Un mes había pasado desde que Anya llego de nevo al colegio Edén. Las cosas parecían haberse calmado un poco, pero una nueva controversia estaba a punto de sacudir a los estudiantes: un evento de café maid, propuesto como una forma de divertirse y recaudar fondos.
Durante una reunión del consejo estudiantil, un chico alzó la mano con una idea que causó murmullos en la sala.
-¿Qué tal si hacemos un café maid? -sugirió, con una sonrisa traviesa.
El silencio que siguió fue casi palpable. Muchos estudiantes intercambiaron miradas de disgusto, y algunos incluso arrugaron la nariz.
-¿Un café maid? Eso suena un poco... fetichista, ¿no? -comentó una chica, frunciendo el ceño.
-Sí, ¿por qué no hacemos algo más convencional? -agregó otro, cruzando los brazos.
Sin embargo, a medida que la conversación avanzaba, algunos comenzaron a ver el potencial de la idea.
-Pero piensen en los fondos que podríamos recaudar -dijo Ewen, que siempre había sido un defensor de las ideas locas-. Podría ser divertido, ¡y podría atraer a más gente!
Las miradas de desaprobación comenzaron a desvanecerse, y poco a poco, se fue formando un consenso.
-Está bien, hagámoslo -dijo otro estudiante, levantando la mano con una sonrisa.
Al final, la decisión fue tomada: el evento de café maid se llevaría a cabo, y todos se comprometieron a hacerlo lo mejor posible.
Cuando se anunciaron los roles, Damián sintió un escalofrío recorrer su espalda. Ewen y Emile, con sus sonrisas traviesas, ya tenían un plan en mente.
-¡Damián, tú serás nuestro maid estrella! -anunciaron al unísono, mientras los demás aplaudían.
-¡Espera, ¿qué?! -protestó Damián, pero era demasiado tarde. La decisión estaba tomada, y sus amigos estaban decididos a hacerlo.
En el vestuario, los chicos lo vistieron con un elegante vestido de maid negro y blanco, adornado con un delantal y un pequeño gorro. Al mirarse en el espejo, Damián sintió que la tierra se abría bajo sus pies. Aunque la ropa le quedaba sorprendentemente bien, la idea de ser el centro de atención lo aterraba.
-¡Te ves increíble! -gritó Ewen, mientras Emile se reía a carcajadas-. ¡Eres el maid más sexy que hemos visto!
Damián sonrojó, sintiéndose atrapado entre la vergüenza y la risa de sus amigos. A medida que se dirigían al evento, el bullicio de los estudiantes aumentaba, y Damián sintió cómo los ojos se volvían hacia él. Algunos compañeros comenzaron a murmurar, sorprendidos por lo bien que lucía.
Cuando finalmente vio a Anya vestida para el evento, con un hermoso vestido que resaltaba su belleza, Damián sintió que el calor subía a sus mejillas. Se sonrojó intensamente, y sus amigos no tardaron en notar su reacción.
-¡Mira a Damián! -rió Emile-. ¡por poco ya se le cae la saliba!
-¡Sí! -agregó Ewen, con una sonrisa burlona-. ¡Solo porque "alguien" se vistio de maid !
Damián intentó ocultar su vergüenza, pero el peso de las miradas y las risas lo abrumaba. La idea de que sus amigos pensaran que estaba celoso lo incomodaba aún más.
Mientras servía café a los asistentes, Damián intentó mantener la calma, pero no pudo evitar escuchar los elogios.
-¡Damián, eres tan hermoso! -decía una chica, y él apenas podía manejar la atención. Sin embargo, lo que más le molestaba era ver cómo a Anya también la elogiaban.
-¡Anya, te vez tan bonita! -decía uno de los chicos, mientras ella sonreía. Damián sintió un nudo en el estómago. La idea de que otros se interesaran en Anya lo incomodaba. Un pensamiento le recorría la mente: ¿Por qué no podían dejar de mirarla?
Justo entonces, un chico se acercó a Damián, una sonrisa coqueta en su rostro.
-Hola, hermosa -dijo, guiñándole un ojo-. ¿Te gustaría salir conmigo?
Damián se quedó atónito, su expresión de incredulidad se transformó en enfado.
-¡Soy un chico! -exclamó, cruzándose de brazos, mientras las risas de sus amigos resonaban a su alrededor.
El chico se sonrojó y se alejó rápidamente, dejando a Damián aún más avergonzado.
-¿Ves? ¡Eres tan convincente que hasta los chicos se confunden! -bromeó Ewen, mientras Damián rodaba los ojos.
A medida que continuaba la tarde, Damián notó a otro chico acercándose demasiado a Anya. Este parecía estar intentando sobrepasarse.
-Vamos, Anya, ¿qué tal si salimos un día? -dijo, acercándose demasiado.
Damián sintió que la rabia comenzaba a burbujear en su interior.
-¡Eh, tú! -gritó, acercándose rápidamente-. ¡Déjala en paz!
Becky, que estaba al lado de Anya, se unió de inmediato.
-¡Exacto! ¡No la molesten! -dijo, con una mirada desafiante.
El chico, sorprendido por la defensa de Damián y Becky, levantó las manos en señal de rendición.
-Solo estaba bromeando... -dijo, retrocediendo al sentir las miradas de esos chicos.
Damián miró a Anya, que sonreía con aprecio, y sintió que su corazón latía más rápido. La combinación de celos y la necesidad de protegerla lo hacía sentirse más vivo.
-No te preocupes, Anya. No dejaré que nadie te moleste -penso, tratando de sonar más seguro de lo que se sentía.
-Gracias, Damián -susurro ella, su mirada llena de gratitud.
Mientras continuaba el evento, Emile se acercó a Damián con una sonrisa traviesa.
-Oye, Damián, ¿te gustaría salir conmigo? Porque, como chica, ¡eres muy sexy! -bromeó, riendo a carcajadas.
Damián, completamente sonrojado, intentó golpear a Emile, pero no pudo evitar reír también.
-¡Cállate! -dijo, mientras sus amigos se unían a las risas.
A medida que el evento continuaba, Damián luchaba entre la inseguridad y la diversión. Aunque disfrutaba de los elogios, la tensión de ver cómo sus admiradoras trataban a Anya lo molestaba.
Mientras servía café y escuchaba las risas, comprendió que, a pesar de las dificultades, tenía amigos que lo apoyaban y lo hacían sentir especial. Pero en lo más profundo de su ser, la pregunta persistente seguía resonando: ¿realmente merecía a alguien como Anya?
Damian se ve muy linda xd
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Luces Del Pasado
FanfictionAl finalizar la operación Strix, Damian hijo del gran Partidario Donovan Desmond se ve afectado por que los alumnos de la escuela Edén lo ven con un gran desprecio por ser hijo de los Desmond, Anya Forger nota esto y se acerca a Damian para darle su...
