¿Cómo podría saltarme un día sin verte, hablarte, o siquiera saber que hoy viste al cielo y de nubes se despejó?
Es tu existencia mi felicidad entera.
Incluso he llegado a considerar tu sombra un suspiro de la eternidad.
Sin nada de ti, juro que podría sentir que ese resplandor de alegría en mí expira.
Representas un valor más alto que el mismo aire, el cual, sin ti, ¿de qué serviría? Tú le das sentido a cada latido y a cada respiración.
Y perdón si cargo en tus hombros tal peso, es que para mí, tú eres la mejor razón.
Eres la respuesta a mis preguntas silenciosas; la paz que encuentro al final de una meditación.
Eres el después del cual no tenía esperanza antes.
Y me encuentro, cada que me veo en un espejo, con una mirada diferente, más vivaz, más alegre; una expresión más afable, más valiente.
Me encuentro revolucionando mi mente, alejando inseguridades, miedos decadentes.
Porque mientras yo voy hacia ti, tú ya has llegado conmigo.
Si corro en círculos, tú te paras en mi camino con los brazos extendidos. Eres esa pausa necesaria.
Sentimientos nuevos, diferentes a lo que tenía por conocido, por entendido.
¿Para qué querría algo distinto a lo que tengo contigo?
Ni siquiera me preocupa que alguien reconozca este sentimiento de profundidades desconocidas; ¿cómo o con qué razón podrían comprender esta armonía que siento en tu amor, en tu amor?
Tu luz cruzó mis huesos, y mi conciencia se expandió.
Quizá... No, no. Estoy segura de que el único ser que sería capaz de entenderme y no malentenderme serías tú.
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La huella que dejas
PoesíaTodas las historias dejan huella. Gracias, por estar aquí.✨
