Secretos
Según el doctor, ningún órgano había resultado afectado, tenía que reposar y no tener preocupaciones. Cada cosa que pasaba apuntaba a que, fuese quien fuese, no quería que saliéramos de Los Ángeles.
-¿Te sientes mejor?
Elena asintió lentamente. En su cuerpo había una pequeña línea, estaba en su vientre. Vi cómo la acariciaba con lentitud, era la línea que había quedado del embarazo de los gemelos.
-Afrodita, lo siento mucho.
Elena se volteó hacia mí, extrañada.
-En el momento en que decidí casarme contigo, sabía qué riesgos corría.
Bajé la cabeza solo para apoyar mis manos en mi cara.
-Mierda -musité con lentitud-. Todo esto es mi culpa, todo.
-Deban, ya te hablé, no es tu culpa.
-Sí lo es, todo es por culpa de mi maldita obsesión.
-Deban.
-Si no fuera por mí, estarías siendo feliz, mi maldita obsesión contigo fue que terminaste....
Me detuve, había dicho aquello que tanto había protegido.
Su cara estaba pálida, me miraba expectante de lo que pudiera decir, era como si su vida dependiera de mí.
-Elena.
-Basta, desde que te conozco estás diciendo que sabes cosas que yo no, no había preguntado porque pensaba que era tu forma de protegerme.
-Yo...
-Déjame terminar, tengo ocho, casi nueve años conociéndote, tenemos tres hijos, Deban, ¿hasta cuándo piensas seguir ocultando me cosas? ¡Hasta cuándo!
__Sientate__le pedí mientras la tomaba de la mano
Esperaba alguna reacción, que me gritara, que me pegará, que no quisiera seguir viendo pero no reaccionó asi. Actuó como siempre lo había hecho calmada y sin miedo.
__Yo..
__No hables por favor.
__Lo lamento, se que eso no es suficiente.
__¿Cuánto tiempo?.
__Desde que me enteré, juro que en el momento no lo supe.
__¿Qué pasó con ellos?
__No necesitas saber lo.
__¿Qué no necesito saberlo? , tengo todo el maldito derecho del mundo en saber Deban.
__Por favor te diré cualquier otra cosa que quieras pero, no preguntes por eso, no por ellos.
Elena se paró de la cama y con lo que para mí fue una lentitud prolongada pronuncio las siguientes palabras:
__Te perdón Deban, pero enserio hubiese preferido cualquier otra cosa que eso.
Había pasado dos semanas y la relación mi y de Elena seguía igual, aunque en el fondo sabía que aquellas sonrisas amables aún seguían llenas de dolor, de traición por mis secretos.
__¿Quieres cenar fuera?
Ella no respondió, sentí como mi corazón se comenzaba a romper de apoco.
__Llevaremos a los niños.
__ No quiero salir __ pronuncio con lentitud.
Si voz es estaba a pagada como si apenas pudiera respirar.
Por primera vez había hecho el único juramento que nunca pensé destruir, le rompí el corazón a la mujer que amaba.
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Mi dulce mafioso III
Acción-Estás listo para sufrir señor Giorgio-pregunto , mientras Daban trataba de soltarse de sus ataduras. Lo de Estafan fue algo grande comparado con Don y Dessia , pero esto esto es algo peor . ¿Acaso este sera el fin del monarca de la familia Giorgi...
