[29] Turbulencia

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Suki lloraba de miedo al sentir su don fuera de control, Kirume le ayudaba un poco a canalizarlo pero no lo suficiente con un arrebato tan grande y repentino.

—Mami— lloraba el pequeño mientras veía a Izuku avanzar hasta él.

El fuego quemaba su piel, por suerte sanaba lo suficientemente rápido para no sentir el dolor de las heridas, Katsuki miraba desde afuera con impotencia de no poder ayudarlos.

Cuando Izuku llegó a Suki el fuego había consumido parte de su ropa, la habitación de Suki también estaba hecha polvo, por suerte Kirume no dejaba que el fuego se expandiera más allá de la habitación, Izuku también hacia todo cuanto podía para tratar de que las llamas no se expandieran.

Entonces Izuku llegó hasta el pequeño y lo abrazo, el absorber el don de su pequeño le estaba pasando grandes facturas, al fin lo logro, las llamas se extinguieron y ellos dos quedaron abrazados en el suelo ahora negro por el fuego.

—Perdon mami— lloraba Suki.

—Suki, Izuku—Katsuki llegó corriendo a ellos dos cuando las llamas se apagaron, se arrodillo al lado de ellos, estaba aterrado de sentir que los perdia.

—Esta hirviendo en fiebre— murmuró Izuku viendo a Katsuki— llévalo a emergencias, debo cambiar mi ropa, yo los alcanzaré allá, ve— ordenó Izuku

Katsuki asistió y se levantó rápidamente, el cenizo se monto en su auto y condujo lo más rápido que pudo, Suki se aferraba a su gato y gimoteaba por su mamá, era la primera vez que no quería tener a su padre cerca.

Katsuki se dio cuenta de ello en ese momento, durante esa semana tanto Izuku como Suki se habían mantenido alejados de él, jugaban, veían TV pero cuando el llegaba ambos guardaban silencio o se iban a otra habitación.

Sacudió su cabeza cuando se dio cuenta que se salto una luz roja y el claxon de otro auto le hizo entrar en realidad.

Una vez en el hospital los médicos ingresaron a Suki, Izuku llegó unos minutos después y junto a él iba su hermano mayor.

—Fue un descontrol de su don— comento Katsuki— tiene fiebre pero nada que ponga su vida en riesgo, sin embargo parece que no tiene muchas fuerzas— repitió lo que el médico le había dicho.

—Como esperas que tenga fuerzas— murmuró Ashton con la irá tiñendo sus palabras— acaso no puedes sacar tu cara de tu culo un segundo— Izuku solo negó y se adentro a la habitación donde estaba Suki— ninguno de ellos están bien y todo tiene que ver con ese maldito aroma a rechazo que tienes, estás a punto de perder a tu familia pedazo de idiota.

Ashton miro con desden a Katsuki, habían muchas más cosas que quería decirle, más bien quería golpearlo hasta que entre en razón, pero Izuku era más importante y le había pedido que se comportará y eso haría.

Katsuki se quedó en el pasillo un momento y luego entro, Izuku veía al cachorro que gimoteaba en sueños.

—Ashton tiene razon— murmuró bajito— Katsuki no podemos seguir así, necesitas hacer algo, nos duele, a Suki, a mi a los bebés, tu rechazo, hay días que apenas puedo comer bien por qué tu aroma me hace sentir miserable y nuestro lazo me deja al descubierto lo que sientes y todo eso parece que es mío, mi dolor, mira lo que pasó con nuestro pequeño, no tengo fuerzas— alzo su playera dejando a la vista una fea quemada que parecía no sanar rápido— con ella no tenías un lazo quizá eso ayudo a que tú no murieras con ella, pero conmigo si lo tienes, y me estás matando aún en vida,yo ya no puedo más— murmuró llorando con fuerza— por un momento hace unos minutos creí que no podría llegar a mi hijo, creí que lo vería arder en su propio fuego, pero es que todo lo que tú sientes me abruma y por favor ya basta— suplico con dolor

Es Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora