Capítulo 28

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Era un día tranquilo en el colegio, y Damián estaba sentado en la oficina del profesor Henderson, disfrutando de una taza de té. El profesor, con su porte elegante y su aire de sofisticación, lo miraba con interés.

—Señor Desmond, tengo una pregunta muy importante para usted —comenzó el profesor, enderezándose en su silla—. ¿Estás en una relación con la señorita Forger?

Damián, sorprendido y nervioso, asintió.

—Sí, profesor. Estamos saliendo —respondió, sintiendo una mezcla de orgullo y nerviosismo.

El profesor Henderson sonrió, su mirada llena de aprobación.

—Eso es muy elegante, Señor Desmond. Sin embargo, debo recordarte que un caballero siempre debe comportarse con respeto hacia su pareja. La señorita Forger es una joven muy elegante y merece ser tratada como tal —dijo, tomando un sorbo de su té.

—Lo haré, profesor. Prometo ser un caballero —respondió Damián, sintiéndose más seguro con cada palabra.

En ese momento, el profesor Green entró en la oficina, escuchando parte de la conversación. Con una sonrisa, se acercó a ellos.

—Henderson, siempre tan formal. Damián, ¿estás preparado para hablar de algo más... personal? —preguntó el profesor Green, su tono más relajado.

Damián sintió que la incomodidad aumentaba.

—Eh... claro, profesor. ¿De qué se trata? —preguntó, sintiéndose un poco nervioso.

—La sexualidad es un tema importante en las relaciones. Es fundamental que entiendas el respeto y el consentimiento —dijo el profesor, mirándolo con seriedad—. No hay nada de qué avergonzarse, pero debes estar preparado para ser un buen compañero.

Damián asintió, aunque su mente divagaba. No estaba acostumbrado a hablar de esos temas, solo había escuchado sobre ellos a través de sus amigos.

—Lo tendré en cuenta, profesor. Gracias —respondió, sintiendo que el tema era más complicado de lo que pensaba.








































Mientras tanto, Anya paseaba en un centro comercial con Becky. Las luces brillantes y el bullicio de la gente la llenaban de emoción. Becky hablaba sobre sus propias experiencias, su entusiasmo era contagioso.

—Y recuerda, Anya, siempre debes hacerte respetar en una relación —dijo Becky, con un tono serio pero cariñoso—. La confianza es clave.

Martha, la guardaespaldas de Becky, se unió a la conversación.

—Señoritas, es importante que siempre se hagan respetar. Nunca deben permitir que alguien las menosprecie —dijo, con una mirada sabia.

Becky asintió, pero su curiosidad era más fuerte.

—Martha, cuéntale sobre los besos y el romance. Es bueno que Anya sepa sobre estas cosas —dijo, guiñándole un ojo.

Anya se sonrojó inmediatamente.

—¡Becky! —exclamó, sintiéndose abrumada.

Martha sonrió, disfrutando del momento.

—Señorita, no abrume a su amiga con esos temas —dijo, aunque su tono era más una broma.

Becky se rió.

—Sí, pero es importante que lo sepa. Mi Anya necesita estar lista para lo que venga —respondió, con una sonrisa
































Más tarde, Damián se encontraba en  su dormitorio, y en eso recordó la conversación que tuvo con su profesor

Flashback:

—Damián, un caballero elegante siempre debe presentarse adecuadamente a los padres de su novia —había dicho el profesor con seriedad—. No hay nada más deshonroso que no hacerlo. La familia de la señorita Forger debe conocer a su pareja, y tú debes demostrarles que eres digno de su confianza.

Damián se había quedado pensativo, sintiendo que el peso de las palabras del profesor lo acompañaba. Hasta ese momento, él y Anya no habían hablado sobre el tema de sus familias. La idea de presentarse adecuadamente a sus padres le parecía cada vez más importante.

Fin del Flashback.





























En el presente, mientras Damián reflexionaba sobre esas palabras, se dio cuenta de que había llegado el momento de dar un paso más en su relación con Anya. Con determinación, decidió que se presentaría a sus padres como su novio. Agarró el teléfono antiguo que tenía en su dormitorio y llamó a Becky.

—Hola, Blackbell, ¿me podrías hacer un gran favor? —preguntó Damián.

—¿Qué quieres, Desmond? —preguntó Becky, con un tono curioso.

—Quiero que le marques a Anya y le digas que voy a llamarla —dijo Damián, sintiendo un poco de nerviosismo.

—¿Por qué haría eso? ¿Qué planeas, idiota? —replicó Becky, sintiendo que algo se cocía.

—Solo hazlo, por favor —insistió Damián.

—Aaaa ok, solo le llamo por ella —respondió Becky, cediendo.

—Gracias, eres la mejor —dijo Damián, sintiéndose aliviado.

Becky llamó a la casa de Anya, y el padre de Anya, Loid, respondió.

—¿Hola? —dijo Loid, curioso.

—Hola, señor Forger. Soy Becky, quisiera hablar con Anya —dijo ella, con un tono amable.

—Un momento, déjame ver si está disponible —respondió Loid, llamando a su hija.

Cuando Anya contestó, Becky le dijo rápidamente que Damián la iba a llamar. Anya sintió que su corazón latía más rápido.

—¿De verdad? —preguntó Anya, sintiéndose un poco nerviosa.

—Sí, ¡prepárate! —dijo Becky, sonriendo.

Poco después, el teléfono sonó y Anya contestó.

—Hola, Damián —dijo, tratando de sonar calmada.

—Hola, Anya. Quería hablar contigo sobre algo importante —dijo Damián, sintiendo que los nervios lo invadían.

—¿De qué se trata? —preguntó Anya, con curiosidad.

—Quisiera preguntarte si puedo presentarme adecuadamente a tus padres como tu novio —dijo Damián, sintiéndose un poco temeroso.

Anya se sonrojó, sorprendida por la propuesta.

—Me gustaría, pero necesito unos días para hablar primero con mi padre —respondió, sintiendo que la presión aumentaba.

—Está bien, lo entenderé. Tómate tu tiempo. Te amo, descansa bie —dijo Damián con una voz dulce.

—Igualmente descansa, te amo —dijo Anya con una voz suave

Ambos colgaron, sintiéndose emocionados y nerviosos por lo que vendría.

Luces Del PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora