13: ¿Eso es un si?

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Alicia

*

¿Se podía ser más tonta que yo en este momento? No. Yo creo que no.

Aquí estaba comiéndome las uñas tras la puerta, esperando a que un grandísimo idiota se aparezca tras ella.

Dijo que en quince minutos llegaría, pero yo me había plantado junto a la puerta en tanto recibí el mensaje. Lo iba a esperar para decirle sus tres cosas.

Lou dormía como un tronco en la sala, y yo rogaba con que no se fuera a despertar. Mi amiga era muy capaz de ponerse del lado de Axel.

Cuando estoy a punto de ir a la cocina por un vaso de agua, se escuchan unos suaves golpes detrás de la puerta, los cuales hicieron que mi corazón se acelerara con nerviosismo.

Me armé de valor y abrí lentamente la puerta, hasta quedar frente a frente con la figura de Axel, quien cargaba un pantalón de pijama junto con una camiseta negra que se le pegaba demasiado bien al cuerpo. Mantuvo una mano en su bolsillo mientras que con la otra se peinó el cabello hacia atrás.

Axel se sacó un palillo de la boca y me dedicó una sonrisa.

—Hola, ovejita ¿Me estabas esperando?

Yo me encontraba de brazos cruzados en el marco, mirando despectivamente al chico frente a mi.

—Solo quería asegurarme de que te largaras en tanto llegaras —alce una ceja.

—Esa no es una manera cordial de tratar a tus vecinos, Alicia ¿Estás molesta conmigo o algo así? —Axel mantuvo una expresión divertida.

—N…No —dije, casi atropellado la palabra—. Es solo que éstas no son horas de visitar a nadie.

—¿Qué tiene de malo? —respondió, alzándose de hombros inocentemente—. Somos amigos, podemos hacer una pijamada.

¿Enserio?

—Lo siento, quizás otro día —me alzo de hombros—. Pero si quieres puedes hacer una pijamada con tu amiguita. Quizás te esté esperando en tu apartamento.

Para mí sorpresa, la expresión de Axel fué de diversión, soltando una leve risita y negando con la cabeza.

—Eres muy dramática.

Iris mii drimitici.

Ruedo los ojos y me doy la vuelta para volver al interior del apartamento, pero entonces Axel tira de mí hacia él y cierra la puerta.

¡Maldito estúpido!

—¿¡Qué haces!?

—Ups.

—¡Las llaves están dentro!

De inmediato trato de golpear la puerta lo más fuerte que puedo para que mi amiga abra desde dentro, pero es inútil, Lou duerme como un tronco.

Una pequeña esperanza se planta en mi cuando recuerdo que mi celular está en mi bolsillo , pero se esfuma cuando veo que justo se apaga por falta de batería.

—Vaya, creo que tienes problemas —dice en un tono cómico. Yo le lanzo una mirada asesina—. Aunque si te sirve, tengo un cargador en mi apartamento.

—Eres un idiota, ¿Sabías?

—¿Eso es un si?

Pues así como me ven, me tuve que tragar mi orgullo e ir junto con Axel a su apartamento.

La mirada triunfante del chico junto a mi era demasiada tortura.

—Me alegra que hayas aceptado venir.

AxelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora