The prophecy
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Checo despertó desorientado; lo último que recordaba el estúpido rostro de Max viéndolo desaparecer en la neblina de su hechizo.
A penas y pudo reaccionar pues sintió manos que lo llevaban a rastras por un campo de flores y un camino de piedras intercaladas.
—¿Quienes son? —cuestionó con un hilo de voz —¡Suéltenme! —exclamaba haciendo el mayor de sus esfuerzos pues, por alguna razón, se sentía bastante débil.
Los dos mastodontes que lo llevaban de los brazos no emitían ruido alguno, a penas podía escuchar sus respiraciones. Sabía que no lo querían dañar pues no estaban aplicando mucha fuerza, pero él tampoco tenía la necesaria como para intentar forcejear.
No supo exactamente cuánto tiempo transcurrió pues cuando menos pensó ya estaba llegando a lo que parecía ser un Capitolio, solo que este se encontraba en un claro estado de deterioro.
Lo sentaron en una silla y comenzaron a amordazarlo. Sus manos descansaban en el respaldo de la silla. Hilos de magia enredaban sus manos y piernas.
Su respiración comenzó a acelerarse, podía sentir su magia regenerarse de alguna manera por lo que, con sus propias uñas, hizo un corte en su dedo.
Rápidamente lo esparció entre su mano y comenzó a recitar un hechizo en voz baja.
—Ni si quiera lo intentes —la voz de una mujer resonó en la habitación —solo te harás daño.
Sergio buscaba en sus alrededor la procedencia de la voz hasta que dio con la mujer que portaba una capa con una capucha que cubría la mitad de su rostro.
—¿Qué quieres?
—Tranquilo, Sergio —la mujer rodeó la silla debilitando el agarre liberando así las manos de Sergio —Sé que no son los mejores términos en los cuales nos podamos reencontrar, pero quiero hacer las cosas bien.
—¿Reencontrar? —cuestionó Sergio con incredulidad —¿nos conocemos a caso?
La mujer se detuvo frente a él poniéndose en cuclillas para estar a la altura de Sergio y retirando la capucha —Soy tu madre.
Sus ojos se cargaron de lágrimas, una mirada cristalina llena de dolor y sufrimiento. Quizás la mujer tenía la idea de una reacción diferente, pero Sergio, en su pena no lo tomó del todo bien.
—¿Y a qué carajos vienes a joderme ahora? —habló entre dientes —¡Responde! —levantó la voz, rápidamente un hilo de sangre salió de su nariz, las luces del lugar parpadeaban continuamente.
—Tranquilízate, Michel —habló la mujer levantando las manos en señal de paz —quiero hablar contigo
—¿Y por qué esperar 35 años? —hablaba con sufrimiento pues la estaba pasando realmente mal —Me dejaste en una puta canasta para periódicos en una puta noche de invierno ¡EN LA PUTA CALLE!
Sergio se levantó molesto causando que la mujer se reincorporase y comenzase a retroceder.
—Me aseguré de que te recogieran, te estuve vigilando desde las sombras.
—Felicidades —aplaudió con una sonrisa sarcástica —solo por eso, deberías recibir el premio a la madre del año.
—Lo hice, por tu bien, hij...
—¡No! —la interrumpió —ni se te ocurra llámeme así.
—Llevas el nombre que yo elegí, mi apellido —la mujer comenzaba a perder la paciencia.
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BLACK MAGIC | CHESTAPPEN
RomanceMax, un boina roja designado a exterminar a los portadores de magia, cae en los encantos de un panadero de tez morena y pecas encantadoras, sin saber que este hombre es uno de aquellos a los que debe exterminar. ¿Qué pasará cuando Max se entere que...
