11 | Boceto en el lienzo

14 3 0
                                        

Quedan solo unos días para que Lua se vaya y, como buena pareja primeriza, quisimos hacer todas las citas que se pudieran en el acotado tiempo. Las últimas de nuestra lista fueron una sorpresa para el otro.

Hasta el momento hemos hecho cosas como ir a un parque de diversiones, idea mía; a un karaoke, idea de Luan; hasta pintar un retrato del otro. Luan hizo un retrato bastante apto para denominarlo abstracto, el mío todavía no estaba terminado. No tengo experiencia en retratos y en particular este es especial, quiero plasmar todo sentimiento que tengo por él.

El tiempo juntos comenzaba a marcar su final con la sorpresa de Luan.

-¿Para qué me traes aquí?

-Para nuestra cita.

-Habías dicho que una cita no puede ser en el lugar donde trabajas.

-Será la excepción. Le pedí a May que me prestara el lugar por hoy, así que prepárate.

Se pasó la tarde enseñando me como preparar todo tipo de cafés. Me parecían tan iguales que no lograba entender por qué al mismo tiempo eran tan difíciles de preparar, solo porque uno lleva más leche que otro lo hace diferente, ¿por qué?

-No puedo más, me vuelves a pedir que espume leche de nuevo y te juro que terminamos.

-De acuerdo querido. Toma, preparé esto para ti.

-¿Querido? -no sé qué clase de veneno era para que me llamara así- ¿Qué es?

-Un expreso.

-Querido, te amo, pero no tomaré esto.

Lo mantenía a una distancia favorable de mí, aunque no lo suficiente para evitar que me llegara su amargo olor, las náuseas -que creí desaparecidas- causadas por el oro negro regresaron ante el concentrado de este.

-Solo pruébalo, has tomado café casi todos los días, puede que te hayas acostumbrado al sabor.

Confiar en su palabra fue mi error. Tarde, descubrí que incluso personas que acostumbran tomar café no pueden tolerar un expreso. Un sorbo bastó para sentir un agrio sabor, algo amaderado. Incluso después de tragarlo, el sabor se mantenía en mi boca.

-¡¿Qué es esto?! ¿Siquiera es comestible? Siento como mi garganta se quema. Me va a dar diabetes.

Mi querido soltó una risa tan linda que estuve por reírme, pero debía mantener mi semblante enojado.

-La diabetes es por azúcar y eso no tiene.

-Aún peor, ¿Cómo eres capaz de tomar esto?

-Es un secreto -a pesar del mostrador se las arregló para colocar su delicada mano en mi rostro y empezar a delinear mis labios con su dedo. "¿Sabrán a café?", pregunto antes de besarme, en medio del beso todavía mantenía su sonrisa burlona, que aunque quisiera negarlo me excitaba.

-Lo hacen -se respondió.

-No te acostumbres, luego de esto no lo volveré a tomar. Fuiste tan cruel por darme esto. Tienes suerte de tener un novio piadoso que te perdonará si le compras un pastel de limón.

-Tu querido novio te lo conseguirá.

No sé si era por saber que pronto se iría o por querer continuar lo que comenzamos sin tener un mostrador que nos separara, pero esa noche se veía tan sexy con el delantal que había pintado para él, que se me dio por conocer el pequeño tatuaje de nota musical que se escondía en su cadera. Puede besarlo tantas veces hasta que el sol salió y dio inicio la última cita.

He sido el encargado de planear nuestra primera cita y sería el encargado de planear la última -al menos en un tiempo. Pensaba que tendría que ser algo especial, significativo, realista.

Manejamos por carretera un largo rato para llegar a nuestro destino, cerca del aeropuerto, en medio de todas las casa, había un pequeño parque vacío, parecían tan puro comparado con la urbanizada zona a su alrededor.

Coloque una manta en el suelo y acomode todo para nuestro pícnic. Hablamos de todo y nada, incluido nuestros nombres.

-Tu nombre es curioso.

-¿Curioso?

-Sí, Luan. ¿Qué significa?

-Viene de una palabra china. Caos. Mi madre lo debió de haber visto en algún programa de televisión y pensando que era un nombre creativo para su primer hijo, aunque no tenía idea de su significado.

-Caos no suena lindo, me gusta más "Luna".

-¿Por qué Luna?

-Luna en portugués es lua, es como Luan, pero sin la n.

-Ahora sabes portugués.

-Fue solo un arranque mío por querer aprender otro idioma, pero no llegué muy lejos.

-Claro, ¿qué significado tiene el nombre de mi novio bilingüe?

-Creo que tiene que ver con las estrellas.

Estuvo en silencio un tiempo hasta que apareció una sonrisa en su rostro, delicada, incluso tímida, esa que quería que solo me mostrara a mí.

-Mi lindo Star. Todo este tiempo lo tuviste planificado.

-¿De qué hablas?

-"Te amo tanto como las estrellas aman a la luna" siempre fue sobre nosotros.

-¿Realmente lo recuerdas?

-Cómo no hacerlo, fue la primera vez que aceptaste que me amabas.

-Y lo seguiré diciendo durante mucho tiempo.

No nos quedaba mucho tiempo.

Mi mirada se perdió por un momento, me quedé contemplando cómo los aviones salían, desaparecen de mi vista y luego son reemplazados por otros nuevos, un ciclo sin fin de aviones que vienen y van.

-Sabes dentro de poco, tú estarás en uno de esos aviones y yo permaneceré aquí. Por más desolado que este, aguardaré a que pinte la noche para volver a verte.

Al voltear a verlo, su mirada de preocupación me lastimo, sabía que no era su intención alejarse. No quería arruinar nuestra última cita, antes de que los dos comenzáramos a llorar, saqué el regalo que había preparado para él. Una taza de cerámica que hice mientras todavía no estaba seguro de que lo quería.

-La pinte en el fondo.

Le señalé la particular de la taza. Al principio parecía una taza normal, su singularidad era que al mirar al fondo encontraría un cielo repleto de estrellas y una única luna. Si se presta atención, se puede notar que la que se encuentra más cerca de la luna resalta más que las otras. Sí, siempre lo tuve planeado.

-Claro que lo hiciste, amas pintar más de lo que me amas a mí, la taza era la excusa perfecta para hacerlo.

Sus suaves labios se plantaron en mi frente en un gentil beso.

-¿Te gusta?

-Me encanta Star.

-Okay, ya fue mucho Lua acaramelado, me falta una cosa para terminar este día. Tara -le mostré el retrato apenas convertido en un boceto-, quiero que tu ser quede plasmado aunque solo pueda hacer un boceto, sueño con ver cada pintura que hice a tu lado y que en algún momento nos cuenten nuestra historia.

🎭

Con este capítulo le comenzamos a dar la bienvenida al final de la primera parte del libro y probablemente a la parte más triste de la historia.

En noticias más alegres, ¿les gustaron los nuevos apodos?

~fallitus

Caramel MacchiatoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora