Los días se habían vuelto difusos para mí. Un ciclo interminable de frialdad mecánica y pensamientos que no podía silenciar. ??? un robot con esas capacidades me protegía de muchas cosas: no sentía hambre, ni fatiga, ni dolor físico, ella se fue por protegerme de eso estoy segura. Pero el tormento mental… ese no desaparecía. Ni siquiera la perfección fría y calculada de mi programación podía disiparlo.
A veces me quedaba mirando mi reflejo en los monitores, intentando reconocerme en la imagen que proyectaba. Tessa. Su rostro, su expresión, su voz… Pero no era ella. Nunca podría serlo. Solo una ilusión cuidadosamente construida, una mezcla retorcida entre lo que fui y lo que debía aparentar ser. Mi disfraz, mi máscara… mi castigo.
"Esto… no debió… suceder así."
Las palabras salieron de mí en un murmullo tembloroso, apenas audibles en la habitación vacía. Cuando no imitaba a nadie, mi voz se volvía lo que realmente era: robótica, tartamuda, quebrada. Como si incluso mi sistema de comunicación se negara a darme la fluidez que una vez tuve. Hablar en tercera persona se había convertido en un hábito involuntario, una forma de distancia emocional, un intento desesperado de fingir que la culpabilidad y el peso de mis errores no me pertenecían.
Pero sí lo hacían.
Mi plan… nuestro plan, aquel en el que tanto confié, falló. No solo falló, sino que se llevó consigo a la única persona que alguna vez me trató como algo más que un arma, algo más que un experimento. Tessa.
Ella me salvó. Me arregló. Me dio la oportunidad de ser algo más que una máquina desechada. Y yo… yo le arrebaté su futuro.
Ahora todo lo que quedaba de ella era este disfraz que vestía, la imagen que proyectaba para mantener mi engaño. Cada palabra que decía con su voz era una burla cruel de lo que debería haber sido.
Entonces, escuché pasos.
La voz de uno de los trabajadores de esta compañía me sacó de mis pensamientos. En un movimiento automático, rápido, me coloqué el casco. No podía permitirme el más mínimo error. Los humanos son absurdamente fáciles de engañar, pero subestimarlos sería mi perdición.
—Explícame de nuevo, Tessa… —dijo el trabajador con tono cansado—. ¿Por qué hemos comenzado una guerra con los robots que nosotros mismos creamos?
La pregunta.
Respiré. Bueno, imité el gesto. Ajusté mi postura, reforcé la expresión de determinación en mi rostro y hablé con la voz que no me pertenecía.
—Uno de mis drones se volvió incontrolable. Una asesina psicópata capaz de matar y dominar a todos los Worker Drones. Es una amenaza.
Mentira.
Silencio.
Eso fue lo que me dejo la habitacion.
La trabajadora a su lado cruzó los brazos, escéptica.
—¿Y cómo llegamos a esta situación?
Mentiras dentro de mentiras. Respuestas meticulosamente planeadas, una red de justificaciones construida con paciencia y precisión. Una parte de mí se preguntó si algún día, en algún rincón de su mente, alguien dudaría lo suficiente como para ver la verdad. Pero no importaba. Debía seguir adelante.
—Si no la detenemos, acabará no solo con nuestros drones, sino con nuestra forma de vida. Podría destruirlo todo.
No les dije que aquella "asesina" había sido creada por sus propias manos. Que todo esto fue un error, una tragedia orquestada por la arrogancia de quienes juegan a ser dioses sin comprender las consecuencias de sus acciones.
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Murder Drones "Futuro"
Hayran KurguEres un Worker Drone con habilidades que rozan lo extraordinario, aunque no tan fuera de lo común como las de Uzi. Una existencia sencilla, diseñada para servir, pero marcada por una carga que no todos los drones comprenden: una conciencia que te em...
