Al finalizar la operación Strix, Damian hijo del gran Partidario Donovan Desmond se ve afectado por que los alumnos de la escuela Edén lo ven con un gran desprecio por ser hijo de los Desmond, Anya Forger nota esto y se acerca a Damian para darle su...
La noche había caído sobre el colegio Edén, y el aire estaba lleno de risas y emoción. Todos se habían reunido en el campo, donde una serie de fuegos artificiales estaban a punto de comenzar. Damián, Anya, Becky, Ewen y Emile se acomodaron en una manta, sentados juntos bajo el cielo estrellado.
-¡Idiota! ¡Te veías tan ridículo y linda al mismo tiempo! Espero que Anya haya notado lo bien que quedaste -dijo Becky con una sonrisa traviesa.
-¡C-cállate, Becky! No digas eso... no es... no es para tanto -respondió Damián, sonrojándose y tartamudeando.
-¡Señorito Damián, la próxima vez que sirvas café, asegúrate de no enamorar a los chicos! -burló Ewen.
-Sí, eso sería un espectáculo. Aunque, como siempre, te ves como un verdadero chico de portada -se rió Emile.
-¡Y mi Anya estaba muy hermosa! ¡Casi la confundo con una princesa! ¿Verdad Damian?-exclamó Becky.
Damián siente cómo su rostro se calienta, pero no puede evitar sonreír ante las bromas. Justo en ese momento, los fuegos artificiales estallan en el cielo, iluminando sus rostros.
-¡Miren eso! Es hermoso -dijo Anya, maravillada.
-Cuando sea una famosa actriz, quiero que esta noche sea mi primera gran premiere. ¡Voy a ser la estrella de 'Berlint in Love'! -declaró Becky.
-Claro, Becky, pero procura de no llevar a la quiebra a "Berlint in Love" -replicó Damián.
Becky le dio una patada juguetona en la pierna, riendo.
-¡Cállate! ¡Me verás en la alfombra roja! -respondió Becky.
-Y yo seré un astronauta, explorando otros planetas. ¡Imaginen! ¡En la luna, con gravedad cero! -anunció Ewen, entusiasmado.
-Oye, yo no sé qué quiero hacer, pero ser crítico gastronómico suena divertido. ¡Comer y que te paguen por eso! -pensó Emile.
Todos rieron, disfrutando de la compañía. Las luces de los fuegos artificiales iluminaron el cielo y su alegría.
-Yo quiero ser espía, como 'Bondman'. ¡Voy a salvar el mundo! -dijo Anya con determinación.
Damián no pudo evitar reírse.
-¿Espía? ¡Eso es muy infantil, Anya! ¿Qué vas a hacer, esconderte detrás de una planta? -bromeó.
Anya infló las mejillas, claramente ofendida pero adorable.
-¡No soy infantil! ¡Seré la mejor espía del mundo! -protestó Anya.
Damián se sonrojó, sintiendo una mezcla de diversión y ternura al verla así.
-Está bien, está bien, solo no te olvides de nosotros cuando seas famosa -dijo Damián.
Mientras los fuegos artificiales continuaban estallando, el grupo decidió hacer estrellas de papel, cada uno escribiendo un secreto en su interior. Se rieron mientras se concentraban en doblar el papel, disfrutando del momento.
-¡Vamos a hacer una estrella para cada uno! Así podremos compartir nuestros sueños -sugirió Ewen.
Damián comenzó a doblar el papel, sintiéndose afortunado de estar rodeado de amigos que compartían risas y sueños.
Cuando el grupo finalmente terminó, Damián sintió que necesitaba un respiro. Así que se alejó un poco y se dirigió a un rincón tranquilo del campo, donde pudo reflexionar. Justo entonces, escuchó pasos detrás de él.
-Sí, solo necesitaba un momento para pensar... es un poco abrumador, ¿sabes? -respondió Damián.
-Lo entiendo. A veces, en medio de la diversión, uno se siente más solo -dijo Anya, asintiendo con empatía.
Damián la miró, notando la sinceridad en sus ojos.
-A veces me pregunto si realmente encajo en este grupo... o si soy solo el chico lindo-confesó Damián con burla.
-Eres más que eso. Eres nuestro amigo, y te queremos por quien eres, no por como te vez o cuanto dinero tienes-aseguró Anya con dulzura.
Mientras decía esto, un nuevo estallido de fuegos artificiales iluminó el cielo, y la luz brillante envolvió a Anya, resaltando la suavidad de su rostro y la calidez de su sonrisa. Damián quedó fascinado, sintiendo que el mundo a su alrededor se desvanecía.
-A veces, me siento como si nunca pudiera volar. Como si siempre estuviera atrapado en un lugar oscuro -dijo Damián revorndando el sueño que tuvo sobre su infancia.
-Siempre habrá luz, Damián. Nunca olvides que eres valioso y que hay personas que te quieren. Yo te quiero -respondió Anya, acercándose más con ternura.
Ambos se quedaron en silencio, disfrutando de la compañía del otro mientras el sonido de la fiesta se escuchaba de fondo. Damián se sintió más tranquilo, y por primera vez en mucho tiempo, se sintió comprendido. Las luces de los fuegos artificiales siguieron estallando, y en su corazón, Damián supo que había encontrado algo especial, una conexión que lo llenaba de esperanza.
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