Violet, Edmundo y Anthony caminaban por los pasillos del hospital, guiados por Violet, quien había arreglado una reunión con sus colegas en oncología para conocer un nuevo tratamiento de algo que ella investigaba no relacionado al específicamente a esa área. El ambiente era serio, pero ninguno imaginaba lo que estaba a punto de descubrir. Los Bridgerton rara vez visitaban esa ala del hospital, y la ansiedad se manifestaba en sus rostros sin que ellos mismos lo notaran.
Llegaron a una gran sala de espera donde había algunas familias reunidas, sus miradas cansadas pero llenas de esperanza. Mientras avanzaban, Violet se detuvo en seco. Frente a ella, reconoció a Portia y Archibald Featherington, junto con Prudence y Philippa, quienes miraban con expresiones tristes pero llenas de amor a través de una ventana de vidrio.
Violet frunció el ceño, sintiendo una intuición amarga formarse en su pecho. Al ver a la familia Featherington en ese lugar y con esa expresión, algo comenzó a hacer clic en su mente. Ella intercambió una mirada de preocupación con Edmundo, y luego con Anthony, que estaba a su lado, tan desconcertado como ellos.
Sin decir nada, los tres Bridgerton se acercaron, sus pasos llenos de un nerviosismo que ninguno entendía completamente hasta que, por fin, alcanzaron la ventana. Lo que vieron al otro lado los dejaron sin palabras.
Penélope estaba allí, sentada en una silla, conectada a una máquina de tratamiento. Su cabello ya no existía, y su piel, pálida y sin brillo, revelaba un cansancio abrumador. Aun así, se esforzaba por sonreír, como si intentara calmar la angustia de sus padres y sus hermanas. Pero entonces, como si sintiera la presencia de alguien más, su sonrisa se desvaneció lentamente, y sus ojos se encontraron con los de Violet, Edmundo y Anthony.
El mundo pareció detenerse en ese instante. La verdad, tan dolorosa y cruda, se desplegó ante los Bridgerton de una forma que jamás habrían imaginado. Edmundo cerró los ojos un momento, conteniendo el dolor que de pronto sintió en el pecho. Anthony, impactado, no pudo desviar la mirada, tratando de procesar la imagen de aquella Penélope que había sido como una hermana para él, ahora irreconocible.
Violet, con los ojos llenos de lágrimas, se acercó a Portia, su voz temblando.
-Portia... ¿Por qué no nos lo dijeron? ¿Por qué Penélope... está aquí y nosotros...?
Portia tomó un respiro profundo, visiblemente afectada, pero manteniéndose fuerte.
-No era algo fácil de compartir, Violet. Penélope... ella no quería preocupar a nadie. Esto ha sido su lucha, su decisión... y ella nos pidió que no involucráramos a los demás, especialmente a ustedes.
Edmundo, tratando de mantener la calma, pero con la voz rota, intervino.
-¿Cuánto tiempo... ha estado así? ¿Cuánto tiempo han estado luchando con esto, sin nosotros? ¿Por qué... por qué decidió irse sin decir nada?
Archibald suspiró, compartiendo la mirada de dolor de Edmundo.
-Desde hace tres años, Edmundo. Fue diagnosticada y después de pensarlo mucho tomamos la decisión de irnos a Alemania. Allí encontramos tratamientos avanzados, y Penélope... insistió en que quería pelear esta batalla sin involucrar a nadie más.
Anthony, que había estado callado, finalmente habló, con una mezcla de rabia y tristeza en su voz.
Anthony:
-¿Y Colin? ¿Y Eloise? Ellos la amaban, nosotros todos la amábamos... No entiendo cómo pudo ocultarnos algo tan... tan devastador.
Portia, con lágrimas en los ojos, se acercó a él.
ESTÁS LEYENDO
Ikagai
FanfictionElla se fue sin dejar rastro, dejando atrás a su novio y mejor amiga con el corazón roto y una incógnita que los consume. Nadie sabe el motivo por el cual tuvo que marcharse. Años después, regresa inesperadamente, trayendo consigo un misterio que ca...
