Capitulo 20

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Mientras tanto, en los dormitorios de Edén, se encontraban dos amigos algo desesperados.

-Ewen, ¿no crees que nos estamos pasando un poco de la raya? -preguntó el robusto, con una expresión preocupada.

-No, no hasta que nos diga qué pasó -respondió Ewen, mirando a su amigo.

-Pero fue muy extremo amarrarlo a la silla -dijo Emile-. Además, tendrá sus razones.

-¿Nos lo va a contar, jefe Damian? -preguntó Ewen.

-¡Idiotas, ya suéltenme! -exclamó el ojimiel.

-Solo cuéntanos qué pasó con Forger -dijo el rubio.

-¡Está bien, pero suéltenme! -dijo Damian con enojo.

Los amigos lo soltaron, y Damian se acercó a golpearlos en la cabeza.











































Después de un momento de insistencia, Damián, con el rostro sonrojado, dijo:

-B-bueno, yo...

En su mente, la imagen de Anya curándole las heridas en el baño regresó con fuerza. Recordó cómo su piel suave brillaba a la tenue luz, y la conexión eléctrica que sintió al rozar sus manos. El instante en que casi se besaron lo había dejado completamente cautivado.

Al volver a la realidad, Damián notó que sus amigos lo miraban con ojos brillantes y sonrisas burlonas.

-¿Qué pasa, Damián? -preguntó Ewen, con un guiño-. ¿Te has vuelto todo un hombre?

-Oh, Damián, no te preocupes, pero usaste protección, ¿verdad? No queremos mini Damians todavía -dijo Emile, riendo.

El sonrojo en sus mejillas se intensificó.

-¡No, no es lo que piensan! -exclamó Damián, mientras intentaba esconder su rostro en sus manos-. ¡Solo estaba...!

-¿Solo estabas qué? -interrumpió Ewen, riendo-. ¡Venga, cuéntanos! ¡Queremos detalles!

-Nuestro niño acaba de convertirse en todo un hombre -bromeó Emile, burlándose-. ¡Ya no eres el virgen del grupo!

Damián se sintió como si estuviera en una trampa. La risa de sus amigos resonaba en sus oídos, y la confusión lo envolvía.

-¡Es solo un malentendido! -gritó, desesperado-. ¡No tuvimos... no sé qué creen!

Emile soltó una carcajada.

-Oh, vamos, Damián, ¡todos sabemos que esa es la típica reacción de alguien que acaba de perder la virginidad!

Damián se cubrió el rostro, ya completamente avergonzado, mientras sus amigos reían a carcajadas. La situación se había vuelto más ridícula de lo que jamás imaginó.














 La situación se había vuelto más ridícula de lo que jamás imaginó

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¿Creen que este señor este enamorado de nuestra Yor?














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