leían unos libros que sostenían al revés. Remus y Peter estaban más alejados, sentados en una mesa haciendo tarea. En realidad solo Remus hacia tarea, porque Peter miraba y garabateaba cosas en un papel, Hayley creía que anotaba todo lo que ella y Regulus hacían para después mostrárselo a su hermano.

—Dame un minuto —Regulus asintió mientras Hayley se dirigía a James y Sirius, quienes intentaron hacerse los tontos cuando la vieron—. ¿Qué hacen aquí?

—¡Hayley! ¡Qué casualidad! ¿Cierto, James?

—Tal cual.

La castaña frunció el ceño.

—¿Qué hacen aquí? —repitió con rudeza.

—Es una biblioteca. Estamos leyendo.

—Claro —afirmó James—. Vinimos a leer. A la biblioteca.

Madame Pince los mandó a callar desde su escritorio, pero ninguno le puso atención. Sirius elevó el libro que tenía en su mano para hacer énfasis en su mentira.

—Tienes el libro al revés, Sirius. Y tú, James, dudo que siquiera sepas leer —el morocho la miró mal, pero no respondió porque Hayley lo interrumpió—. ¿Por qué me espían?

—Pff —soltó el mayor—. ¿Espiarte? Nada que ver. No teníamos ni idea de que estabas aquí con Regulus.

Sirius negó con su cabeza mientras Hayley se cruzaba de brazos. La Hufflepuff debía reconocerle algo al ojigris y era que él era mil veces mejor mentiroso que James. James simplemente lo arruinaba cuanto más hablaba, no podía evitarlo. Sirius era más tranquilo, mentía y manipulaba con más naturalidad.

—No te estábamos espiando, vinimos a acompañar a Remus a hacer su tarea y Jamie y yo nos pusimos a leer, solo dio la casualidad de que tú y Reg estaban aquí —intervino Sirius con tranquilidad. Quizá podría engañar a cualquier otra persona, pero Hayley lo conocía muy bien—. Puedes volver con mi hermano. No molestaremos.

La joven se preparó para darles un monólogo sobre porqué debían empezar a dejarla en paz, pero a último momento se arrepintió. Alzó sus manos a cada lado de su cuerpo mostrando rendición y volvió a su lugar, donde Regulus seguía escribiendo. Tomó su muñeca, haciendo que dejara de escribir. De reojo, vio que los dos Gryffindors finalmente dejaban los libros de lado para mirarlos ahora sin disimular.

—¿Quieres molestar a tu hermano y sus amigos?

Regulus la miró inseguro. Jamás diría que no a molestar a Sirius y Potter, pero dudana que Hayley tuviese algo bueno en mente.

❀∘❀∘❀

Debía reconocerle que nunca había visto a Sirius y James tan enojados y era bastante divertido. La furia en sus ojos mientras sus cachetes se teñían de rojo, los puños apretados y los reproches inentendibles que no dejaban de soltar ni siquiera en la oficina de McGonagall era demasiado satisfactorio.

Verlos así de enojados era un simple gusto inocente que se permitía darse, especialmente después de ser por años el blanco de sus bromas más crueles.

Minerva McGonagall cerró la puerta de un portazo para que sus alumnos hagan silencio, mientras que Slughorn se tensaba notablemente. No temía ponerle un castigo a su alumno, por supuesto que no, pero hasta la persona más brillante sabía que no era nada inteligente hacer enojar a Minerva. Sprout miraba a Hayley muy decepcionaba, mientras que la chica miraba al suelo como si estuviese avergonzada o arrepentida. Regulus casi que se lo cree, pero luego de oír a Rabastan despotricar durante horas sabía que Longbottom estaba más atrevida y engañosa que nunca. Ella lo estaba disfrutando tanto como él, o quizá más.

HATE [rabastan lestrange]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora