Madison Routledge melliza de nuestro querido John b.Ellos junto sus otros amigos pasarán un verano buscando un "tesoro" que es como a
madi le gustaba llamarlo.
»Todo puede cambiar en un segundo»
Papá siempre solía decirlo pero jamás me había para...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
John B comenzó a apagar la poca fogata que quedaba, y todos corrieron debajo del muelle. Cuando sintieron a los policías acercándose, comenzaron a caminar por debajo de este hasta llegar a aguas profundas y nadar.
-¡jj Maybank, no queremos hacerte daño! ¡Sal! ¡Tengo una orden de arresto para jj relacionada con el asesinato de Hollis Robinson! -los escucharon decir.
Todos miraron a jj. -¿Asesinato? -preguntó Madison.
Nadie más dijo nada, y siguieron nadando hasta llegar y subir al bote de los policías para escapar.
-Bueno, supongo que soy el asesino del pueblo -dijo jj-. Puedo tacharlo de mi lista.
-Sí, no ayuda que hayas querido golpear a los Kooks -lo miró Pope.
-Nadie lo preguntó.
-Olvídense de eso. Tenemos que salir de esta isla.
-No puedo volver. Podríamos ir por el pergamino, ¿no?
-Me gustaría unas vacaciones en Marruecos, ¿qué opinan de irnos unas semanas? Y tal vez poder hablar con papá.
-Necesitamos un bote más grande, bueno, un barco. ¿Saben lo lejos que está Marruecos? Bien, bien, bien lejos.
-¿Pero si está lejos o no? -preguntó en broma Nathan.
-Entonces consigamos uno.
-Elijan, hay muchas opciones -les pidió jj cuando llegaron al muelle.
-¿Qué tal ese?
-Tiene casco plano. No podría cruzar el océano y se averían todo el tiempo.
-Pero debería de ser raro, no es común ver a un grupo de chicos, y mucho menos a nuestro grupo, en una lancha de policías -dijo Madison.
-El nuevo barco de Rafe, es lindo -miraron a su derecha.
-Me gustaría robarlo, pero tampoco va a poder cruzar el océano. Es pequeño.
-¿Qué tal este? -señalaron uno más grande.
-Es lindo.
-Gran motor.
-Entonces será este.
-Podríamos terminar en prisión por robar un barco así.
-Pope, amigo -Madison lo miró-. La mayoría en este bote ya ha estado en prisión: Nathan, John B, jj, yo, y hasta tú.
-Yo también -Cleo alzó la mano-. Estuve en una prisión de Venezuela -bufó-. Nada importante.
-¿Ves? Las únicas que no han estado son Sarah y Ki. Ya les tocaba -sonrió.
-No se preocupen, es un préstamo -dijo jj, saltando del otro bote hacia el yate. Sin embargo, batallaban para prenderlo; no le entendían.
-Mierda, policías -les avisó Cleo, y todos rápidamente cambiaron de bote.