Franca declaración

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Se terminó...
Mi obsesión por cómo los dioses te dotaron para ser tentación.
Si alguna vez te lo cuestionaste, la respuesta ahora la sabes, si es que conoces la existencia de esto que no es precisamente un poema, sino una declaración.
Es que incluso respirar el mismo aire que tú aturdía hasta mi intuición.
Embriagador, adictivo, seductor; la estela que proyectabas, con la luz del oeste a tu favor, era suficiente para que mi ser se anestesiara, pero para que al mismo tiempo se desintegrara en una sobrenatural implosión.

Pero ya se terminó...

Se terminó.
No imagino más cómo sería recorrer tus secretos con la punta de mis dedos.
Mucho menos cómo será que seamos un amor prohibido y luego desinhibido.

Se terminó...

Congelada se quedó mi admiración por tu efusiva actitud al enseñar tu capacidad de manejar perfectamente una situación.
Asfixiaste mi gusto por deleitarme con tu endemoniado encanto envuelto en traje negro, al quemar los aviones de papel en los que yo viajaba por la luna y por las nubes. Una lástima que ya no lo pueda admirar así.
Es una pena no habértelo hecho saber.

Y disculpe si en esta declaración no le hablo de usted; sé cuánto le desagradaba sentir que era un simple mortal y no el ser perfecto que entre broma y broma decía ser.

La huella que dejasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora