Motivación

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Tn se encontraba en su habitación. Estaba terminando los últimos detalles de una escultura que llevaba varios días haciendo.

Una vez terminada le quitó todo el polvo y la observó. Sacó una pequeña libreta y comenzó a anotar varias cosas. Ahí anotaba lo que más le gustó de la escultura, lo que menos le gustó, lo que se le hizo más complicado, entre otras cosas. Todo eso para tenerlo en cuenta en la siguiente que realizaría.

Al terminar llevó la escultura a la habitación en donde tenía el resto. Luego de eso tomó todo lo que necesitaba y se fue a dar un baño.

Mientras el agua caía sobre él, cerró los ojos, y no pudo evitar recordar lo que ocurrió hace unos días. Lo que ocurrió con Sana en las duchas de la escuela.

Por más que lo intentaba, no podía calmarse. Siempre que lo recordaba se sentía extraño, pero esa sensación era algo familiar.

—Tn: ¿Cuándo fue la última vez que me sentí así con ella?

Hizo memoria, y sonrió al recordar varias ocasiones similares desde que la conoció.

—Tn: Cierto. Cuando la vi desnuda por primera vez.

Lo recordaba muy bien. Todavía estaban en primer año y él apenas se estaba acostumbrando a ese nuevo ambiente.

Cuando él llegaba al club siempre encontraba a algunas personas, pero más allá de un saludo realmente no hablaba con nadie. Tampoco es que le importara mucho, al final solo iba para mejorar sus esculturas, el problema era que escuchaba sus conversaciones, y algunas le molestaban.

Como lo esperaba, muchos no se esforzaban en lo más mínimo, prácticamente solo iban ahí para matar el tiempo, llegando a decir que no entendían a quienes querían vivir de eso, pues era algo imposible en esa época.

Solo se calmaba y los ignoraba, pero había alguien en ese club que no toleraba esos comentarios, y esa era Sana.

—Sana: Si no les interesa el arte vayan a otro club. Su presencia molesta a quienes realmente se esfuerzan.

Eso era cosa de todos los días. Sana siempre terminaba reclamándoles a quienes solo perdían el tiempo, pero eso también tenía consecuencias para ella.

—Ya te dije muchas veces que dejes de sermonear de esa forma a los miembros del club. Ya van 9 estudiantes que salieron del club porque dijeron que los molestabas todo.

El actual presidente del club le reclamaba cada vez que ella le recriminaba a alguien.

—Sana: Para empezar, no deberían ser de este club si no les importa el arte.

—Este club es abierto para todo el mundo. Las personas pueden no interesarse en un inicio, pero si queremos que eso cambie debemos mostrarle lo hermoso que es el arte, no molestarlos hasta que decidan irse.

Sana solo se cruzó de brazos y debió su mirada. El presidente soltó un suspiro, sabía que, por más que insistiera, ella seguiría haciéndolo.

—Mejor distráete un poco, ve a ayudar a alguien con sus dibujos.

Dicho eso se retiró a hacer otras cosas. Básicamente le había dejado el problema a alguien más.

Tn estaba fingiendo que dibujaba, pero realmente estaba escuchando la conversación, disfrutaba mucho cuando Sana decía lo que él no se atrevía, y le molestaba cuando la detenían, pero ahora tenía otro problema.

—Sana: ¿Se puede saber que estás haciendo?

—Tn: «Y, por su puesto, me la mandó a mí»

Eso también era una costumbre. Aunque tus esculturas eran las mejores de todos los que estaban ahí, tus dibujos eran los peores, principalmente por el poco tiempo que les dedicabas, eso le daba la oportunidad al presidente de desviar el enojo de Sana hacia ti.

Amor artísticoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora