Capítulo 18.

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Akeno miraba genuinamente impactada la situación en la que estaba, el azabache Son, a quien siempre vio lleno de ímpetu, de esa confianza desbordante y ganas de desafíos, ansioso de poner a prueba sus capacidades ahora estaba arrodillado en frente de esa mujer.

Esa mujer quien era ni más ni menos que su madre.

-¿Traicionar a Azazel? ¿ir en contra de las tres facciones? ¡Incluso interferir con asuntos nordicos! -la mujer de lentes exclamó acariciando su entrecejo- ¡¿Sabes en cuantos problemas te has metido?! -preguntó furiosa la mujer jalando la oreja de Goku quien se agitó lleno de dolor.

-¡Itetete! ¡e...eso duele mamá! -exclamó el azabache adolorido intentando apartar a su madre pero simplemente no pudo- Pe... pero al derrotar a Loki ayudé a las facciones, ¿ve...verdad Azazel? -preguntó nervioso, no pudo evitar molestarse al ver la sonrisa llena de satisfacción de su tío al verle así.

-Se podría decir, claro, el chico tiene razón pero no quita lo demás -dijo riendo levemente mientras bebía del vino.

-¡T...tch! N...no ayudas, Azazel -se quejó Goku pero al instante volvió a sentir el ardor de su oreja.

-Eres honestamente un orgullo pero también un gran dolor de cabezas, hijo -habló Pensemue frotando sus cabellos con irritación.

-O..oye mamá, eso me hiere, ¿sabes? -dijo intentando calmar la situación pero solo consiguió un coscorrón de la mujer que le dejó en silencio.

-¡¿Pero qué pensabas lograr con todo este asunto?! -preguntó furiosa.

Goku sintió preocupación cuando su madre frotó sus ojos con su antebrazo.

-Ma...mamá...

-¿Te piensas que para mí es bueno que te vean como un criminal? -preguntó con la voz levemente quebrada- Que mi único y amado hijo sea perseguido por todos... que sea visto de mala manera por tantos -murmuró llevando su mano a su pecho- Me parte el corazón, Goku.

Las lagrimas de la mujer se deslizaban lentamente por su mejilla, sus lentes ya se habían empañado y su cuerpo temblaba levemente.

Azazel suspiró mientras cerraba sus ojos, la mujer era su hermana después de todo era normal sentir empatía por ella y lo mismo se aplicaba para su sobrino a quien miró.

Los ojos negros del Son se abrieron a la vez que agachaba su cabeza con tristeza mas no arrepentimiento.

-Mamá... sabías que yo quería ser fuerte, eso es lo que siempre busqué -murmuró con seriedad.

-¡¿Pero de esta forma?! ¡Todos quieren tu cabeza ahora! -exclamó con molestia y desesperación la mujer pero aquello no alteró a Goku- Podrías haber seguido entrenando, con Vali, otro niño estúpido como tú, no sabía que era un tremendo error juntarlos hasta hace poco -habló limpiando las lagrimas de sus ojos- Creí que podían ser buenos amigos, ¡no que pondrían a medio mundo sobrenatural contra ustedes! ¡tontos! -exclamó furiosa cayendo de rodillas.

-Penemue... -Azazel murmuró con un suspiro, se vio venir esto a kilómetros.

-Tienes que confiar en mí, mamá -Goku se agachó a la altura de la caída posando su mano sobre sus hombros- Voy a estar bien, voy a ser el más fuerte entre todos -aseguró causando que los ojos de los presentes se abran de par en par.

Fue ese momento que Akeno lo entendió, Goku no solo renunció a ella, también a su propia familia por sus ambiciones... aquel era un camino triste y solitario. El Son ya había aceptado eso.

Sus ojos amatistas detallaban la expresión del azabache, una triste sonrisa y sus ojos bajo la sombra de su cabello.

-¿El más fuerte...? -Penemue levantó su vista a su hijo.

Kuroi TsubasaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora