La Prueba de Percival:
La luz del altar brilló intensamente, y Nasiens sintió cómo su corazón se aceleraba mientras observaba a Percival desaparecer en la luminosidad. En el instante en que la luz lo envolvió, el templo pareció temblar, como si el mismo espacio estuviera vivo y consciente de la importancia del momento.
“Debo creer en él,” murmuró Nasiens para sí misma, recordando la determinación y el coraje que Percival siempre había mostrado. “Él puede hacerlo.”
Mientras el resplandor se desvanecía, el entorno cambió, y Nasiens se encontró de pie en un lugar completamente diferente. Un vasto campo se extendía ante ella, pero no era un paisaje sereno. Las nubes oscuras cubrían el cielo, y vientos fríos azotaban la hierba, que se mecía de forma caótica.
Al mirar a su alrededor, vio figuras sombrías que emergían del suelo, susurros de voces tristes y vacías flotaban en el aire. “Percival…” llamó, pero su voz se ahogó en el viento.
De repente, una de las figuras se acercó a ella. Era una sombra que adoptaba la forma de una figura conocida: su madre. “¿Por qué has fallado, Nasiens?” la sombra preguntó, su voz cargada de decepción. “Siempre fuiste una carga, incapaz de cumplir tus sueños.”
Nasiens sintió una punzada en su corazón. “¡No soy una carga! ¡He luchado y he aprendido!” exclamó, intentando mantener la fe en sí misma.
“Pero aún no eres suficiente,” la sombra replicó, acercándose más. “Siempre te quedas atrás, siempre a la sombra de los demás. Percival te abandonará como todos los demás.”
“No, no es cierto,” dijo Nasiens, su voz temblando. “Percival nunca me abandonará. ¡Nos amamos!”
De repente, las sombras comenzaron a moverse, cambiando de forma y tomando la apariencia de los miedos de Nasiens: sus inseguridades, sus fracasos, todos sus momentos de duda. Se sentía atrapada, como si una red de oscuridad la estuviera envolviendo.
Con un profundo aliento, recordó las palabras de Percival: “Confía en ti misma.” Cerró los ojos y trató de recordar todos los momentos que habían compartido juntos, las risas, los sueños, los desafíos que habían superado. “Soy más fuerte de lo que creen,” dijo, levantando la cabeza con determinación. “Soy Nasiens, y no me rendiré.”
Un resplandor cálido comenzó a emanar de su corazón, iluminando la oscuridad que la rodeaba. Las sombras se tambalearon, retrocediendo ante la luz. “No voy a dejar que el miedo controle mi vida,” gritó, sintiendo cómo su poder crecía. “He encontrado mi lugar en este mundo, y no seré silenciada.”
Las sombras comenzaron a desvanecerse, y Nasiens se sintió más fuerte que nunca. Con un grito de desafío, extendió sus manos hacia adelante, liberando una onda de luz que cortó la oscuridad. La figura de su madre se desvaneció, llevándose consigo todas las dudas que la habían perseguido.
“Lo hice,” murmuró, sintiéndose llena de energía. “He superado mis miedos.”
De repente, el campo comenzó a desvanecerse, y Nasiens se encontró de nuevo en el templo, el altar resplandecía en un fulgor dorado. “He enfrentado mis miedos, he demostrado que soy digna,” dijo, sintiendo que el amor y la determinación llenaban su ser.
La voz resonante habló de nuevo: “Has pasado la prueba, Nasiens. Tu amor por Percival y tu valentía han brillado. Ahora, el poder antiguo que buscas está a tu alcance.”
“¿Qué debo hacer?” preguntó ella, sintiendo que su corazón latía con fuerza ante la posibilidad.
“Debes invocar el poder con un acto de amor verdadero, un sacrificio que muestre la profundidad de tu conexión con Percival,” dijo la voz. “Solo así podrás obtener la sabiduría que buscas.”
Antes de que pudiera formular una pregunta, la luz del altar comenzó a envolverla nuevamente, y Nasiens se sintió elevada, como si flotara en el aire. Al abrir los ojos, se encontró de nuevo en el campo, pero esta vez Percival estaba a su lado.
“¡Nasiens!” exclamó, aliviado al verla. “Lo lograste. Superaste tus miedos.”
“Sí, y tú también,” dijo ella, sonriendo. “¿Cómo fue tu prueba?”
Percival tomó su mano, su mirada fija en ella. “Tuve que enfrentar mi propio miedo de perderte. Las sombras intentaron convencerme de que no era lo suficientemente fuerte, de que no podía protegerte.”
“¿Y qué hiciste?” preguntó Nasiens, sintiendo su corazón latir con fuerza.
“Recordé que nuestro amor es más poderoso que cualquier sombra,” respondió él, su voz cargada de emoción. “Luché y superé mis dudas, y ahora sé que juntos podemos enfrentar cualquier cosa.”
La luz comenzó a brillar entre ellos, y ambos sintieron una conexión profunda que iba más allá de las palabras. “Debemos invocar el poder,” dijo Nasiens, mirando hacia el altar que aún brillaba a lo lejos. “¿Estás listo?”
“Siempre estaré contigo,” afirmó Percival, apretando su mano con fuerza. “Juntos, somos imparables.”
Ambos se dirigieron al altar, el resplandor creciendo con cada paso. Sabían que estaban a punto de descubrir los secretos que podrían cambiar no solo sus vidas, sino el destino de todo el reino.
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el susurro del cielo
FantasyDescripción: En un reino encantado, Nasiens, una joven reservada con el corazón lleno de sueños, se ve atrapada en una maldición que la transforma en un cisne durante el día. Solo su amigo Percival, un divertido y coqueto joven con cabello verde y o...
