Katsuki había anunciado por teléfono a sus amigos qué sus bebés habían nacido y que Izuku estaba perfecto, salió cerca de una hora después de la habitación, cuando realmente el peligro de perder a Izuku había pasado.
Su omega dormía y los bebés estaban tranquilos, la enfermera le había ayudado a Izuku a amamantarlos y devolverlos a los cuneros.
Aun no los había podido sostener, pero estaba seguro que sería mágico, pensaba en ello mientras caminaba hacía la sala de espera.
Creyó qué la encontraría casi vacía, fue una grata sorpresa ver a sus amigos ahí, algunos incluso en el suelo dormitando, otros en las sillas y unos más despiertos charlando.
Denki era uno de los que aun estaba despierto, apenas lo vio sonrió y se acercó casi dando brinquitos.
—Como están ellos? Como estas tú?— pregunto con cariño.
—Ellos duermen, están bien, los bebés estarán un día en incubadora para monitorear qué todo vaya bien, Izuku duerme tranquilo— respondió, luego suspiro y guardo un momento de silencio— estoy— susurro— estoy bien, feliz, fue un alivio qué todo saliera bien, tenía mucho miedo al inicio.
—Es comprensible— acepto Denki— me alegra mucho que todos estén bien, ahora solo queda disfrutar el camino que comienza aquí.
—Si, será diferente esta vez— acepto Katsuki con emoción— ser papá no sabrá a soledad y miedo
Denki sonrió y asintió, sabía que esta vez todo saldría mejor para el cenizo, se giro para ver a todos en la sala, los qué estaban de turno tuvieron que irse pero estuvieron pendiente por medio del teléfono, el resto estaba ahí.
Suki dormía en las piernas de Theo y estaba cubierto por una mantita con colores del traje de su papá que Momo le había hecho para que no pasará frio ahí.
El pequeño se había negado a irse, quería estar ahí con su mamá y sus hermanitos y su papá.
—Como estas— pregunto Eijiro a su amigo
—Todos estamos bien— le dijo mirando al resto qué esperaba que dijera algo— mis pequeños, nacieron sanos, uno peso dos kilos y medio y midió cuarenta centímetros y el otro bebé peso dos kilos con cien gramos y midió treinta y ocho centímetros, estarán hoy en cuneros para revisar qué no haya nada de que preocuparse. Izuku lo hizo de maravilla, no hay complicaciones y duerme en este momento, fue agotador todo— resaltó con orgullo, era bueno para la clase A ver a Katsuki tan feliz, recordaban aquel día años atrás y eso también los había movido a quedarse.
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Los chicos habían recibido la noticia de que Kira estaba en el hospital, la chica aunque no era heroina se había vuelto parte de ellos, era dulce y amable y solía llevarles galletas cada tanto por que decía que ellos arriesgaban tanto por los demás que merecían algo dulce de vez en cuando.
No dudaron en ir o estar al pendiente de cada cosa.
Pero no fue dulce ese momento, cuando Katsuki salió llevaba los brazos vacíos y una expresión qué nadie había visto en él, estaba pálido y su mirada perdida, su andar era torpe y parecía sin rumbo.
Cuando llego a la sala de espera busco a sus padres y fue a ellos, cayó de rodillas frente a su madre y se abrazó al castaño, lloro con su frente pegada al regazo de Masaru.
Nadie entendía qué pasaba, eso no debía de ser así, debía brillar, ser feliz.
—Hijo? — se escucho la voz del castaño
—La perdí mamá la perdí— lloro amargamente y entonces todos entendieron lo que pasaba— estaba bien y de pronto había tanta sangre, la llevaron a quirofano pero los doctores dijeron que solo un milagro la salvaría— agrego entre lágrimas.
— pero había esperanza aunque fuera poca hijo— Susurro Masaru con la voz afectada por el dolor.
—Puedo sentirlo, puedo sentir que ya no la veré— reveló Katsuki con angustia.
Se quedo ahí de rodillas en el suelo aferrado a quien le dio la vida, parecía un cachorro nuevamente.
—Familiares de Bakugo Kirara? — hablo el médico despues de infinitos minutos
—Si— Katsuki se levantó y la madre de Kira lo acompaño.
