Epilogo

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Dandelion – ariana grande



I'll be your dandelion,  

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Después de varios años, Violeta y Chiara continuaban manteniendo viva la tradición de pasar las vacaciones en Motril, un plan que había nacido espontáneamente y se había convertido en algo especial para ambas. Este año, sin embargo, había algo diferente en el aire, algo que Violeta no lograba descifrar.


El día había transcurrido como todos los anteriores, disfrutando de la compañía de la familia de Violeta, pero ahora Chiara le había pedido que la acompañara a un lugar, con una sonrisa misteriosa en su rostro. Al principio, Violeta pensó que sería una simple salida, pero pronto se dio cuenta de que había algo más detrás de la solicitud.


Su familia, como si de una conspiración se tratara, las despidió de manera extraña, casi como si quisieran que se marcharan de la casa para dejarlas solas.


—No os preocupéis por volver pronto —le dijo Sufema, sonriendo con picardía mientras las acompañaba hasta la puerta

—Eso, disfrutad de la noche, pareja —añadió Juan Carlos, quien también las observaba con la complicidad propia de un padre que ya sabía algo que ellas aún ignoraban

—Como si fueran a volver hoy, las lapas. Parecen dos iguanas todo el día agarradas —bromeó Tana, mientras su marido asentía con una sonrisa de aceptación

—Pero bueno, ¿os queréis librar de mí sinvergüenzas? —preguntó Violeta con una risa nerviosa, aun sin comprender del todo lo que estaba ocurriendo

—Correcto, ahora vete con tu mujer ya —respondió Tana, guiñándole un ojo antes de cerrar la puerta detrás de ellas


"Y ojalá fuera mi mujer oficialmente", pensó Violeta, sin imaginar que en ese preciso momento, todos en su familia formaban parte de un plan que Chiara había preparado con tanto amor y secreto.


—Venga, mi amor, vámonos —le dijo Chiara con una sonrisa, tomando su mano y dejándole un beso rápido en los labios que la derretiría a cualquier hora del día

—Gobernada —le chinchó Tana desde el otro lado de la puerta, antes de que Violeta la cerrara con una sonrisa traviesa. Y, en cuanto estuvo cerrada, no pudo evitar besar a Chiara con más intensidad, sintiendo cómo la pasión entre ellas se mantenía viva incluso después de tantos años

—No te he sacado de tu casa para esto, aunque no me quejo —dijo Chiara, separando ligeramente los labios de Violeta, pero sin alejarse de ella, dejando que la proximidad mantuviera la chispa

—¿Y entonces, dónde vamos? —preguntó Violeta con una sonrisa curiosa, ya sabiendo que Chiara había planeado algo especial para esa noche

—Es una sorpresa —respondió Chiara con picardía, sus ojos brillando de emoción

—¿Dónde me llevas? —repitió Violeta entre risas, dándose cuenta de lo mucho que la inglesa estaba disfrutando con el misterio



Cinco años juntas. En ese tiempo, Violeta había aprendido tanto sobre sí misma. Había dejado que Chiara entrara en su vida, y desde ese momento, todo había cambiado. Había crecido como persona, había aprendido a amarse a sí misma y, sobre todo, había compartido cada paso de ese proceso con la mujer que amaba. La vida de Violeta, antes marcada por el miedo y la desconfianza, ahora era un sendero lleno de momentos inolvidables, muchos de ellos al lado de Chiara.

Casual (Kivi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora