Todo el resto del día estuve pensando que era esa bebida, estoy seguro de que era café, entonces ¿por qué me había gustado? No podía vivir con la intriga. Tan pronto terminó la clase de cerámica que tomé con Nora fui directo a la cafetería.
Eran alrededor de las nueve cuando llegué y no logré ver al chico de la última vez, en su lugar estaba otra persona con un cabello bastante interesante, era una mezcla entre mechones azules y rosas en un tono pastel, comencé a pensar que un requisito para trabajar aquí era tener el cabello teñido.
Cuando me preguntó que quería ordenar no supe qué responder, en verdad no sabía que quería. Intenté explicarle la bebida que quería, pero mis esfuerzos fueron en vano, la mejor idea que tuve fue preguntarle por el chico de la mañana, si tenía suerte él entendería mi ambigua descripción.
—¿Para qué lo buscas?
Comenzó a parecerme tan ridículo lo que estoy haciendo, no sabía ni su nombre, trataba de encontrar una buena excusa, la campana de la puerta sonó, una pareja se formó detrás de mí, su fusilamiento mirada, se empezaba a impacientar. La presión me hizo decir lo primero que se me ocurrió.
—Quiero invitarlo a salir.
—Lo siento, pero no tengo permitido dar información de otros empleados.
—Está bien, lo entiendo.
—Aunque... pareces un buen tipo, seguro se divertirá un rato. Deja ir por él, estaba por irse.
No tardó ni dos minutos cuando regresó con el sujeto en cuestión, esta vez ya no traía el mandil café solo una chaqueta de cuero negra con un pantalón que le hacía juego y tal vez fuera por eso que creí que se veía mucho más atractivo que la última vez.
—Sun dijo que me buscabas.
Lo mire fijamente, ahí estaba de nuevo los agujeros negros me volvieron a arrartrar hacia ellos, perdiendo el juicio.
—Quisiera invitarte a salir —había perdido todo el control de lo que salía de mi boca.
—¿Cómo estás tan seguro de que no tengo pareja? —lo seguro en la forma de decirlo me calmo, me estaba librado de una molesta situación.
—Entonces solo quisiera hacerte una pre-
—Nunca dije que no aceptaba —no puedo asegurarlo, pero parecía que una leve sonrisa se dibujó en sus labios—. En este momento necesito irme, ¿te parece vernos el domingo? Te dejo mi contacto y me avisas —comenzó a escribir algo en una hoja que sacó de sus bolsillos y me la entregó—. Toma... —Hizo una pausa—. Lo siento, no sé tu nombre.
—Asteri.
—Toma Asteri, nos vemos. Soy Luan, por cierto.
Cuando se marchó, al fin la razón regresó a mi cuerpo y me di cuenta de lo que había sucedido. Mire lo que decía la hoja, era su número y lo que creía era su usuario de Instagram.
Debía estar loco, que tan probable era que recordara cada café que preparaba. Seguía sin saber que bebida era, pero tenía una cita para el domingo. ¿Debería estar feliz por eso? El único que podía darme una respuesta era Oli.
—Deja ver si entendí, se equivocaron en tu bebida, te gustó y regresaste para descubrir qué era, lo que no conseguiste porque te quedaste embobado en el guapo barista, del cual también conseguiste una cita. No encuentro el problema; debo decir que yo lo hubiera hecho de otra manera...
—Pero Nora...
—Es solo una cita, no te lo tomes tan serio, tampoco te pidió matrimonio —su tono sarcástico no ayudaba—. Sobre Nora en verdad no tienen nada, hasta donde yo sé.
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Caramel Macchiato
RomansaAsteri es alguien simple y que no sabe muchas cosas, aunque si de algo está seguro es que ODIA EL CAFÉ, pero un día por azares del destino ese odio lo hace conocer a Luan un barista que lo hará cambiar su percepción del mundo. ¿Hasta dónde podrá lle...