Vieron al omega ser sostenido por Katsuki antes de soltar un desgarrador grito, el cenizo estaba en blanco ya sin lágrimas, sin saber que hacer.
Cuando el padre de Kira sostuvo a su Omega, Katsuki salió corriendo del hospital, se detuvo en una jardinera y vómito.
Shinso y Eijiro fueron detras de él al momento y Shoto poco después de tomar una botella de agua.
Katsuki estaba en el suelo sentando abrazando sus piernas, nunca le habían visto así.
Después de eso, no volvieron a verlo llorar, entro al hospital un momento después, tenía a su cachorro ahí y ahora ellos se necesitaban.
Con el paso de los días vieron lo apagado qué estaba, y aunque algunos trataban de que hablara de su sucedido solo uno había preguntado de frente si estaba bien.
Denki lo había hecho, una tarde qué fue a casa de Katsuki, lo encontró hecho un desastre, cuido al bebé mientras el cenizo se duchaba y dormía un rato, cuando Katsuki despertó el departamento estaba limpio, Suki dormía y olía a comida recién hecha.
Encontró a Denki en la cocina leyendo. Cuando lo vio, el omega sonrió y le pidió que se sentara, le sirvió comida y le hizo compañía.
Repitió aquello cada día por una semana, y al final de ese tiempo al fin pregunto.
—Como estas Katsuki— había dicho con suavidad
—Estoy bien— respondió con dureza.
—Kats, como estas en realidad, somos amigos, no intentes hacerte el valiente conmigo— le regaño.
—Destrozado Denki, este lugar me sabe a mierda cada día, a donde volteo a ver esta ella, cierro los ojos y veo ese lugar lleno de sangre, veo su rostro pálido y sudoroso, siento esa angustia y esa voz en mi cabeza qué decía que era el fin— respondió al fin— mi cachorro la necesita, yo la necesito, pero no esta
Denki se levantó y se acercó a él, lo abrazo y suspiro dejando que Katsuki se permitiera ese contacto.
—Estaré aquí kats, no estas solo en esto— susurro.
Desde ese día la relación de ellos cambio, se volvieron realmente buenos amigos, fue al primero en quien confío a Suki con su vida, fue al único que le permitió verlo vulnerable aunque fuera un poco.
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—Nos alegra mucho— soltó Mina— ha esos bebés han de ser una cosita hermosa, ya quiero conocerlos, más sobrinos para nosotros.
Después de aquella pequeña charla con sus amigos, algunos se fueron asegurando qué volverían a la mañana para ver a Izuku y los cachorros, otros se quedaron ahí, sus padres y sus suegros se acercaron a él, saber que todo estaba bien les había alegrado mucho.
—Suki no quiso irse, Izuku debe descansar así que por la mañana iremos a verlo junto a Suki— hablo Inko con suavidad— deberías descansar también.
—Deberías hacerlo, un par de Gemelos los primeros días es un caos— le dijo Theo haciendo reír a Inko qué asintió.
—Si lo haré— acepto Katsuki antes de volver a la habitación, Izuku seguía durmiendo así que se acercó a los cuneros.
Los pequeños dormían también, uno de los pequeños vestía un mameluco color amarillo suave con osito café, en su pulsera se leía Naoki, y el segundo bebe Raiden vestía de azul celeste con nubes blancas.
—Naoki y Raiden— murmuro con suavidad sintiendo el placer de pronunciar el nombre de sus dos cachorros— Ambos tienen pecas como mamá, me pregunto como serán sus personalidades.
El pequeño Raiden se movió un poco abriendo sus ojitos dejando a la vista un hermoso Esmeralda qué atrapó a Katsuki de inmediato.
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Es Mamá
Romansa-Es mamá- -BakuDeku - Omegaverse/au quirk/ pro-hero -Drama/amor/cachorros/alfa/Omega/lenguaje vulgar/ contenido +18 #EsMamá_GhostEvee Resumen Katsuki eh Izuku dejaron de verse desde los doce años cuando Izuku se mudó a Londres con el nuevo esposo de...
