La brisa de la noche golpea su piel con suavidad, llevando sus manos a sus brazos para tratar de repeler el frío. Usa una camisa blanca con manchas de pintura, delgada, con pantalones marrones y botas negras. Es la vestimenta de todos los días, algo simple que le permitía sentirse libre al moverse. Sin embargo, en ese momento, era la peor decisión. El frío le estaba comenzando a afectar.
Pero eso no podía importar menos.
Una lágrima baja por su mejilla, la cual es limpiada por Pedro Pablo con rapidez. Nadie debe verlo llorar, quebrarse ni ser vulnerable. Nadie debía ser testigo de su debilidad.
-¿Pedro Pablo?
La voz de su mejor amigo a lo lejos lo alarma, pero no hace el esfuerzo de moverse. No quiere ocultarse más, aunque en su interior está de rodillas rogando no ser encontrado.
-Aquí estás -escucha la voz a sus espaldas.
Pedro Pablo no se inmuta por su presencia, algo que a Bosco le duele profundamente, ya que sabe la razón de su hostilidad a su persona. Bosco se sienta a su lado y trata de mirarlo a los ojos, pero Pepa no aparta la mirada del frente, con una vista a la gran ciudad.
Bosco vuelve su mirada al césped, tratando de encontrar las palabras para abordar la situación. Detrás de esos arbustos, lejos de la casa Villa de Cortés, podría hablar con sinceridad.
-Planeaba decírtelo.
Mentira.
Piensa Pedro Pablo bajando su mirada. Le duele escuchar esa mentira, ser el objeto de burla de él.
-Estoy seguro de que si -responde sarcástico, finalmente mirando a Bosco.
Su corazón se debilita por un instante, su razón estaba a punto de ceder. Pero se recompuso rápidamente.
-Es en serio. Quería decirte antes de que todo esto pasara, porque no sabes todo lo que tengo en mente.
-Y yo no estoy incluido en tus planes. Me quedó más que claro.
Pepa se levanta del suelo, dispuesto a desaparecer de la vida de Bosco para siempre. Sin embargo, hay algo que quiere sacarse del corazón antes de todo.
-Por un breve momento pensé que algo lindo podía surgir entre nosotros. Revelarnos a nuestras familias era un salto que estaba dispuesto a dar. Lo quería todo contigo, pero está claro que tú solo querías pasar el rato conmigo -dice con firmeza, soportando el impulso de llorar desconsolado. No debe hacerlo frente a él-. Espero que todo vaya bien en tu matrimonio, Bosco. Te deseo la felicidad.
Pedro Pablo camina con pasos largos, evitando una posible caída ante el suelo inestable. Las lágrimas comienzan a salir sin control, pero trata de limpiarlas con sus manos. Debía llorar en casa, en la soledad de su habitación y guardar en ella sus mayores dolores.
Sin embargo, un agarre a la muñeca de su mano izquierda lo detiene, lo que lo obliga a volver hacia atrás.
-¡No te vayas! Por favor.
Bosco ruega con lágrimas en su rostro, lo que sorprendió a Pedro Pablo, ya que nunca lo había visto de esa manera.
-Déjame explicarte todo. No hay mayor felicidad en mi vida que al estar contigo. Eres lo más hermoso que le ha pasado a mi vida, y yo... no quería perderte.
Pedro Pablo, dócil y sumiso, no pone resistencia, tratando de escuchar sus razones por primera vez en esa noche.
-Victoria aceptó nuestro compromiso solo para cubrir mi plan. Quería tener tiempo para organizar mi huída -agarra la mano de Pepa con ambas manos con delicadeza, la cabeza agachada y los ojos cerrados-. Nuestra huída.
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One-shots || Bospa
FanfikceDiferentes historias del bospa, en diferentes escenarios o universos.
