Sentía una presión en el estómago. Hizo una mueca; no podía moverse con comodidad. Se removió hasta lograr apartar el peso de su cuerpo.
-Déjala, Pabu. Cuando despierte no te querrá encima.
Esa voz. Le resultaba familiar. Permaneció con los ojos cerrados, inmóvil, fingiendo dormir. Poco después sintió un tacto en la mejilla: cálido, aunque un poco áspero. Unos dedos apartaron los mechones que le caían sobre la frente.
-Despierta, Terra. Por favor. Todos te extrañan.
¿Quiénes son "todos"?
Oh... sus amigos.
Un dolor punzante apareció en la parte trasera de su cabeza. Incluso con los párpados cerrados, la luz le molestaba. Cuando finalmente abrió los ojos, todo llegó de golpe: imágenes, voces, fragmentos de recuerdos que chocaban entre sí como una avalancha.
Se incorporó a medias en la cama y tomó una gran bocanada de aire... que terminó en un ataque de tos.
-¡Terra!
Alguien se lanzó sobre ella y la rodeó en un abrazo apretado. Sintió el llanto contra su hombro y cómo las lágrimas empapaban su ropa.
-Ya basta, Bolin. Luego tú lavarás mi ropa -dijo, pellizcando la mejilla del chico para apartarlo. Terra bufó al verlo.
Estaba cubierto de lágrimas y mocos.
-Te ves horrible...
-Te... te extrañé mucho -Bolin se limpió la cara con los brazos y soltó una pequeña risa nerviosa-. ¿Necesitas algo? ¿Agua? ¿Comida? ¿Un doctor?
Terra parpadeó varias veces, tratando de enfocar la habitación. Las paredes eran de madera clara. Había una ventana abierta por donde entraba el aire frío de la tarde..
No estaba en la ciudad.
-¿Dónde... estoy? -su voz salió más ronca de lo que esperaba.
-En la Isla del Templo Aire -respondió Bolin-. Has estado inconsciente toda una semana.
Una semana.
Terra frunció el ceño. Algo en su memoria no encajaba.
Un chillido suave interrumpió el momento. Un pequeño cuerpo rojizo saltó nuevamente sobre el colchón y caminó hasta su pecho.
-Pabu... -murmuró ella.
El animal se acomodó en su regazo, como si reclamara su lugar.
-Se negó a irse de tu lado -dijo Bolin con orgullo-. Literalmente gruñó a cualquiera que intentó sacarlo.
Terra llevó una mano temblorosa a la cabeza.
Entonces volvió.
La explosión.
El suelo rompiéndose.
La energía fuera de control.
Su respiración se aceleró.
-Oye... tranquila -dijo el de mirada verdosa, acercándose un paso-. Estás a salvo.
Terra apretó los dientes.
-¿Dónde está Korra?
-Está bien -respondió Bolin-. Fue a hablar con Tenzin. Cuando se entere de que despertaste va a venir corriendo.
Terra bajó la mirada hacia sus manos.
Temblaban.
Intentó cerrar el puño... pero sintió algo extraño bajo su piel. Como una vibración leve, profunda.
Algo no estaba igual.
-¿Qué pasó... conmigo? -preguntó en voz baja.
Bolin dudó.
-Bueno... técnicamente tú...
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𝑇𝑒𝑟𝑟𝑎 | ᵇᵒˡⁱⁿ
De TodoControlar más de un elemento es normal cuando resultas ser el Avatar. Pero si alguien más lo hace es raro. Al menos todos pensaban eso al verla. Solo una persona la veía como alguien asombrosa.
