'Si nuestros pasos no avanzan al uniso
Me encontraba en la entrada del inmenso museo listo para marcharme cuando me interceptaron dos rostros conocidos.
-¡Felicidades por la exposición!
Nora me entregó un ramo de coloridos tulipanes y Oli un pequeño girasol que hacía su mejor esfuerzo para brillar en medio de los diversos tulipanes. Les agradecí por asistir y aclaré que no eran necesarias las flores; me sentí aliviado de que no hubiera nadie afuera; sería raro que le estuvieran entregando flores a alguien sin relevancia.
-Debíamos venir como el "soporte emocional" del alguien sin relevancia; pensamos que extrañarías mucho a-
-¡Oliver! -Lo interrumpió rápido Nora, aunque conocía bien con qué nombre planeaba terminar la frase-. Aunque As... ¿Él sabe de esto?
-¿Por qué lo haría? -No he tenido contacto con él -contesté un poco resentido, pero luego de ver sus rostros preocupados quise alegrarlos-. A menos que tu novia se lo haya dicho.
-Ella no ha mencionado una sola palabra.
-Hay que olvidar a los que se fueron -comenzó a decir con elocuencia Oli-. Hoy es un gran día, debemos festejar todos juntos, ¿dónde está Amiet? Debe festejar con nosotros.
-Debe estar hablando con alguien importante. Ustedes pueden entretenerse viendo las obras, yo estoy por irme.
Parecían todavía intranquilos, pero no me detuvieron; en esencia, mi presencia no era requerida ahí. Siendo una exposición anónima, me perdía entre la gente. Había hecho un trato con mi curador: no se revelaría que yo había hecho las pinturas; asistirá y él daría la cara en nombre del artista. Así, me dirigí al único lugar que me atrevía a llamar hogar.
-Buenas noches, May.
-Aster, ¿qué haces aquí? Pensé que estarías ocupado.
-No podía dejarte sola.
-Tu trabajo no requiere que pases todo el día aquí.
-Puedes despedirme cuando encuentres a alguien competente; siempre te quejas de la incompetencia de los ineptos baristas que contratas.
-Uno se aferra al pasado; me acostumbré a esos dos chicos. Aunque Ricitos de Oro no lo hace mal, me sorprendió cuando lograste espumar la leche en tu primera lección.
Le volví a insistir en que dejara el apodo de Ricitos de Oro; ya no encaja en mi aspecto. Hace mucho que, en busca de un nuevo cambio, dejé mi cabello al natural: café. No desistió en el apodo, pero logré que se fuera a descansar; yo terminaría de limpiar. Le deseé buenas noches mientras la guiaba a la puerta que dirigía a su casa en la parte trasera del café.
Comencé a acomodar todo para cerrar el café; cuando sonó la campanilla de la entrada, tuve que verlo dos veces para asegurarme de que no era el cansancio quien me hacía imaginar personas fantasmas.
-¿Luan? -dije sorprendido por ver a la persona del otro lado de la barra.
-Aster... -contestó con cierto desconcierto.
La situación traía a mi mente viejos recuerdos; era justo como nos conocimos. Se notaba lo mucho que había cambiado en todo este tiempo. Su cabello más corto que antes, el cuero negro fue reemplazado por jeans azules; se habría quitado ya su piercing de la oreja y entre todo ese nuevo aire relajado, lo único que estaba intacto era esa mirada; tenía la misma mirada penetrante que cuando nos conocimos, pero ahora tenía un brillo. Sus ojos ahora tenían un brillo que en un tiempo solo perteneció a mí.
La puerta abriéndose se robó la atención; Amiet la cruzó mientras miraba su teléfono; lo había hecho tantas veces, presentía que ya era algo automático, ni siquiera notó que había otra persona ahí.
-Star, ¿por qué te desapareciste de repente? Mis mamás quieren hacer una cena como celebración. Entiendo si no quieres ir, debes estar cansado, puedo inventar una excusa. -Su camino se cortó cuando notó la presencia de un extraño-. Disculpa, pensé que ya habían cerrado.
-Amiet, él es Luan.
-¡Luan! -parece que conocerlo le resultaba algo divertido por el modo en que exclamó su nombre-. Bueno, es mejor que te espere afuera.
Al marcharse tan hábilmente como llegó, dejó un ambiente tan incómodo que daría lo que fuera para estar en esa cena con Amiet.
-Vine para entregarle esto a May -puso en la barra una bolsa café-, supongo que ya se fue a acostar.
-Sí... Estoy por cerrar.
-Claro, puedes dárselo. Vendré a verla luego y Asteri... Fue lindo volver a verte -su sonrisa mostraba la sinceridad de sus palabras.
Salió del lugar, dejando un vacío que no tardó en llenar Amiet.
-¿Estás bien? En verdad lamento entrar de imprevisto, ¿cómo es que no lo reconocí? Si el retrato es una copia innata de él.
-Creo que esa cena no suena tan mal.
-Tú lo pediste; si se empieza a decir que "Van Gogh está sobrevalorado", recuerda que te advertí.
Su casa que me había servido de cobijo en otras ocasiones, volvía a serlo: la comida recién hecha, el helado de menta al final de la cena. Todo de alguna forma se convirtió en mi refugio.
Terminamos acostados juntos, él acariciando mi cabello mientras yo le soltaba vagas cosas de la exposición y unas cuantas dudas que el viaje por el pasado había despertado.
-¿Por qué me ayudas tanto? Ciertamente, no ganas nada. O al menos quiero asumir que no tomas como pago el que me acueste contigo.
-No. Aunque tampoco diría que no ganó nada. -Pensó un poco mientras yo me incorporé-. Mi ganancia es tenerte, ya te lo he dicho, eres mi musa; el simple hecho de que estés a mi lado me llena de inspiración.
-Sigo sin comprender. Digamos que soy tu musa y te inspiro, pero solo bastaría con estar contigo; no hay necesidad de ayudarme.
-Verte crecer y sacar a relucir tu potencial hace que a mis ojos seas más brillante y, cuanto más brilles retratarte se vuelve una gloria. Además, verdaderamente te amo y, como cualquier persona que sabe amar, quiero lo mejor para ti.
-Dudo que me ames; lo que amas es solo mi apariencia.
-Me duele mucho que desvalores mis fieles sentimientos por ti. No negaré que, en primer lugar, claro que me atrajiste por tu apariencia, pero te volviste mi musa por tu esencia, tú ser, no está claro qué; y en qué momento pasó. Pongámoslo de esta forma: existe cierto arte que es tan hermoso que no basta con mirarlo, dibujarlo; necesitas poseerlo; eso eres tú para mí.
No importa cuántas veces me dé esa explicación, nunca he logrado comprender cómo una persona puede convertirse en tu total fuente de inspiración.
...
Al fin el primer capítulo de la segunda parte 🎉
Tengo mucha curiosidad sobre que opinan sobre Amiet, ¿les cayó bien? 🤔
Cuéntame TODAS sus opiniones. 👀
~Fallitus
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Caramel Macchiato
RomanceAsteri es alguien simple y que no sabe muchas cosas, aunque si de algo está seguro es que ODIA EL CAFÉ, pero un día por azares del destino ese odio lo hace conocer a Luan un barista que lo hará cambiar su percepción del mundo. ¿Hasta dónde podrá lle...
