cuatro

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Era sábado por la tarde, y las calles del centro de la ciudad estaban llenas de gente

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Era sábado por la tarde, y las calles del centro de la ciudad estaban llenas de gente. El sol brillaba fuerte, y el bullicio de las terrazas repletas de gente charlando y tomando algo al aire libre creaba una atmósfera animada. Estaba caminando hacia la cafetería en la que había quedado con Esteban. Necesitaba despejarme después de una semana intensa de entrenamientos y reflexiones.

Cuando llegué, Esteban ya estaba en una mesa cerca de la ventana, con su café delante y un bollo de chocolate que prácticamente devoraba.

—¡Venga, siéntate ya! Que llevo aquí una hora esperándote —dijo con una sonrisa burlona, aunque sabía que solo había llegado unos minutos antes que yo.

—Corta el rollo, que he sido puntual —le respondí, sentándome en frente de él y echando mi mochila sobre la silla vacía de al lado.

—¿Tú? Puntual... —Esteban se echó a reír, dándole un buen mordisco al bollo—. Anda, ¿qué tal ha ido la semana? ¿Te decidiste ya por lo de Lamine?

Suspiré, recordando la conversación que habíamos tenido unos días antes. No había dejado de pensar en eso desde entonces, pero me costaba tomar una decisión.

—Pues... quedamos para dar un paseo el otro día —le dije, intentando sonar despreocupada, pero sabía que Esteban se iba a emocionar.

—¡¿Qué?! —soltó, casi atragantándose con el bollo—. ¡Y no me lo habías contado! A ver, cuenta, cuenta, que te veo con cara de que hay algo interesante.

Sonreí, sabiendo que no podría escapar de dar detalles.

—Salimos a dar una vuelta, nada del otro mundo. Fuimos por el parque, hablamos un rato... —traté de hacer que sonara menos emocionante de lo que fue, pero Esteban me miraba con los ojos muy abiertos.

—Venga ya, Deva. Tú no quedas con un jugador del Barça todos los días, así que suéltalo.

Me mordí el labio, recordando lo bien que lo había pasado con Lamine. Fue un paseo tranquilo, pero hubo algo en su compañía que me hizo sentir cómoda, casi como si lo conociera de siempre.

IGUAL QUE UN ANGEL; Lamine YamalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora