Al finalizar la operación Strix, Damian hijo del gran Partidario Donovan Desmond se ve afectado por que los alumnos de la escuela Edén lo ven con un gran desprecio por ser hijo de los Desmond, Anya Forger nota esto y se acerca a Damian para darle su...
Mientras tanto, en los dormitorios de Edén, se encontraban dos amigos algo desesperados.
-Ewen, ¿no crees que nos estamos pasando un poco de la raya? -preguntó el robusto, con una expresión preocupada.
-No, no hasta que nos diga qué pasó -respondió Ewen, mirando a su amigo.
-Pero fue muy extremo amarrarlo a la silla -dijo Emile-. Además, tendrá sus razones.
-¿Nos lo va a contar, jefe Damian? -preguntó Ewen.
-¡Idiotas, ya suéltenme! -exclamó el ojimiel.
-Solo cuéntanos qué pasó con Forger -dijo el rubio.
-¡Está bien, pero suéltenme! -dijo Damian con enojo.
Los amigos lo soltaron, y Damian se acercó a golpearlos en la cabeza.
Después de un momento de insistencia, Damián, con el rostro sonrojado, dijo:
-B-bueno, yo...
En su mente, la imagen de Anya curándole las heridas en el baño regresó con fuerza. Recordó cómo su piel suave brillaba a la tenue luz, y la conexión eléctrica que sintió al rozar sus manos. El instante en que casi se besaron lo había dejado completamente cautivado.
Al volver a la realidad, Damián notó que sus amigos lo miraban con ojos brillantes y sonrisas burlonas.
-¿Qué pasa, Damián? -preguntó Ewen, con un guiño-. ¿Te has vuelto todo un hombre?
-Oh, Damián, no te preocupes, pero usaste protección, ¿verdad? No queremos mini Damians todavía -dijo Emile, riendo.
El sonrojo en sus mejillas se intensificó.
-¡No, no es lo que piensan! -exclamó Damián, mientras intentaba esconder su rostro en sus manos-. ¡Solo estaba...!
-Nuestro niño acaba de convertirse en todo un hombre -bromeó Emile, burlándose-. ¡Ya no eres el virgen del grupo!
Damián se sintió como si estuviera en una trampa. La risa de sus amigos resonaba en sus oídos, y la confusión lo envolvía.
-¡Es solo un malentendido! -gritó, desesperado-. ¡No tuvimos... no sé qué creen!
Emile soltó una carcajada.
-Oh, vamos, Damián, ¡todos sabemos que esa es la típica reacción de alguien que acaba de perder la virginidad!
Damián se cubrió el rostro, ya completamente avergonzado, mientras sus amigos reían a carcajadas. La situación se había vuelto más ridícula de lo que jamás imaginó.
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¿Creen que este señor este enamorado de nuestra Yor?