Siento como como mis manos sudan, siento como como mi pecho se agita fuertemente y mi respiración se vuelve más pesada con el paso de los minutos, me tomo unas horas para recuperarme. Puedo sentir los rayos solares del amanecer acariciar mis pies desnudos en el piso, el calor se siente reconfortante debido a la pesadilla de anoche, he estado despierta desde las cuatro de la mañana pero no me he movido del lugar en donde desperté.
Me levanto y abro la ventana de mi cuarto, siento el viento llenarme de vida y tranquilidad.
Ella, ella otra vez, aquella chica llena de veneno y odio quiere volver por mí, con esto me lo ha confirmado, las lágrima amenazan salir de mis ojos pero no lo permito, no lo permitiré. Ella, mi yo misma es la que me quiere hundir, tan despreciable y fría como la última vez, esto solo es el comienzo de lo que ella hará y lo sé perfectamente, ella es insaciable.
Reviso mi celular y veo un mensaje de Natalie Sanders, claro, se me había olvidado que Natalie estaba de viaje en Alemania por su abuela que está enferma, maldita egoísta que soy, había olvidado que aquella chica morena estaba de viaje.
*¡Cole!, acabo de llegar del aeropuerto ¿quieres salir?*dice el mensaje de Natalie.
*¡Claro! Me encantaría, dime hora y lugar* respondo al cabo de unos segundos aprovechando que mi mamá no sabe dónde estoy.
*Yo pasaré por ti a las dos de la tarde en tu casa ¿de acuerdo?*Natalie responde a los minutos.
*Al decir "pasarás" ¿te refieres a que tu hermano nos llevará?*le escribo a Natalie con un estallido de risa.
*Sí, solo ignora su estupidez, él me la debe así que nos llevará ¿está bien?*responde Natalie, ella sabe perfectamente que me desagrada su hermano.
*De acuerdo, ahí nos vemos*le envío el mensaje a Natalie y me meto al baño para tomar una ducha.
Después de tomar una larga y refrescante ducha me pongo mis pantalones cortos, mi camisa blanca de tirantes y mis sandalias cafés hoy es un día muy caluroso en San Diego, decido por arreglarme un poco el cabello así que lo seco y le pongo uno tratamiento en mi cabello para que no se esponje en el transcurso del día, mi cabello es un desastre usualmente.
Justamente a las dos y quince de la tarde llega con un vestido de tirantes rosa que le llega hasta los talones con un lindo cinturón de cuero café y un juego de accesorios a la perfección. Le doy un largo y reconfortante abrazo, hace alrededor de un mes que no veía a Natalie.
-Cariño te habías olvidado de mí ¿cierto?-dice Natalie arqueando una ceja en la entrada de mi gran casa celeste.
-¡Claro que no!-miento.
-Te conozco-dice Natalie dándole golpecitos al piso con su pie en acto de impaciencia.
-¡Esta bien, lo siento! Pero he estado muy desconcentrada últimamente-digo apenada de mi egoísmo ¿Cuándo me hice así?
-Está bien, pero no me mientras, odio que me mientan-dice Natalie mientras suaviza su mirada.
-De acuerdo, ahora vámonos-digo mientras agarro mi bolso del suelo y lo cuelgo en mi hombro mientras con mi llave cierro la puerta principal de mi casa.
Me subo al Toyota corolla gris del hermano mayor de Natalie mientras le dirijo una mirada a ese chico de piel trigueña que me observa de pies a cabeza antes de entrar al auto, lo odio por idiota, lo odio por cabrón, lo odio por haberme intentado besar...Zac, Zac Sanders.
Cuando llegamos al centro comercial más cercano Zac le dijo a Natalie que vendría por nosotras a las seis de la tarde entonces nos bajamos del carro entre risas y juegos pero siento la mirada penetrante de Zac en mi espalda.
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STRESS
Teen FictionMira cuando todos ignoran, despierta cuando todos duermen, llora cuando todos ríen. No sufre sin motivo, es por su vida, su simple y mundana vida que se empeña en colocar problemas que hacen la vida imposible a Eleanor Cole. En su vida, donde se s...