Afuera, en el cruce maldito entre la penumbra y el resplandor de los meteoritos, el ambiente se volvió insoportablemente denso. La brisa gélida y ensordecedora traía consigo el lamento de las olas del litoral, mientras las luces parpadeantes de las islas del archipiélago parecían presagiar el fin de una era. En medio de ese caos, la confrontación se desplegaba sin retorno.
—Es deplorable usar a dos inocentes para chantajear a los demás —exclamó Fernando, con voz retumbante.
—El secreto de zafiro no es relevante para esta historia —Joss se mantuvo firme —solo un daño colateral.
—Suéltalo —amenazó Carlos.
—¿O que? —cuestionó sarcástico —un panadero que decidió ser un peón del ejército de Perla me va a lastimar.
—No volveré a repetirlo.
Mary rodó los ojos —suficiente —chasqueó los dedos y Carlos terminó desvaneciéndose en el suelo.
Pato alcanzó a sostenerlo para recargarlo sobre sus piernas, el moreno tosía polvo de Estrellas.
—Polvo eres y en polvo te convertirás —Mari lo miraba con indiferencia.
—¿Me quieres a mi? —cuestionó Fernando —bien, aqui me tienes, pero déjalos a ellos en paz
Joss inclinó ligeramente la cabeza, permitiendo que su calma intachable permitiese una sutil burla en su tono:
—Señor Fernando, la verdadera fuerza no se mide por el lazo de sangre, sino por el valor de lo que se concede —obviaba la petición de Fernando —¿Acaso cree usted que la inocencia de Sergio podrá evitar lo inevitable? Max, con su inexperta magia temporal, es la pieza que falta para acelerar el proceso. Sin él, el Codex de Sangre permanecerá cerrado, y el futuro de Rubí se consolidará mientras Perla se estanca en la ilusión del poder. Sobre el de ojos bonitos, bueno, solo intervino cuando no debía ¿Ve el patrón?
Fernando se mantuvo serio.
—No me sirves para absolutamente nada; en tres años te volverás obsoleto; me interesa tu bastardo.
Mary intervino, con la voz teñida de una sed inconfesable:
—Sergio, tu don es ignorante para ti, pero es vital para abrir el Codex. Ese libro. será la llave para dominar la Torre Tempo y, con ello, unir a todas las islas bajo un nuevo orden. O vienes con nosotros, o verás cómo aquel que te es tan querido sufre las consecuencias.
El rostro de Sergio, pálido y atormentado, se iluminó de un dolor indescriptible. A cada palabra sentida, la realidad se volvía más ajena. El joven, con la mirada perdida, apenas podía articular sus pensamientos:
—¿Qué quieren de mí? —cuestionaba con desesperación palpable.
—Tu magia —habló tranquila —Tú sangre.
Fernando se lanzó hacia él, con una mezcla de furia y desesperación contenida en cada palabra.
—Sergio —Fernando advirtió.
—Y si te la doy —buscaba negociar —¿Los dejarás en paz?
—No prometo nada —sonrió Joss.
—No permitas que quebranten tu lealtad —Fernando intervino —ve lo que hicieron con Carlos.
Pero la respuesta no tardó en llegar, helada y casi sonriente. Joss replicó desde la penumbra, sus palabras impregnadas de una seguridad inquebrantable:
—La lealtad es un concepto relativo, rey de Perla. Lo que tú consideras nobleza es, en este nuevo orden, un obstáculo —dirigió su mirada al pecoso — Sergio, tu poder es la llave y Max, por muy inexperto que sea, es el seguro temporal que garantiza nuestro avance. Charles es un elemental puro, una fuente de energía infinita.
ESTÁS LEYENDO
BLACK MAGIC | CHESTAPPEN
RomanceMax, un boina roja designado a exterminar a los portadores de magia, cae en los encantos de un panadero de tez morena y pecas encantadoras, sin saber que este hombre es uno de aquellos a los que debe exterminar. ¿Qué pasará cuando Max se entere que...
