—¿Tienes el archivo dos del caso de Harry Styles?— le pregunté a Nicholas mientras caminábamos hacia la sala de computación, directo hacia su escritorio.
—Si ¿quieres que te mande en archivo o lo prefieres en papel?
—Si puedes lo mandas al computador, así lo llego a revisar en casa.
—No hay problema.— dijo sentándose en su silla.— ¿Hablaste con Zayn?
—¿Con Zayn?— arrugué el entrecejo.
—Si, te estaba buscando.
—¿Ya regresó de la penitenciaría?
—Un poco antes de que salieras de la oficina de Hudson.
—¿Tan poco se demoró? ¿O yo me demoré demasiado con Hudson?
En resumen, aquella charla con Hudson fue de lo más tediosa. Es evidente que solamente queda el mínimo de respeto entre nosotros, solo se dedicó a regañarme por desobedecer una orden, lo restante fue la información que recaudamos y cómo vamos a desenvolverla en el caso. Se nota que Hudson quiere liquidar este caso lo antes posible pero quiero alargarlo un poco más, ahora que tengo la seguridad de que Harry solo está siendo un títere y está pagando culpas que no le corresponden; no todas, al menos.
—Estás siendo muy detective hoy Rebecca.— dijo fastidiado.— Vete a casa, es tarde. Yo terminaré de completar el expediente con la información de hoy me voy ¿Ya tienes el auto verdad?
—Si, pero vine con Zayn así que supongo que me voy con él. Nos vemos mañana.— le sonreí.
Nicholas me sonrió de vuelta.
—Recuerda el archivo.— dije alejándome de su puesto.
—Lo hago de inmediato.— respondió.
Ay Nicholas, siempre serás mi amor imposible. Es que con ese rostro que te cargas y ni hablar del cuerpazo que tienes, esas pronunciadas manos y esos enormes bíceps que podrían tocarm...
Ya, o es ovulación o es el inicio de mi menstruación. No puedo estar fantaseando así con Nicholas.
Las puertas del elevador se abrieron y de ahí apareció Zayn quien se sorprendió al verme esperando. Mi rostro enrojeció, no sé por qué, no es como si él pudiese escuchar mis pecaminosos pensamientos, pero si me avergoncé por ello.
Me subí al elevador quedando junto a él. Al parecer buscaba por mi, porque no se bajó.
Sorpresivamente no dijo ni una palabra, se mantuvo en silencio a mi costado frente a las compuertas.
Su perfume me inundó las fosas nasales, su cuerpo no estaba tan alejado del mío y su brazo podía rozarme un poco, lo más mínimo.
Recordé lo que vivimos hace unas horas atrás, yo encima de la encimera de la cocina, disfrutando la cálida piel de tu espalda. Sus respiración en mi oreja que combinaban a la perfección con su pene duro como un fierro estrechándome, pensar que eso lo había provocado yo me excitaba aún más.
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Rebecca |2 libro|
FanfictionEl perro es fiel a su dueño hasta que le dan una buena comida y un techo para cubrirse del mal clima. Ya no tienes que fingir ser su perro, pero tienes que vivir con el recuerdo de que algún día quisiste serlo. SECUELA DE HARRY. Te recomiendo pasa...
