Capítulo 3- "Hora de hablar"

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Me despierto con las manos sudorosas y temblorosas, la lengua me arde, quizá porque me la mordí mientras dormía. Pero ya paso, ya paso, ya paso. Malditos recuerdos que interrumpe mi dormir, hay días en los que me eh pasado la noche sin dormir con tal que no aparezcan aquellos recuerdos que me torturan.

Me meto en el baño para alistarme para ir al instituto, hoy es jueves, yo amo los jueves porque no hay clase de matemáticas, pero creo que será un mal jueves porque tengo que disculparme con mis amigos, o bueno, los que quieran si quiera oírme.

Llego al instituto y me tiemblan las manos, me siento ansiosa, me siento preocupada como si algo fuera a explotar en mí en este día. Llego al salón de clases, y decido por dejar mis emociones a un lado para estar tranquila al hablar. Cuando entro a la primera que veo es a Valentina Brown, pero en el instante que me vio puso los ojos en blanco, así que me decido por acercarme a Emma Wells pero no más me ve se va corriendo donde Valentina como si no me hubiera visto, está bien tan solo no debo alterarme; me intento acercar donde Kelly Miller pero como si no me hubiera visto se empezó a reír con Becca Young, bueno Johanna Anderson no ha llegado así que no sé qué hacer si no quieren ni verme, pero veo a Natalie Sanders.

Natalie es una de nuestro grupo, ella es de altura mediana, cabellos rizados cafés, piel morena y con curvas; ella no vino ayer así que me imagino que por eso se me acerca y dice:

-Hey, Eleanor amiga de mi alma-dice con el mayor entusiasmo del mundo-¿Cómo has amanecido hoy?

-¿En serio quieres que te diga?- digo poniendo los ojos en blanco con cierta gracia

-¡Ja! mejor no-dice dando una carcajada-no quiero que me arruines este maravillosos día

-¿Maravilloso día?- digo arqueando las cejas, pero no fue más una pregunta fue más un decir, ella siempre dice que tiene maravillosos sus días, ojala fuera ella...-mira, te tengo que decir algo-le dije a Natalie Tartamudeando

-Dímelo-insistió Natalie

-Está bien-baje la mirada-bueno, ayer que no viniste, las chicas se enojaron conmigo otra vez, fue mi culpa...Nat...-digo con voz entre cortada cuando sentí las lágrimas resbalando por mis mejillas-no...No quiero volver a ser como antes...

-Hey, nena, tranquilízate primero-me dijo abrazándome fuerte- tranquila, aquí me tienes a mí, y no dejaré a que nadie se burle de ti.

-No quiero volver a ser pesada- digo sollozando en su hombro- no puedo volver a ser así por eso estuve sola tantos años, por eso nadie se me acercaba, por eso nadie me quería...- las palabras brotaban de mi boca como veneno, no las podía parar.

-No hables así de ti misma- me dijo abrazándome más fuerte-no se te acercaban por que no te comprendían, porque en ese tiempo todos éramos demasiado estúpidos para ver lo bueno de ti, solo queríamos ver lo malo, nunca te dimos la oportunidad para que demostraras lo alegre que eres.

¡Alegre! ¡Ja! Eso ni yo me lo creí.

Bueno...que les puedo decir, es verdad mi niñez la viví sin amigos 1) En ese tiempo no sabía cómo controlar mi temperamento (maldita herencia que me dejaron mis padres) 2) Me gustaba más el arte y la historia que hablar quién es el chico más guapo del salón 3) Simplemente nadie me quería conocer.

Me sequé las lágrimas, pues yo odio llorar, me siento tan débil tan vulnerable cuando lloro...lo odio.

Tocó el timbre de clase, cada quien a su salón a dos horas de biología...

Llegó la hora del recreo, me fui con Natalie hasta nuestra mesa con los demás, a nuestro grupo de chicas y chicos pero siempre nos separamos a la hora de recreo, no sé porque pero yo en mi mente siempre pienso "hora de hablar de las chicas", logro formar una sonrisa hasta que veo a mis amigas ahí sentadas, se me fue la sonrisa, bueno...llego la hora, hora de hablar.

-Hey, chicas-digo haciendo una media sonrisa-quiero hablar...hablar de lo de ayer

Tomé su silencio como un "Tienes dos malditos segundos antes que me vaya"

-Perdón-digo mirándolas fijamente-perdón por mi comportamiento ayer, no sabía en qué pensar, me altere y no debí hacerlo...en serio... ¿me perdonan?

Llegaron Marcus Morris, Robert Stone, Daniel Scott y Noah Thompson...los chicos del grupo.

-Hey, tengo que hablar también con ustedes-digo apresuradamente- lo siento tanto por mi conducta de ayer, en serio perdónenme es que solo explote no me controle...perdón.

Todos, incluso las chicas intercambiaron miradas.

-Está bien-dijo Johanna, fue la primera en hablar- pero ten cuidado con lo que nos dices porque no te gustaría que te habláramos así ¿verdad?

-Tranquila- dijo Robert- solo dejémoslo así ¿está bien?-dijo abrazándome, gracias a los cielos porque sentía que estaban súper fríos de ánimo.

Llegó la hora de salida y ahí está Grace Price, ella es de cabellos ondulados, estatura baja, curvas ni tan pronunciadas para decirle Kim pero no es tan plana para decirle puerta, y pues que les dijo con ella es con quien hablo en la salida...

-¡¡Leanor!!-dijo corriendo a mí para ayudarme con mi lonchera- apúrate te tengo que contar algo.

Llegamos a "nuestro lugar" es donde nos sentamos en todas la salidas para estar solas un poco alejadas de los demás.

-¿Qué me quieres decir?-digo en medio de risillas

-Es que...-lanza la cabeza atrás con una carcajada- es que...hoy en la clase de inglés...

Llego a mi casa.

Cierro los ojos cuando mi cabeza toca la suave almohada.

***

Estoy al lado de la ventana, tengo alrededor de unos 12 años, veo afuera de la ventana con los ojos hinchados por llevar horas llorando, ya me acuerdo; estoy aquí porque espero la llegada de mi padre a casa, son alrededor de la una de la madrugada y tengo miedo de que le haya pasado algo malo en las calles a mi papá, siento un escalofrío como cuando estas sudando y te resbala un cubito de hielo por la espalda, tengo miedo de su seguridad y empiezo a hacer teoría de por qué no aparece 1) Puede que lo hayan secuestrado y matado en el camino a casa del trabajo 2) Puede que se hay perdido 3) Puede que le haya dado un paro cardíaco y nadie sabe todavía 4) O puede que simplemente no quiera regresar a casa. Llegan aproximadamente las tres y media de la madrugada cuando el carro de mi papá aparece por fin y es cuando más derramo lágrimas, lágrimas de alegría que haya vuelto; cuando mi papá sube las escaleras se tropieza y empieza a reírse "oh no, porque a mí, porque", lo ayudo a levantarse cuando me dice:

-¿nos vamos a dormir hija?-su aliento olía a cerveza, su camisa olía a cigarro. Ocupo toda mi fuerza para levantarlo y llevarlo hasta el cuarto con su brazo en mi hombro. Bueno, a veces dormía con mi papá porque quiero vigilarlo que no le pase algo malo, sé que suena mal que duermas con tu papá pero ¿qué remedio tenia de curar mis angustias cuando sabes que tu padre morirá en cualquier momento?

-No, hoy no-dije poniéndome lo más firme que podía- no, porque ni de chiste me acercare a ti con tremenda ebriedad, no hasta que estés sobrio-dije poniéndome firme y aguantándome la lágrimas, cerré la puerta bruscamente, no se inmuto mi madre que duerme con mis hermanos en mi cuarto, me dirigí al sofá de la sala, cual considero mi segunda cama, me recosté y cerré los ojos para que saliera la última lágrima del día y poder dormir.

***

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Nota de autora:
Mis lectores favoritos.
¿Que piensan sobre los amigos de Eleanor?
¿Ustedes que hubieran hecho en el lugar de Eleanor?
Los quiero♡.
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