Fantasmas

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Conozco la existencia de los escalofriantes fantasmas de los recuerdos. Almas que nunca tuvieron cuerpo, que fueron un concepto creado por el tiempo, por un lugar, por una idea espontánea.

Creo que, alguna vez, he visto, con estos ojos, los cuales a veces ponen atención de reojo, el fantasma de un alma que habitó dentro de un ser que alguna vez caminó nuestras calles, bebió la misma agua y saboreó las mismas delicias que nosotros y, por así decirlo, murió, aun cuando la vida no se le había acabado.

Sin embargo, jamás me había encontrado el fantasma de una carta hasta que hace un par de horas, por curiosa, fui a buscar la que pasó de su mano a otra hasta llegar a las mías.
La letra, el saludo; el papel, la presión del lápiz y su color monocromático. Seis dobleces. Todo lo sentí en las yemas con tal precisión que daba miedo, aunque solo era el fantasmal recuerdo. Jamás la volví a ver porque incluso olvidé que terminó deshecha, rota y seguramente degradada en alguna parte de esta ciudad que nunca nos hizo reencontrarnos.

La huella que dejasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora