Me pasa algo que no sé que es.
Siento y veo todo al revés.
No dejo de pensar una y otra vez en cómo va mí vida, en como pierdo su interés.
No entiendo si fue causa de la ansiedad o el estrés.
Necesito saber que quiero hacer, a dónde quiero ir y de dónde saco tanto miedo para necesitar huir.
De dónde aparece tanta inseguridad y que es lo que me hicieron para temer tanto a la oscuridad (incertidumbre).
Porque por más que alumbre, mis ojos no quieren mirar porque sienten miedo a lo que se podrían encontrar.
Siento esa angustia inservible en el pecho, que simplemente me deja vacía sin ningún propósito más que encerrarme durante varios días bajo mí techo. Ya nisiquiera es tristeza, parece que a mí corazón ya le da hasta pereza arriesgar la cabeza por un poco de emoción. Le quedó una sensación amarga como chupar un limón.
Entonces ahí es donde me pregunto de nuevo, en que estoy fallando a quien estoy dañando o que cosa me está faltando.
Me preguntó si podré salir del pozo, abrir los ojos, respirar sin miedo, dejar de estar en supervivencia, recuperar nuevamente la paz, hacerle saber a quien sea que está cumpliendo su deber, que de consciencia, ya aprendí la lección, ya podemos dejar de lado las consecuencias.
Tal vez esta sea la etapa de aprendizaje en donde el viaje es más duro que vuelo con turbulencias. De esos en donde terminamos dejando nuestras pertenencias, la mitad del equipaje en el camino, porque descubrimos que jamás las necesitamos, olvidando de dónde venimos y a dónde nos dirigimos, con quien estábamos o hasta que cosa buscábamos en el destino.
Llegué al punto de tener tanto miedo de quedarme como de escaparme. Quizá entonces el miedo sea seguir siendo yo.
Desafortunadamente, por mucho que intente, en todas partes podría correr de todo el universo entero, ser absorbida por un agujero negro, o volverme más cenizas que polvo de cenicero, pero en ninguno de los casos, dejar de ser yo misma.
Por lo tanto me debo tomar el atrevimiento de parar de darle tantas vueltas al asunto y soltar las maletas, dejar de avanzar como si caminara con muletas, permitir que chorree la sangre por las grietas y aunque quiera gritar con todas mis fuerzas, aunque vea que se derrumban todos mis planetas, aunque dejar ir duela, aunque olvidar duela, si es necesario para lograr una mejor versión de mí, entonces que mejor queme y me deje subirme al avión, tomar la decisión. Finalmente todo ese huracán de explosión que estoy soltando en letras como exposición, no solo tenga un sentido mejor, sino que además, le sirva al conductor de mi transporte o al autor de mí historia, que a pesar de todo este dolor, aún estoy preparada para alcanzar la gloria.
