Sacando de lado que Victoria tuvo que dormir en mi departamento y que media audiencia se enteró de esto, estaba intentando convencerme de volver a PR con ella.
No estaba segura, en realidad ni siquiera quería hacerlo. Sentía que mínima pisada que diera en donde nací iban a tacharme todos de hija de puta, o quizás de falsa, y podría imaginar la cara de Juan, deseandome en mil idiomas que me vaya.
Gracias a dios de lo nuestro no se enteró, al menos por mi parte, y si era por parte de Victoria, imagino el sermón que le habrá dado. De todas formas debía quedarme aquí, no podía dejar mi trabajo, menos pedir unas vacaciones y mucho menos descuidar el departamento con tanto loco suelto. Así que del abrazo que nos estábamos dando Victoria y yo, me separé, negando cabizbaja para decirle que no.
-Sólo iré a Añasco por la boda de Amelia, nada más.
-Pero..
-Es mi última palabra.
Los ojos azules de la rubia escanearon mi rostro como si estuviera decepcionado, tomó las llaves de su auto de arriba de la encimera y abrió la puerta de la casa.
-¿Por qué sigues engañandote?
-¿Y tú por qué sigues buscándome?
La boricua quedó estática en su lugar, como si mis palabras que se resbalaron de mi boca hubieran quedado en su mente en un eco interminable.
Cerró la puerta con agresividad, y yo sentí las lágrimas bajar por mis mejillas, rompiendo en llanto una y otra vez. No quería alejarla, sus sentimientos no eran del todo intensos como los míos, pero porque no podía, no podía traicionar a Juan, mucho menos a Mariana, la cual aún sigue en mi corazón, ya no como el primer día, pero sus ojitos marrones vuelven a mi cada que la recuerdo.
Tomé el teléfono con las manos algo temblorosas, queriendo mandar todo a la mierda y llamar a Victoria para que se quede, para decirle que estoy sola, que siempre lo estuve, pero que su cariño me hacía sentir más acompañada que nunca, tal cual el de Mariana, pero sin aquellos mensajes que le encontré verificando su infidelidad.
Solté el objeto de mis manos cuando mi mente comenzó a jugar sucio, haciéndome ver que en realidad, todos estaban mejor sin mí, Mariana y Miko se habían arreglado otra vez, Amelia terminaba los preparativos de su boda sin una sola obstrucción y todos los demás realizaban sus vidas felices, como de costumbre.
Porque luego estaba yo, un problemita más, que quiere atraer más y más y más problemas.
Suspiré intentando regularizar mi respiración, calmando mis emociones, pero estas ya no parecían tener control.
El teléfono vibró, y esperando que fuera una señal del universo que me dijera que Victoria y yo sí nos debíamos una oportunidad, un número desconocido apareció en la pantalla, desalentandome.
-¿Hola?
-Alessa, ¿verdad?
-Sí, soy yo.
-Te habla Adrián, necesito que vengas de urgencia a PR.- Su voz parecía muy seria, y casi pendía de un hilo
-¿Qué, por qué, qué pasó?
-Tú mamá.
Y así como me notificó, cortó la llamada. Con mil dudas en la mente y sin una puta respuesta, recogí la poca ropa que mi cerebro quiso, y marqué el telefono de Victoria sin pensarlo. Si al menos era el último día en Miami, que me llevara con ella hasta donde sea que estuviera mi madre.
-¿Sí?
-Soy yo, Alessa, es una urgencia, dónde estás.
Sentía que me quitaban el tiempo de las manos.
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Another | M&M
FanfictionSeguirás buscándome, porque no hay otra que te ame como yo lo hago.
