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Hayley estaba enojada. Furiosa, mejor dicho, aunque comparándola con una persona promedio sus sentimientos apenas se acercaban a la molestia, pero acostumbrados a su actitud alegre y dulce, era un cambio muy brusco para los Merodeadores que habían cometido el error de fastidiarla en ese momento.

Hacía dos días que no tenía noticias de Evan. El viernes luego del ataque faltó a todas las clases, y durante el sábado no lo vio en el Gran Comedor para ninguna de las comidas, pero lo que sí vio fue a Rabastan y Regulus metiendo comida dentro de sus túnicas, asumía que estaba haciendo reposo para recuperarse, pero que no era tan grave o ya lo hubiesen reportado con los profesores. Hayley no era precisamente una persona atenta, pero había aprendido a observar a la gente. Así era como siempre se enteraba de los chismes del colegio, observando, pasando desapercibida para el resto de la gente.

James y Sirius se habían sentado en Hufflepuff junto a ella y Alice, mientras que Peter, Remus y Frank los miraban desde Gryffindor. La castaña vio que Lily también tenía la mirada en ellos, más precisamente en James.

—Hayley, el sábado que viene podemos ir a Hogsmeade juntos otra vez. Si no tienes planes aún, digo.

James Potter no se había rendido con ella. Hayley no entendía realmente porqué estaba tan obsesionado con quién salía o dejaba de salir, jamás le había interesado eso. Quizá porque Hayley nunca mostró interés en un chico desde que se enamoró a los doce años (casualmente, de Evan) y terminó completamente humillada por culpa de sus amigos.

Suspiró cansada.

—¿A qué le temen? —preguntó—. ¿Que deje de juntarme con ustedes por tener novio? Eso no va a pasar. Dejaré de juntarme con ustedes si siguen comportándose como unos idiotas.

Sirius resopló, llevándose una mala mirada de Hayley. No lo entendía a veces. La quería, era obvio, pero sospechaba que no le caía muy bien en esos momentos. Hayley intentaba no darle importancia, pero era un poco complicado no sentirse mal al pensar que Sirius era capaz de tirar por la borda una amistad de cinco años solo porque no le agradaba el chico con el que supuestamente salía, solamente por rumores.

Bueno, la gente decía que la familia de Sirius estaba loca de remate y podían matarte solo porque los miraste de la manera incorrecta, y Hayley nunca lo trató mal por eso. Ni siquiera cuando conoció a los señores Black en el andén 9¾ y la miraron como si fuera una hormiga bajo sus zapatos. Todavía se estremecía al recordar la mirada de Walburga Black.

—Nos preocupamos por ti —dijo el chico de lentes.

Hayley no lo dudaba, pero estaban demostrándolo de la manera incorrecta.

—Me acusaron de ser una supremacista de la sangre.

—¿Te olvidas quién es tu novio? —intervino Sirius—. Su familia...

—Tu familia practica magia tan oscura como su apellido. Tu prima Bellatrix dicen que ya está en las filas del Señor Tenebroso —lo interrumpió—. ¿Por qué tú eres la única persona capaz de ir en contra de su familia? Todos pueden hacerlo.

—¿Pero él lo haría?

Hayley no respondió porque no sabía la respuesta. No quería creer que era un mal chico, pero lo cierto era que no lo conocía tanto.

—Llevamos menos de dos meses de clases, Hayley. No puedes enamorarte en tan poco tiempo.

—Bueno, en mi defensa me enamoré de él a los doce. Ustedes lo arruinaron —replicó—. Y de paso me humillaron enfrente de toda la escuela, por si lo han olvidado.

James suspiró, mientras Sirius miraba a un costado. No porque estuviese arrepentido, probablemente solo estaba recordando el momento y le divertía pensar en eso. Así era Sirius. Un poco malo, mentiroso y manipulador, no podía evitarlo.

HATE [rabastan lestrange]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora