Capítulo 46: Fragmentos del alma

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La cara de Jun era todo un poema humorístico, Nidhogg, no pudo evitar reírse de él, más cuando hizo un mohín de enojo que lo hacía ver tierno.

− ¿Por qué me la jugaron? No entiendo.

−De hecho no fueron ellos, si no yo, no iba permitirte esgrimir el lamento de Sigfrid, Nephilim, tú ya has sufrido demasiado, no te cargues más condenas, ahora tienes una oportunidad de ser feliz con él, normalmente no me metería pero sucede, que ese hombre también ha sufrido mucho, no merece perder a su destinado asi, se pondría muy mal y eso pondría triste a mi dragón lord, él también ha sufrido mucho y merece una familia feliz, tú serás una buena madrastra, asi que no te dejare maldecirte a lo pendejo.

Jun quería protestar, pero lo entendía, no conocía la historia de Tony y Fenrir no toda, solo algunas cosas, pero eran suficientes para saber que en efecto ellos merecían ser felices, pero no entendía como su insignificante vida o presencia pudiera influir mucho en eso.

−Ya han recuperado a sus seres querido, yo no tengo mucha relevancia, Balder y Jor, están con ellos.

−Un hermano, un padre, un abuelo, un tío, sí, por supuesto que importan, pero no es tu rol, tú eres un destinado, una pareja y una figura maternal, para mi dragonlord, lo necesita, ahora es una madre también y tú lo necesitas, perdiste un hijo y sé cuánto dolió, ve en Tony un hijo para ti y pronto Fenrir, pondrá nuevos niños en tu vientre, puedo verlo, ese Alpha, te llenara de cachorros, un niño no suple a otro, pero tienes una oportunidad de ser feliz, en cuanto a la espada, yo tengo un mejor candidato.

−Se la diste al tal Bucky.

−Oh no, él a tiene su propia espada maldita, y está en busca de otras legendarias, puedo sentirlo, pero no sé porque piensas, que es el único que podría blandirla. No es el único que ha cometido errores, créeme, muchos en este mundo buscan redención, muchos han iniciado como villanos, pero no todo es maldad en su corazón. Ahora déjate de boberías y ve a compartir con tu familia, ellos lo son.

El dragón desaprecio teletransportándose a su nido en Igdrasyl, dejando confuso al joven nephilim que, aun así, siguió sin integrarse por unos minutos hasta que Fenrir, fue a él y lo arrastro para presentárselo a su padre.

En esos momentos casi todo era alegría, excepto para Jor, que no podía dejar de sentirse roto, por a falta de su destinado y ver a su hermano con su pareja en parte le hacía feliz, pero en parte le hacía sentir miserable y envidioso.

Loki entendiendo el dolor de su hijo le abrazo y le acaricio el cabello, susurro en su oído que no perdiera la esperanza y que algún día volverían a verse.

Jor le agradeció, pero seguía estando deprimido, había estado muerto unos minutos o eso creía, su alma estuvo en el Valhala, por un breve tiempo y después fue regresada junto a su padre, no había visto a Stephen allí, pero tenía sentido, él no era un vikingo, no era nórdico, ni siquiera tenía la misma creencia o dioses, se preguntó ¿dónde estaría el alma de su Alpha? Sin embargo, trato de fingir un poco para no amargar la felicidad, de las parejas a su alrededor, su familia había sufrido mucho y ahora todos tenían la oportunidad de ser felices, sus padres, sus hermanos y su sobrino, miro a las cuatro parejas y se alegró por ellos, pero un pinchazo fuerte heria su alma, se sentía agraviado ¿por qué era el único que estaba solo?

Sin poderlo soportar más se alejó necesitando estar solo, busco en la naturaleza un poco de consuelo, en el viento fresco y el paisaje amplio y hermoso, en aquel cielo con nubes esponjosas. ¿se preguntó si estaría allí su amado? Pero era un hechicero, entonces quizá no.

Lágrimas poblaron sus ojos y se sentía completamente destruido, fue allí que lo encontró, lucia transparente, etéreo, como si estuviese hecho de partículas de luz, pero sin duda era él, su amado.

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