[47] Rutina

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Para suerte de todos, el alta llego dos días después del nacimiento de los pequeños, volver a casa fue colo respirar aire fresco por primera vez.

Katsuki se tomó un par de días libres para cuidar de su omega y sus hijos, estaba listo para conocer la experiencia de ser padre de manera correcta, sin visitas a media noche al hospital de emergencias por que el bebé estaba mal, sin días llorando y rogando qué comiera y sobreviva.

Suki por su parte se había mudado a la habitación de los pequeños, no quería dejarlos solos, la mañana del siguiente día que llegaron llevo a rastras una casita te campaña qué tenía en su habitación, entraba bastante bien ahí y tenía almohadones cómodos, lo instalo en medio de ambas cunas y desde ese día no había querido volver a su habitación.

La rutina comenzó tranquilamente, Katsuki disfrutaba de sus bebés, despertaba de noche junto a Izuku cuando ambos bebés lloraban al mismo tiempo, se turnaban cuando era uno el qué lloraba para que manos pudieran descansar.

Para el final de la primer semana ya todo estaba en orden en casa, Katsuki pasaba dejando a Suki a la escuela de camino al trabajo y Ashton, Inko, Mitsuki, Masaru o Denki pasaban por él a la salida.

Visitaban constantemente a Izuku por las mañanas para ayudarlo con los pequeños y les daban su privacidad como familia por las tardes cuando Katsuki volvía del trabajo.

Japón parecía extrañamente en paz en esos últimos días, había poco movimiento de los villanos y bastante tiempo sin saber de la liga.

Fue hasta una tarde tres semanas después del nacimiento de los pequeños qué la liga apareció, atacaron a un convoy qué trasladada a un preso al tártaro, extrañamente no era alguien relevante ni con un don particularmente poderoso o molesto.

Sin saber que solo era una prueba para ver el tiempo de reacción de los héroes y sobre todo si Katsuki respondía pues no siempre el gran héroe número uno de Japón respondía a los llamados, no cuando otros héroes podían manejarlo de manera satisfactoria.

Nadie se dio cuenta de ese pequeño patrón con apariciones aquí y allá cada tanto, Katsuki fue a cada una, la liga era asunto suyo, ordenes también de la comisión pues nadie mejor que él para dar una batalla contra ellos.

—Es extraño— comento Katsuki una noche en su jugar mientras revisaba unos documentos sentado en la mesa del comedor, Izuku preparaba un poco de café, los niños dormían tranquilos.

El peliverde se acercó y posó sus manos en los hombros del cenizo y masajeo con suavidad.

—Que es? — pregunto

—La liga, aparece cada tanto en algún lugar, crea un destrozó menor y luego se va cuando los héroes llegan— señaló— llevan semanas haciendo eso.

Izuku miro la portátil y suspiro, había olvidado aquella conversación luego del primer ataque de la liga, nunca le dijo sus sospechas a Katsuki ni a su hermano, solo lo había hablado con su padre.

—Crees que planean algo? — pregunto Izuku con suavidad mientras volvía a la cafetera y servía dos tazas de café, dejo una frente a Katsuki y tomó asiento a su lado.

—Pareciera que si pero sus ataques no me dicen anda, un convoy, un centro comercial, cerca de una escuela, un banco— comenzó a numerar— me duele la cabeza— soltó cerrando la portátil y suspirando

Izuku soltó una risita y miro a su alrededor

—Los niños duermen y tu y yo tenemos varias semanas sin pasar tiempo solos— murmuro coqueto mientras se levantaba

—Que estas proponiendo señor Bakugo— soltó en respuesta tomando al mano qué Izuku ofreció y caminando con el a la habitación

—Tu qué crees, necesito a mi alfa a solas un momento— admitió

Es Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora