poseído.

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Sopló con fuerza, las velas del pastel se apagaron y se esparcieron por la crema, arruinando un poco su imágen en ella.

Inosuke Hashibira oficialmente cumplía 18 años de edad, la mayoría de edad.

Su hermanita Kyokuto, que para ese entonces tenía 3 años de edad, gritaba tratando de llamar la atención de Inosuke.

Douma: felicidades chico.
Kotoha: felicidades Inosuke.
Inosuke: gracias a todos.

Sus amigos más cercanos habían sido invitados, estaban acompañandolo en ese día tan importante, Inosuke se convertía en adulto.

Sanemi: es hora, lo esclavizaré, no sabe nada de economía, así que si le pago poco, no se dará cuenta.
Tomioka: no, no lo harás antes de que yo lo haga.
Tanjiro: oigan, no deberían aprovecharse de Inosuke así, no sabe si quiere trabajar aún.
Sanemi: tu trabajas, no tienes derecho a quejarte por él.
Tomioka: y no te pagan dinero, te pagan con comida y un techo.
Tanjiro: púes el negocio es familiar.

Aoi: no comas tan salvajemente, usa los cubiertos.
Inosuke: mientras entre en mi boca no importa como sea que lo coma.
Aoi: diablos Inosuke.
Kotoha: mira como Kyokuto imita a su hermano mayor.
Aoi: buscaré las servilletas.
Douma: están en el estante alto de allá.
Kotoha: Inosuke, si no puede, ayudala.
Inosuke: voy.

Inosuke esperó a ver si Aoi necesitaba ayuda antes de hacer nada, en esa ocasión Aoi se había vestido con un vestido azul, dejando a la vista sus piernas, ella ya había cumplido 18 hace un tiempo, y estaba comenzando a buscar universidades a las que entrar.

Aunque tenía mejores problemas de los que preocuparse, ¡Como alcanzar las malditas servilletas!
Comenzó a dar saltos pequeños, pero eso tampoco funcionaba, aumentó un poco la fuerza para saltar, hasta que las alcanzó finalmente.

Aoi: las tengo, ¿Ves que si pude?

Inosuke estaba perplejo, con restos de pastel y crema por toda la cara, pero con la mirada fija en un punto invisible.

Aoi había saltado sin ninguna preocupación, y su vestido se había levantado más de lo usual, más de lo que a ella le hubiese gustado, más de lo que se había enterado, pero no se dió cuenta.

A excepción de Inosuke, que finalmente comprendía el significado de pubertad.

Inosuke: ah... Yo... Mm... Claro.
Aoi: toma una servilleta y limpiate la cara.
Inosuke: si...

Fue el único que la vió, estaba seguro.

Para el final de la fiesta los invitados ya no estaban, Kyokuto dormía, Kotoha y Douma se encargaban de las cosas sucias, e Inosuke se había encerrado en su habitación con los regalos que había recibido de sus amigos.

De parte de Tanjiro, el pastel, de Kanao, una carta con pocas palabras, de Zenitsu, una revista, no la vió de inmediato, así que la dejó sobre su cama, tirandola descuidadamente, de Nezuko, un peluche de un jabalí, su animal favorito, lo colocó a su lado, sería su nuevo compañero en esa travesía.
De parte de Aoi, un cepillo de dientes nuevo, y una toalla, bastante util, ya que entrenaba y luego sudaba mucho.

De los mayores, como Shinobu, un libro del cuerpo humano, de parte de Tomioka, una tarjeta de presentación, o algo de trabajo, curiosamente lo mismo de parte de Sanemi, pero con un nombre diferente.
De parte de Kanae, una caja de bombones, la cual estuvo vacía en cuestión de minutos.
Ah, olvidó que había invitado también a Genya y a su novia, de colado había llegado el cuñado también, pero no le molestó.
De parte de Genya, unas mancuernas, 5 kilos cada una, de la chica, un broche para el cabello, cuando pase un tiempo, se lo daría a Aoi, a ella le quedaría bien, del hermano...

Aoi... Su mente solo lo llevaba al momento en el que vió más de ella que nunca, en el que el condenado vestido subió más de lo usual.

Y eran de color...

¡No! ¡Si su mente seguía así, se convertiría en Zenitsu!

Se sentó en su cama para tranquilizarse, estaba sudando, se secó con la toalla que Aoi le regaló, al olerla bien, pudo percibirlo, era su olor, el perfume de Aoi, eso confundió más su mente, algo pasaba.

Miró a su lado, vió la revista que le regaló Zenitsu, y eso solo lo empeoró, una mujer semidesnuda en la página, eso era lo que había, cambió la página rápidamente, pero había otra más, y luego otra, y otra.

