El verano había llegado a la vida de Joshua otra vez, para su mala fortuna.
Con el sol brillando afuera y los niños de la calle jugando inocentes a las dificultades de la vida, él se sentía atrapado entre cuatro paredes, como un prisionero en su propia vida, cosa que en aquella casa siempre fue tan común.
Sus padres, muggles que no comprendían su mundo mágico, no habían cambiado drásticamente en esa ocasión tampoco. Si bien ya antes sus miradas estaban llenas de desilusión y frustración, Joshua se convirtió en el blanco de la ira de su padre, quien normalmente ignoraba su existencia.
Cuando las discusiones estallaban en casa, el sonido de los gritos retumbaba en los pasillos.
Su padre, generalmente callado y reservado, se había transformado en un volcán en erupción, y su madre, en lugar de defenderlo, a menudo se unía a la tormenta verbal.
Había días en que simplemente deseaba que la tierra se lo tragara, que todo ese horror desapareciera.
En su habitación, las paredes estaban adornadas con pósters de bandas como The Weird Sisters y fotos en movimiento de amigos de Hogwarts, pero esos recuerdos no podían ahogar el ruido del conflicto familiar.
Cuando su papá entraba en una de sus fases de furia, Joshua sabía que debía esconderse, no tenía idea de la razón tras esos estallidos, capaz era un problema neurológico por la edad pero no le preocupaba en lo más mínimo ya en este punto de su vida, ellos nunca se preocuparon por él. Su refugio preferido era un pequeño armario, donde el olor a madera vieja y la oscuridad lo envolvían como un manto; en esos momentos, podía ignorar la realidad, al menos por un instante.
Las pesadillas solían comenzar así, con el eco de los gritos de su padre, transformándose en una voz distorsionada que parecía surgir de las sombras. Despertaba agitado, buscando la luz en la habitación, agarrando su varita como si alguien fuera a salir de las sombras del cuarto a atacarlo de la nada.
A menudo, sus sueños se convertían en visiones, imágenes borrosas de un futuro inquietante que no podía comprender, en esos momentos, veía cosas extrañas como una sombra oscura acechando a sus amigos, una sensación de peligro inminente. Todo era confuso y aterrador, y no tenía idea de lo que significaba, seguramente era producto de su cabeza atormentada.
La situación era insoportable, sus hermanos parecían disfrutar del caos, riéndose y burlándose de él como si fuera un objeto en lugar de un miembro de la familia, algo no muy sorprendente.
Intentaba mantener la distancia, pero eso solo aumentaba la frustración de su padre, quien, con cada día que pasaba, parecía más dispuesto a liberar su ira sobre él, era peor cuando mostraba indicios de su magia, pues al ser metamorfomago su cabello era lo que más cambiaba de color y eso no lo ayudaba para nada. En una ocasión, había tratado de escapar a la casa de un amigo, pero su padre lo encontró y lo arrastró de vuelta, gritando sobre lo que significaba ser un hombre de verdad.
Un día, las cosas llegaron a un punto crítico.
Joshua había estado en su habitación, intentando hacer sus deberes en secreto, cuando escuchó una discusión entre sus padres "¡No puedes seguir protegiéndolo! ¡Ese perdedor nunca será mi hijo!" El corazón de Joshua se hundió al escuchar esa voz resonando con tanto desdén y desprecio.
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Quidditch y Encantamientos•SEVENTEEN•
FanfictionUna vez alguien dijo: "Somos tan fuertes cuando estamos unidos, así como débiles cuando estamos divididos" Aquellos lazos creados en Hogwarts son los más difíciles de romper, y 13 corazones unidos son invencibles incluso ante la más oscura de las ma...