—Mi gata tuvo una camada a inicios de agosto, llévate uno—
Las palabras de Focus parecieron más una orden que una sugerencia, ni siquiera parecía un regalo en realidad.
—Los gatos alejan bichos—
— ¿Ratas? —
—Bichos...—
Se llevó al pequeño gato a su casa, ahora no solo tenía que aprender a trasplantar jacintos, también debía aprender a cuidar al pequeño aquel, igual pensó que le venía bien una distracción, es decir, ocupaba su tiempo entre su "empleo" y ayudar a Focus con su huerto y el campo de calabazas o maíz, además los arreglos de la casa, en donde siempre encontraba algo nuevo por hacer, algo por corregir o cosas que no le parecían y prefería cambiar, pero además estaba el asunto del vecino misterioso.
No quería meterse en la vida de nadie, pero dado que nadie en el pueblo lo mencionaba se preguntó su no sería alguien allanando el terreno, un posesionario o algo similar. Quiso preguntar del tema pero todos le rehuyeron.
—Pertenece a una de las familias más viejas del pueblo— le dijo Pol mientras ordenaba las fotos que se pondrían en la exhibición del ayuntamiento.
— ¿Y? —
—Y ya, es todo—.
Se había acabado la temporada en la que los turistas iban de visita por la novedad de los campos de calabazas, los laberintos de maíz y los paseos en vagones "antiguos" al atardecer mientras alguno de los habitantes les contaba historias de terror iluminándose con una linterna, los chicos de secundaria no andarían por allí cazando falsos fantasmas o haciendo retos estúpidos, así que el trabajo de Reborn se limitaría, de nuevo, a guiar borrachos a su casa, a no dejarlos conducir, a buscar alguna mascota perdida o a calmar los nervios de alguien que creía había intrusos cuando era una guerra entre mapaches y gatos por la supremacía del basurero...a lo sumo un coyote raquítico.
Claro, que no creyó regresar a casa para descubrir que su propio gato no estaba allí.
— ¿Granuja? —
Lo buscó al frente, en el asiento acojinado del porche donde solía acurrucarse, en su cama, en el armario donde a veces se escondía, en el baño, la cocina, nada, se puso la chamarra de nuevo para salir a buscarlo cuando una voz lo llamó de al lado.
—Creo que buscabas esto—
Vio a su pequeño gato acurrucado y ronroneando en los brazos de su (aparente) vecino.
Lucía igual de cansado y ojeroso que las veces anteriores que lo había visto de reojo, Reborn se acercó de inmediato al ver que el otro no pretendía acercarse, quedándose unos pasos atrás de su propia cerca.
—Gracias— el castaño se acercó, solo un paso, extendiéndole a Reborn al pequeño animal, éste tuvo que alargar los brazos por encima de la cerca de madera (afortunadamente no muy alta), rozando solo un instante los dedos fríos de la otra persona —pequeña mierdecilla ingrata, no me vuelvas a asustar— el gato, como respuesta, lamió su nariz.
—No le riñas, creo que intentó ahuyentar a un perro, sin mucho éxito— su vecino ya estaba a cinco pasos de distancia de su lugar anterior —corrió hacia acá, supuse que estaba bien no dejarlo ir mucho más allá...—
—Gracias de nuevo... ¿quieres pasar a tomar un café o...?— el otro miró de reojo atrás de él.
—No, gracias, tengo cosas que hacer, se me hace tarde—
El ojinegro resistió la tentación de preguntar para qué se podía estar haciendo tarde a las 4am de un viernes.
—Soy Reborn, somos vecinos— el otro rio de una manera que hizo que un escalofrío recorriera al de ojos oscuros.
—Lo sé— dijo, volteando a verlo, rodando los ojos divertido, aunque luego vaciló en contestarle —Luzu...— con esa simple presentación (si es que se le podría considerar como tal) se marchó en silencio por los escalones de su porche, desapareciendo por la puerta, como si nunca hubiera estado allí.
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Invitation Only
VampireReborn renunció a su trabajo y se mudó para cumplir el sueño de una casa con jardín propio y con ello cumplir una promesa...la casa silenciosa de al lado parecía venir dentro del paquete.
