Millas contigo

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Miko ajustó sus gafas de sol y se recostó en el asiento del pasajero, dejando que la brisa cálida enredara su cabello castaño rojizo. Los patrones tatuados en sus brazos asomaban a través de las mangas arremangadas de su camisa, un tapiz de historias grabadas en su piel. A su lado, Y/N sujetaba el volante, su cabello rizado y corto rebotando ligeramente con cada bache en la carretera, sus ojos avellana enfocados en la autopista abierta que se extendía sin fin delante de ellas. El sol descendía, tiñendo el cielo de tonos dorados, prometiendo aventura y lo desconocido.

"¿Cuánto falta para la próxima parada?" preguntó Miko, hojeando la guía de viaje gastada en su regazo.

"Un par de horas más", respondió Y/N, golpeando el tablero al ritmo de la canción que sonaba en la radio. "Tiempo de sobra para desviarnos si algo nos llama la atención."

Esa era la belleza de su viaje: ningún plan fijo, solo una carretera abierta y un mapa lleno de posibilidades. Habían dejado atrás la ciudad, cambiando plazos y responsabilidades por caminos sinuosos y miradores escénicos. Hasta ahora, habían encontrado una cascada escondida, un restaurante con el mejor pastel casero y una tienda de antigüedades al borde del camino donde Miko había hallado un relicario antiguo que ahora llevaba en el cuello.

"Me encanta esta sensación", comentó, observando el mundo pasar borroso. "Solo nosotras, la carretera y sin prisa por llegar a ningún lado."

Y/N la miró, una sonrisa asomando en sus labios. "A mí también. La mejor decisión que hemos tomado."

Al doblar una curva, un cartel llamó la atención de Miko. "¡Mira! Un mirador escénico en dos millas. Detengámonos."

Y/N asintió y tomó la salida, siguiendo el camino serpenteante hasta un claro que se abría a una vista impresionante de colinas ondulantes bañadas por el resplandor vespertino. Salieron del auto, el aire fresco impregnado con el aroma del pino. Miko deslizó su mano en la de Y/N, entrelazando sus dedos mientras permanecían en silencio, contemplando el paisaje.

"¿Una para el álbum de recuerdos?" preguntó Y/N, sacando su cámara.

Miko sonrió, sus ojos azules brillando con la luz menguante. "Definitivamente."

Cuando el obturador hizo clic, capturando el momento, ambas supieron que este viaje era más que solo millas en un mapa. Era una colección de recuerdos, una historia escrita en amaneceres y desvíos, y lo más importante, un viaje emprendido juntas.

Decidieron quedarse un poco más, sacando un pequeño picnic que habían preparado antes. Sentadas en una manta a cuadros, compartieron una comida de frutas frescas, queso y galletas mientras observaban los últimos rayos de sol danzar sobre las colinas. Miko se rió cuando Y/N intentó equilibrar una uva en su nariz, fallando miserablemente pero riendo de todos modos.

"Eres ridícula", dijo Miko, dándole un codazo juguetón a Y/N.

"Y te encanta", respondió Y/N, guiñándole un ojo.

Miko suspiró con satisfacción. "Realmente sí."

Cuando las estrellas comenzaron a salpicar el cielo, recogieron sus cosas y regresaron al auto, listas para la siguiente aventura. Dondequiera que las llevara el camino, mientras estuvieran juntas, siempre se sentiría como estar en casa.

YM ShortsWhere stories live. Discover now