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James Potter era muchas cosas. Era inteligente, amigable y muy inquieto. Frank Longbottom diría que era insoportable, Hayley solo diría que era un chico... alborotador.

Algunos podrían describirlo como un buen amigo, el mejor que podrías encontrar en toda la vida, y aunque con Hayley había empezado el año escolar de manera complicada era el único que se encontraba con ella en ese momento. Cuando las clases del día terminaron, los Merodeadores se enteraron lo sucedido en su clase de Defensas y no perdieron tiempo en buscarla. Quizá su amistad estaba pasando por un momento difícil, pero jamás iban a dejarla sola, así que mientras Sirius y Remus buscaban a Rabastan Lestrange para vengarse de sus crueles palabras y Peter intentaba ubicar a Frank y Alice para ponerlos al corriente de lo sucedido, James no dudó ni dos segundos en ir a buscarla al darse cuenta que se encontraba sola.

La torre de Astronomía era un lugar poco concurrido, así que Hayley se escondió ahí luego de huir de la clase del profesor Smith. James la encontró sentada en una esquina contra una pared, abrazando sus piernas y llorando ruidosamente. Se agachó y la abrazó sin pensarlo ni decir nada, y así llevaban casi una hora. Hayley ya comenzaba a adormecerse con la cabeza en el hombro de su amigo.

—¿Quieres contarme algo, Hayley?

—James... —murmuró, refregando sus ojos—. Siento que estoy haciendo todo mal.

—Eso no es cierto. No puedes creer sus palabras, tu padre está muy orgulloso de ti, donde sea que esté.

Hayley negó con la cabeza, dejando que más lágrimas se escurran por sus ojos. James intentó secarlas, pero fue en vano porque no dejaban de caer.

—Lestrange dijo...

—Hayley, lo lamento, pero voy a interrumpirte. Él te amaba por quien eres, él estaba orgulloso de ti y tú lo sabes. Ese... tonto no puede hacerte dudar de eso.

Hayley dio un intento de sonrisa al oír el pobre insulto.

—¿Crees que no tengo lo que hace falta para ser auror?

—Creo que solo tú sabes cómo honrar a tu padre —respondió—. Nadie lo conocía como lo hacías tú. Puedes seguir sus pasos y luchar por la causa en la que él creía aunque no sea lo que tú quieres para tu vida. Puedes seguir tu sueño de convertirte en magizóologa. También puedes ocupar tus asientos en el Wizengamot y cambiar las injusticias de esta sociedad metiéndote en la política. ¿Sabes cómo vas a honrarlo? Haciendo lo que es correcto.

—¿Lo correcto?

—Sí, Hayley. Lo correcto. No lo fácil, ni lo seguro.

Hayley apretó la mano de su amigo, sintiéndose preocupada. Había estado informándose todo el verano sobre lo que estaba pasando y le avergonzaba admitir que no sabía para qué lado apuntar. Asesinar y torturar no era parte de sus creencias, pero para ella pocas cosas eran más importantes que las tradiciones y costumbres del mundo mágico que estaban dejando afuera para la comodidad de la gente que no lo entendía por haber sido nacida y criada por muggles. Hayley no podía verse defendiendo y luchando por quienes querían deshacerse de todo lo que ella consideraba importante.

Hacía pocos años atrás los rituales aún estaban normalizados en el mundo mágico. En la actualidad, los defensores de los nacidos de muggles habían convencido a la sociedad de que eran algo oscuro e incluso estaban penados por la ley. Hogwarts estaba dejando de lado las festividades mágicas. Hayley sospechaba que próximamente el solo hecho de ser sangre pura sería mal visto.

Lo correcto era reivindicar las tradiciones de su sociedad, usar su influencia política para mantener oculto y seguro el mundo mágico, no mezclarse con muggles, incluso sabiendo que la gran mayoría de sus amigos no opinaba igual.

HATE [rabastan lestrange]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora