capítulo 25

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La brisa suave del Lago Estella acariciaba sus rostros mientras Damián y Anya permanecían juntos, sumidos en el momento que acababan de compartir. Las estrellas brillaban intensamente sobre ellos, como si celebraran su conexión.

-¿Sabes? -dijo Damián, rompiendo el silencio-. Nunca pensé que este día llegaría. Siempre quise que fueras parte de mi vida.

Anya sonrió, sintiendo que su corazón se llenaba de calidez.

-Yo también, Damián. Pero tengo que ser honesta contigo. Aún tengo miedo. Mi pasado... lo que soy. No quiero que te lastimen por mi culpa.

Damián tomó su mano con fuerza, mirándola a los ojos.

-No tienes que preocuparte por eso. Estoy aquí porque quiero estar contigo, no importa lo que haya pasado. Juntos podemos enfrentar cualquier cosa.

Anya sintió que una lágrima caía por su mejilla, pero esta vez era de gratitud.

-Tú siempre ves lo bueno en mí. No sé si merezco eso.

-Tú eres buena, Anya. No dejes que nadie te diga lo contrario -respondió Damián, su voz firme.

Miraron el lago, y el reflejo de las estrellas en el agua parecía un símbolo de sus esperanzas y sueños. Damián sintió que había una nueva luz en su vida, una que iluminaba los rincones oscuros de su pasado.

-Quiero que me cuentes más sobre ti -dijo Damián-. Sobre lo que pasó, cómo llegaste a ser quien eres.

Anya dudó un momento, sintiendo el peso de sus secretos. Pero la sinceridad en los ojos de Damián le dio valor.

-Estuve en un laboratorio desde pequeña. Me hicieron... cosas. Aprendí a leer mentes, pero no siempre puedo controlar lo que escucho. Luego me escape de ese laboratorio, estuve en muchos orfanatos, hubieron parejas que me adoptaron, pero despues me devolvian cuando se enteraban de que era....diferente, a veces me siento como una intrusa, bueno, después mi padre me adopto, claro que yo sabia que el era un espia y eso era lo emocionante, era conciente pero al mismo tiempo inconciente a lo que hiba a ser mi vida -solto una risa-, luego mi padre conocio a mi madre y nos convertimos en los Forger, todo era un sueño para mi, pero yo sabia que al final de la misión me devolverian a un orfanato, pero no paso eso ya que la operacion Strix fue un exito y mis padres se enamoraron y decidieron convertirse en una famalia real.... lo malo de todo eso fue que arrestaron a tu padre, eso me hizo sentir aún más culpable, por que tu sufriste mucho..

Damián frunció el ceño, recordando el dolor que había sufrido por la culpa de su padre.

-No es tu culpa, Anya. No elegiste lo que te hicieron. Tú eres fuerte, y eso es lo que importa y sobre mí padre, era algo necesario por que el hizo mucho daño a este país y tu solo eras una niña que buscaba un hogar

-¿Y tú? -preguntó Anya, con curiosidad-. ¿Cómo lidias con lo que ha pasado con tu familia?

Damián suspiró, su expresión tornándose seria.

-Es difícil. A veces me siento como si llevara una carga pesada. Mi padre está en la cárcel por ser un monstruo, y eso me ha marcado. He recibido mucho bullying por eso. Pero estoy aprendiendo a vivir con ello.

Anya se acercó más, sintiendo la conexión crecer entre ellos.

-Siempre estaré aquí para ti, Damián. No tienes que cargar con esto solo.

Damián sonrió, sintiendo que había encontrado un refugio en Anya.

-Y yo siempre estaré aquí para protegerte a ti. Juntos podemos superar cualquier cosa, ¿verdad?

Anya asintió, sintiendo que una nueva esperanza comenzaba a florecer entre ellos.

-Sí, juntos.

Después de un rato, decidieron regresar. Mientras caminaban, compartieron risas y anécdotas sobre su infancia, el ambiente se volvió más ligero. Damián se dio cuenta de que había algo liberador en abrirse a Anya, y ella parecía más relajada a su lado.

Sin embargo, a medida que se acercaban a la escuela, un grupo de estudiantes los vio. Algunos comenzaron a murmurar y a señalar, y Damián sintió que la ansiedad regresaba.

-Mira, ahí vienen esos dos... -dijo uno de los chicos, riéndose.

Damián sintió que la frustración comenzaba a acumularse en su pecho. Pero antes de que pudiera reaccionar, Anya lo tomó de la mano.

-No les prestes atención. Solo son palabras -dijo, su voz firme.

Damián se detuvo y miró a Anya, viendo la determinación en sus ojos.

-Tienes razón. No vale la pena -respondió, sintiendo que su confianza se fortalecía.

Mientras se alejaban, Damián se dio cuenta de que, aunque el pasado los había marcado, el futuro estaba lleno de posibilidades. Con Anya a su lado, sentía que podía enfrentar cualquier adversidad.

-Gracias por ser tan valiente -dijo Damián, mirándola con admiración.

-Gracias a ti por aceptarme tal como soy -respondió Anya, sonriendo.

A medida que el sol comenzaba a salir, iluminando el horizonte, ambos sintieron que un nuevo amanecer estaba por llegar, uno lleno de oportunidades, amor y la promesa de un futuro juntos.

Luces Del PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora