Capítulo 19- "Me gustas"

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Kelly.

Han pasado cuatro días y no hay rastro alguno de Leanor. Quiérase o no, se siente su ausencia. Vaya que se siente, no he podido hablar con alguien sobre chicos guapos o revistas de moda como cuando lo hago con Eleanor.

Diablos, no sé cómo está ella en lo absoluto. No responde mis llamadas, la he buscado en su casa pero ni siquiera me abren la puerta. Al principio se me hacía demasiado raro que ella y su familia desaparecieran de la faz de la tierra en un abrir y cerrar de ojos. Pero luego los rumores empezaron a correr a través de los pasillos de uno de los colegios más caros del estado, el nuestro.

Eleanor. No sé cómo se debe sentir, tal vez sí; se debe sentir abatida, rota, desconsolada y muerta. No me imagino como es el que te pase algo así de traumático. Que tu padre muera en tus brazos. En solo pensarlo hace que los vellos de mi brazo y nuca se ericen.

Qué horror.

La vida puede ser tan corta he impredecible que en un abrir y cerrar de ojos ocurren increíbles tragedias. Cuando te das cuenta de cómo ha pasado el tiempo, de cuantos errores has cometido, de tus victorias y fracasos ya es demasiado tarde como para arreglar lo perdido.

-¡Kelly Miller!-me saca de mis pensamientos el estúpido profesor Richard.

Qué ironía, antes era a Eleanor a la que sacaban de su encismado y ahora como no está soy yo la perdida.

-Lo siento-mascullo antes de que el profesor se de la media vuelta y seguir escribiendo en el pizarrón sobre las características de budismo.

Suena la campana como por obra de los ángeles que se han puesto a mi favor, pues me aburre demasiado la clase de religión.

-Kelly, vamos a llegar tarde-me apresura Valentina Brown por detrás de Emma Wells.

-Tranquila cariño, vamos bien, tendrás tiempo de para pedir ese libro a tiempo-comento con una sonrisa de oreja a oreja. Me causa una inexplicable gracia la angustia de Valentina.

Después de que Valentina ha impreso su tarea nos dirigimos todas hacia la mesa en la que se sientan siempre nuestros amigos.

Ya todos reunidos se siente una tensión en el aire que casi se puede tocar, yo sé que todos pensamos lo mismo. Qué está pasando con el alma de Eleanor en estos momentos. ¿Por qué? Es inexplicable ¿Por qué entre tantas personas le debía pasar a una de las más perturbadas que alguna vez yo he conocido? ¿Por qué? No se puede responder. La vida es cruel, pero lo cruel es bueno porque nos mantiene vivos y alertas.

Hoy es jueves pero se siente como si fuera todavía lunes, sentimos que nunca termina esta semana.

El último contacto que tuve con Eleanor fue el sábado en la noche, ella me escribió diciendo que iba a salir con un chico llamado Agus el viernes por la noche, es lo único. No tengo ni idea del porqué de su repentina propuesta pero me acuerdo que el mensaje decía que si él no me llamaba que le avisara. No tengo ni idea de quién es.

Las horas transcurren tan lento como empezaron en el colegio, no he tenido muchas ganas de conversar. No sé, se sentiría muy raro volver a la normalidad con lo que acaba de suceder con Eleanor. Ya es hora de que todos nos vayamos, el colegio en un par de minutos queda casi totalmente vacío (Claro, soy la única que se va caminando porque vive cerca) a excepción de mí y un chico que se ve verdaderamente molesto.

-¡Maldición!-grita el chico con la cabeza hacia atrás.

Parece un demente con ese aspecto.

-¿Qué sucede?-le pregunto inmediatamente. No puedo mentir, me encanta ayudar a las personas, es como automático.

STRESSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora