5 | UNDERSTAND

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La aburrida charla que mantenía con Sun sobre cómo abandoné mi intento de tocar la guitarra al irme de casa fue opacada por la intensa mirada que Luan me otorgaba, solo se detuvo para llevarle la contraria a Sun sobre la gran colección de guitarra...

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La aburrida charla que mantenía con Sun sobre cómo abandoné mi intento de tocar la guitarra al irme de casa fue opacada por la intensa mirada que Luan me otorgaba, solo se detuvo para llevarle la contraria a Sun sobre la gran colección de guitarras que posee.

—No miento, tiene varias, podría prestarte una e incluso enseñarte, ¿verdad?

—Si Aster quiere, no tengo problema.

—¡Claro que quiero! Sería la primera vez que te escuché tocar.

—¿No lo has escuchado tocar? Supuse que llegado este punto ya te habría mostrado sus habilidades musicales.

Sun le dio una mirada a Luan algo peculiar, se sintió igual a la vez que le di los girasoles por primera vez. Cuando le gritó que se callara, me terminó de confirmar que me ocultaban algo.

Luego de escucharlos discutir un rato, quedé con Luan de ir el sábado a su casa. Mencionó que me mostraría sus talentos en la cocina, dudaba que eso fuera cierto dado que Sun una vez me contó cómo casi quema la cocina intentando hacer cupcakes.

El sábado, cuando me dirigía a su casa, me sudaban las manos. Si bien me agrada conocer más de Luan me asustaba pensar en la remota idea de caerle mal a su mamá o inclusive a Mokka. Sé que solo somos amigos, pero si no les agrado a las personas más importantes para él, puedo olvidarme de convertirme en otra cosa. Ya había sido una travesía que Ann no me odiaría.

Toqué el timbre de esa casa situada en medio de la ciudad; no pasó mucho tiempo hasta que Ann abrió la puerta.

—¡Asteri! Qué bueno que llegaste, Lu está a punto de terminar. Pasa.

Al entrar, un pequeño perro café y blanco se acercó corriendo a nosotros. En definitiva, tenía que ser Mokka, Luan siempre hablaba de él como si fuera su propio hijo.

—Aster llegas en el momento adecuado, la lasaña está lista. Pensaba que podríamos comer primero y luego pueden iniciar tus clases —hizo una pausa para mirarme—. Deja de ver a todos lados como un cachorro perdido. Mi madre trabaja, no la verás hoy, puedes comer tranquilo.

Estaba tan ansioso que no noté mis acciones involuntarias.

—Por cierto, ¿Estás libre el siguiente fin de semana?

—Supongo.

—En ese caso, ¿quieres pasarlo conmigo?

—Lo haré, si me dices ¿por qué a Sun le pareció raro que no te haya escuchado tocar?

—¿No lo sabes? —interrumpió Anning.

—Ann —dijo Luan en tono firme, esperando que no confesara su secreto.

—Luan solo toca la guitarra para aquellos que son importantes para él.

Había confesado. Ya quedaba claro el trasfondo en la sorpresa de Sun, quien asumo que tiene la loca idea de que algo pasa entre nosotros dos.

Caramel MacchiatoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora