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[25] Silencio

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Katsuki tardo más de una hora en llegar de vuelta, paso sin decir nada a sus amigos que aún estaban en la sala de espera y fue directo a la habitación de Izuku.

Encontró al Omega sentado en el sofá con sus piernas recogidas contra su pecho, sus brazos sobre sus rodillas y la vista fija afuera.

Suki dormia en la cama con Kirume entre sus brazos, incluso después de que la puerta se cerró Izuku no hizo ningún movimiento en su dirección.

Se estaba tratando de mantener completo, no era esa la reacción que esperaba de Kats, era como si él alfa estaba pasando un duelo y le dolía sentir que lo estaban matando cuando el estaba vivo y bien.

—Izuku?— la voz de Katsuki estaba rota

—Yo, entiendo el miedo que tienes, pero me duele la poca fé que tienes en mi— murmuró al fin girando el rostro en dirección a Katsuki— estoy viviendo, estoy fuerte y mis cachorros lo están, los tres— miro a Suki— y aún así los cuatro sentimos el abandono que experimentas hacia nosotros

—Yo no

—Tu si, lo puedo sentir y me rompe el alma— murmuro— no era esto lo que esperaba cuando imaginaba estar en cinta y recibir la noticia.

—Tu no entiendes Izuku lo difícil que fue

—Yo entiendo Kats, se que tienes miedo, yo mismo lo tengo, pero no espere que lo primero que harías sería tener ese aroma a rechazo, jamás me había sentido tan roto y fue confuso entender que no era yo quien se siente así, que eres tú, siento como si ya me hubiese muerto, pero estoy aquí, y tú no sabes ni siquiera si luchar con tu miedo o solo dejarte llevar por él— murmuró bajito y con el corazón roto— déjanos solos un poco, tu aroma me está lastimando y a Suki también, él no tiene por qué sentirse mal. Vete a casa, date un baño, no se, pero vuelve cuando estés más tranquilo, por favor.

—No quiero irme Izuku— Katsuki dio un paso en su dirección y se detuvo al ver el gesto de dolor en su Omega.

No tenía idea de lo que le estaba costando a Izuku no levantarse y lanzarse a sus brazos y rogar que deje de sentirse así, que el miedo de él lo estaba sintiendo como suyo, que su aroma a terror llevaba impreso ciertas notas de rechazo que le rompían el corazón.

—Kats por favor— suplico con voz rota.

El cenizo suspiro y llevo su vista a Suki, el pequeño aún tenía la nariz roja de haber llorado, Izuku se veía mal, por dios había perdido su brillo en un segundo.

—Si, yo volveré pronto lo prometo— acepto y volvió sobre sus pasos— Izuku— hablo haciendo que el Omega lo vea

—Te amo Kacchan— le dijo antes de volver su rostro a las luces de la ciudad y ocultar su llanto

Katsuki sintió el vacío en su pecho y no pudo irse así, fue directo a Izuku y tomo las mejillas del Omega, lo beso con necesidad, como si eso fuera todo lo que necesita para vivir.

—Perdon por hacerte sentir tan miserable Kacchan— susurro Izuku.

—tu no tienes la culpa, perdoname tú por no hacer este momento el más feliz y en vez de eso convertirlo en esto— susurro.

—Vete— musitó otra vez Izuku que en verdad necesitaba que el aroma de Katsuki se calmara y estando ahí no pasaría.

—si, perdón, te amo vida mia— le dijo Katsuki antes de irse.

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El vuelo de los padres de Izuku aterrizó cinco horas después de haber despegado, gracias a las tecnologías de punta se podía reducir el tiempo de vuelo de trece horas a solo cinco.

El auto los esperaba en el hangar, Inko tomo la mano de Theo, era noche aún.

—Ve con Izuku, nosotros iremos más tarde, dile que lo amo— Inko entendía que su pequeño llamo a su padre para sentirse seguro, les daría sus espacio y los vería más tarde cuando deje a los niños seguros con quién los cuidara.

El auto estacionó brevemente frente al hospital, Theo bajo del auto y se adentro en el edificio, el alfa era un hombre imponente de gran altura y bastante porte, siempre vestía costosos trajes o impecables atuendos, paso por la sala de espera donde Shoto y Shinso aún estaban, ambos claro que reconocían al ministro, lo observaron en silencio, parecía enojado.

Izuku seguía en el sofá, la TV estaba de fondo haciendo que el silencio no lo encontrará.

—Pase— suspiro cuando la puerta fue abierta, miro ahí al gran alfa que apenas vio a su cachorro suavizó sus facciones— papá

Se levantó y fue directo a los brazos abiertos del mayor, apenas estuvo en el refugio de aquel contacto se rompió, lloro como un niño pequeño.

—Mi cachorro que pasa— murmuró con voz baja

—Mami— Suki se levantó al escuchar el llanto de su madre

Izuku se alejo de su padre y volvió sobre sus pasos hasta Suki, lo cargo y dejo que el bebé buscará su refugio en él, las pequeñas manitas de su hijo jugaban con los cabellos nacientes de la nuca.

—Quien es ese señor mami?— pregunto bajito

Theo miraba a su hijo sosteniendo a ese pequeño cachorro con el mismo amor que él veía a sus cuatro hijos, sabía que Izuku y el pequeño tenían un vínculo mas allá de la sangre y sonrió contento por ello

—Hola campeón, soy el abuelo Theo— se inclino viendo al niño que le sonrió al reconocerlo por las videollamadas.

—Abuelo!— sonrió viendo al alfa

—Aah soy demasiado joven para ser abuelo y mirame— bromeo, Izuku dejo a Suki en la cama y miro al pequeño jugar con Kirume— bien, cuéntame hijo, que te pasa.

Izuku tomo una gran bocanada de aire y acepto cuando Theo lo tomo de la mano, al inicio ese alfa era solo alguien con quién su madre estaba feliz, pero con cada día que pasaba Theo dejo en claro que tambien quería ser parte de la vida de Izuku, uno de los alfas más temido de Inglaterra era la persona más dulce con él, pronto el castaño de ojos azules se volvió importante, un refugio seguro donde nadie podía hacerle daño.

—Estoy en cinta papá— sonrió de forma enorme al decir aquello, su mano libre se poso en su vientre plano y el aroma que desprendió era de amor puro— son dos pequeños, aquí adentro— murmuro.

—Y entonces que es lo que hace que mi pequeño este tan triste?— pregunto mirando la tristeza en los ojos de Izuku— no querías un embarazo? Te obligó?

—No es eso—comenzo a relatar lo que estaba pasando, le hablo de Kira y de que entendía el miedo de Katsuki— es solo que siento que se rindió tan fácilmente,como si ya estuviera dando por hecho que moriré, y ese dolor me mata, se siente muy pesado aquí, y no soporte su aroma hace rato, es como si hubiera un pequeño rechazo en él, también mi bebé lo sintió y lloró por ello.

—Adoras a ese pequeño verdad— sonrió Theo viendo a Suki— no se que decirte mi vida, me molesta la actitud de tu alfa y no tengas en duda que le golpearé si es necesario o te alejaré de él si te daña, pero también puedo entender el miedo que produce enfrentarse nuevamente con algo contra lo que una vez luchaste y perdiste

—Lo dices por la mamá de Ashton?— pregunto Izuku

—Si, tu mismo viste lo paranoico que fui por un tiempo cuando llegaron ustedes a mi vida— murmuró, su primer matrimonio termino una noche unos meses después de volverse el ministro de Inglaterra, habían asesinado a su Omega y su hijo de dos años que iba con ella, por eso muchos años estuvo solo, hasta que Inko e Izuku llegaron a su vida— a veces necesitamos golpes de realidad para entender que por cuidar algo que amamos lejos de hacerle bien le estamos haciendo mal

Es Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora