Capitulo 41: Nivadellir: El lamento de Sigfrid.

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Hola, al fin volví. Se muy bien que extrañaban este fic. Lamento no haber cumplido con acabarlo el año anterior.

 Faltan pocos caps, pero estuve mucho tiempo sin computadora y lo avanzado se perdió. De hecho el archivo que tenía aun en el usb sólo llegaba al capítulo de Pelotones inesperados. Así que ya vieron, tuve que usar primero wattpad para copiar y pegar los otros tres y reconstruir el cap, originalmente no era así, la idea central sí, pero no el contenido, pero tras un mes después o más, era obvio que el capítulo no podía quedar igual, salvo como dije, la idea central. Sin más les dejo el episodio de hoy.



Niðavellir es el hogar de los Enanos y la canción cuenta la historia de su clan acostado para descansar en su cueva. El piso está limpio, hay mucho espacio para todos y Náinn canta para el resto de ellos.

Niðavellir es un buen lugar para pasar sus días, jugar, trabajar y descansar. Los enanos están felices (...)" – Skálmöld


Nivadellir es el hogar de los enanos forjadores del mejor armamento y artefactos ingeniosos que la mente pudiera concebir, o al menos eso se creía, otros como los gnomos inventores y como cierto genio llamado Tony Stark, no estarían del todo de acuerdo.

Nivadellir era un conjunto de cavernas subterráneas que formaban todo un complejo sistema y una ciudad en el mismo centro de la tierra.

El lugar contaba con bellos paisajes, con bóvedas repletas de tesoros, armería y la forja, la forja de hecho era una estrella, una estrella caída cuyo fuego era alimentado de forma sobrenatural, para darles el poder cósmico que daba alma a sus preciadas armas. Eso unido a su talento de armeros, los convertía en los mejores candidatos para realizar artefactos mágicos de gran categoría que pudiesen contener un gran poder.

Eitri o Sindri, como también se le conocía y su hermano Brok, eran los que lideraban el gremio de enanos, eran los mejores también en cuanto a las creaciones más extraordinarias.

Por ejemplo, Eitri podía jactarse de haber sido quien forjo la poderosa lanza de Odín y su hermano, había sido el creador de Mjolnir.

Esas entre otras creaciones de mágica índole.

Curiosamente el travieso Loki, había tenido que ver con eso. Ese pequeño y taimado príncipe que solía engatusar a todos con su hábil parloteo y su encanto sin igual.

Thor llego finalmente a Nivadellir, acompañado de Rocket y Groot. Aterrizó la nave y bajaron rápidamente. El rubio les condujo hasta la entrada de las cavernas en dónde pidió audiencia con los líderes.

Un enano de nombre Tin tin, apareció y le saludo afablemente. Le conocían y apreciaban. Después de todo era el príncipe heredero de Asgard y Nivadellir estaba bajo la protección de esta. Tenían buenos términos con la familia real. De inmediato les hicieron pasar.

Al ir hasta la sala de armas tanto Rocket, como Groot se habían quedado impresionados de la riqueza que allí abundaba, parecían estar en la guarida de un dragón. Había lujo por doquier, monedas de oro plata y cobre, así como joyas y piedras preciosas estaban desperdigados por el suelo. Armas cuidadosamente talladas que tenían gemas engarzadas. Toda clase de tesoros se exhibía en aquellas cavernas, que conforme avanzaban mostraban todo un mundo subterráneo de gala y elegancia.

Sentían que sus ojos eran ahora signos de dólares y sus quijadas estaban en el piso por la impresión. Era como la cueva de las maravillas, del cuento de Aladino. Una historia que les había contado Quill y que les había llamado la atención, como buenos caza fortunas que eran y es que habían pensado en lo genial que dicha cueva debería ser y más aún si tuviesen la lámpara mágica.

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