Inosuke: ¡¿Qué demonios es esta mierda?!

Lanzó la revista al basurero y hundió la cara en la almohada, necesitaba calmarse, respirar y calmarse.

Kotoha: ¡Inosuke! ¡¿Que pasa?! ¿Que fue ese grito?
Kyokuto: ¡Demonio!
Douma: Kyokuto se despertó.
Kyokuto: ¡Demonio!
Inosuke: ¡Eso es! ¡Kyokoto tiene razón!
Kotoha: aprende a decir el nombre de tu hermana, ya estás grande.
Inosuke: ¡Un demonio poseyó mi cuerpo!
Douma: ¿Un demonio?
Inosuke: ¡Si! ¡Si! Un demonio, estoy poseído, alguna de estas cosas me tiene poseído.
Douma: ya veo.
Kotoha: trataré de dormir a Kyokuto de nuevo, te lo encargo.
Douma: okey, bien Inosuke, solo estamos los hombres, dime, ¿Que provocó el demonio en ti?
Inosuke: estoy sudando, mi cara está roja, y estoy temblando, mis manos se mueven solas.
Douma: ¿Dónde está el objeto donde se transmitía la energía del demonio?
Inosuke: ahí, en el basurero.

Douma se acercó y tomó la revista, la portada estaba disfrazada como una revista de videojuegos, las primeras páginas también, clásico, el interior era lo que contaba después de todo.

Douma: ya veo, Inosuke, ¿Estas chicas te gustan?
Inosuke: ¡No! ¡Aoi me gusta!
Douma: y si te digo que Aoi está en la revista, ¿Me creerías?
Inosuke: Aoi no está ahí.
Douma: mira bien.

Inosuke tomó la revista y miró meticulosamente, Aoi no estaba en ninguna de esas páginas.

Inosuke: no está.
Douma: mira bien.

Miró mejor, su cabeza la buscaba, Aoi, Aoi, Aoi, Aoi... Estaba ahí, Aoi estaba posando en un bikini pequeño.
Movió rápidamente la cabeza y miró de nuevo, el rostro de Aoi había desaparecido, ahora solo estaba esa chica pelirroja en un bikini pequeño.

Inosuke: ¿Cómo hace esto?
Douma: es un demonio poderoso, mira, tu cuerpo está siendo afectado.

Inosuke miró hacia abajo, su pantalón estaba estirado, no lo había notado, acercó su mano y tocó levemente.

Inosuke: es... Es... Es mi...
Douma: ocupó su primera técnica, erección.
Inosuke: ¿Erección?
Douma: ¿Aoi la provoca?
Inosuke: yo... Yo...
Douma: ya veo, bueno, no podemos hacer mucho.
Inosuke: si podemos, digo, tienes que hacer algo, ayudame Douma.
Douma: ¿Quieres aprender de este demonio?
Inosuke: si.
Douma: entonces yo seré tu maestro.
Inosuke: ¡Si!
Douma: ahora, bajate los pantalones.
Inosuke: si... ¿Que?
Douma: anda, solo así podemos comenzar.
Inosuke: ¡¿Comenzar a que?! ¡Alejate de mi! ¡Mamá me habló de tipos como tu!
Douma: solo trato de ayudarte.
Inosuke: ¡No quiero! ¡Lo resolveré yo solo!
Douma: bien, deberías leer sobre esto, no es fácil evitarlo, nunca es fácil evitar a estos demonios, son poderosos.
Inosuke: ¡Nadie es más poderoso que yo!
Douma: ¿No? Pues bien, suerte luchando contigo mismo.

Douma se alejó, Inosuke no cedería ante nadie, ni ante su cuerpo, aunque este reaccionara así con el recuerdo de Aoi en su mente, y aquella revista solo lo empeoraba.
Le dolía no evitarlo voluntariamente.

Una vez, sería solo una vez.

Tomó la revista, las mujeres eran desconocidas, así que no le causaba nada, bajó su pantalón y ropa interior, no era él mismo y lo sabía.

No sabía que hacer, miró la revista de nuevo, no podía, y el sudor lo estaba distrayendo de lo que sea que estaba haciendo.

Tomó la toalla, cierto, la toalla tenía el olor de Aoi, tiró su cabeza hacia atrás, apoyandola en la almohada, cubrió su cara con la toalla, y cerró los ojos, con el rostro de Aoi en su mente y su mano en su miembro, comenzó a moverse.





Inosuke ha llegado a la pubertad, y va a tratar de buscar consejo de quienes no creía que se lo daría.

Más detalles en el siguiente cap.

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⏰ Última actualización: Apr 05, 2025 ⏰

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