Con cada amanecer, la tierra iba sanando, las heridas de la guerra seguían abiertas, y el dolor aún latía en los corazones, pero la resiliencia, esa fuerza de la vida que se abre paso incluso en las grietas de las ruinas, se hacía cada día más fuerte.
En las ciudades, pueblos y aldeas, los sobrevivientes reconstruían los hogares, las calles, y poco a poco, también sus almas.
Las semillas de un nuevo comienzo germinaban en las ruinas.
Las historias de los héroes, de los sacrificios y las batallas, se contarían en los años por venir, como leyendas que recordaban que la oscuridad nunca podría vencer mientras hubiera alguien dispuesto a enfrentarse a ella.
Un nuevo amanecer bañaba el mundo con luz, y con cada día que pasaba, el mundo roto comenzaba a sanar.
Las lágrimas y los suspiros se entrelazaban con la promesa de un futuro mejor, un futuro que, aunque incierto, estaba lleno de la fuerza de aquellos que decidieron enfrentar la oscuridad y encontrar la luz en medio de ella.
Así se cerraba un capítulo y se abría uno nuevo, una era donde los héroes, aunque en el recuerdo, inspiraban cada paso hacia adelante.
La reconstrucción no sería fácil, pero, como un amanecer que vence a la noche, la esperanza nunca dejaría de resplandece
En las ciudades devastadas y las ruinas de la civilización, los sobrevivientes comenzaron a reconstruir. Los héroes, por su parte, se volvieron leyendas, sus nombres susurrados en cada rincón del mundo.
La tierra recordaría aquel día, no como el fin, si no como un renacimiento, una era dónde los humanos, dioses y criaturas mágicas se unieron para salvar lo que amaban.
Las heridas de la batalla quedarían por mucho tiempo, pero
La esencia de la esperanza perduraría tan poderosa como los héroes que una vez pelearon en su nombre.
Más allá de la victoria, quedaba la convicción de que si se unían y peleaban juntos no habría enemigo que no pudieran derrotar.
Bajo el cielo despejado y bañado por la luz de un sol tranquilo, la paz finalmente había llegado.
Las tierras, las ciudades y los corazones se estaban sanando, y en todas partes brotaban las semillas de un nuevo comienzo. Era una época de esperanza y reconstrucción, un momento para la vida y la alegría.
Bucky pensó que había salido vivo de todo eso, y que había ayudado tanto como pudo, sin embargo, aún quedaba un último viaje por hacer.
Se despidió de su amigo, su hermano del alma, y partió en su camino a cumplir su promesa, primero hacia Wakanda, donde el rey TChalla le entregó la daga, y después e encamino a devolver a Joyeuse, y Durandal primeramente para luego ir en dirección a Gales, pero desviándose hacia dónde Caliburn le indico a un punto entre gales y escocia, en el centro de una gran llanura, donde la hierba crecía densa y verde, se abría un porta mágico apenas perceptible para os seres humanos, Bucky no le habría visto de no ser por que portaba a Caliburn, entonces respiro profundo mientras se preparaba para una travesía que marcaría el camino a su redención.
Este viaje, una misión de regreso a los orígenes de cada espada, era tanto su redención como su despedida. A cada paso que sentía la energía de la espada y la daga vibrar en sus manos, casi como si quisieran regresar a su hogar, o más bien con su portador el gran rey, ellas nacieron de la magia y las estrellas para estar con él. Se sabían amadas por su gran rey y su hechicero, no solo la famosa Excalibur lo era, ellas también.
Al llegar a la entrada a Avalon el viento gélido rodeaba todo como tratando de disuadir a la entrada de cualquier invasor, aun así se adentró y al poco tiempo ese frio desaprecio y ante sus ojos había un pardo verde, flores exóticas, las aves cantaban y había cientos de criaturas brillantes y hermosas revoloteando por los aires.
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Soulmate
FanfictionDicen por allí que el tigre no nace con garras, que el hombre no nace con maldad en el corazón y que a veces los acontecimientos transforman un alma noble en puro hielo. Todo villano tiene su origen y su motivo. Cuentan las leyendas que las razas...
