Estaba en la sala de espera sintiendo el corazón en la mano por saber el estado de Jade. Hudson y Zayn ya habían llegado hace unas horas y estaban hablando con el doctor encargado de nuestra compañera a unos cuantos metros de distancia de mi.
Mi pierna temblaba de los nervios y mordía los cueritos que se encontraban alrededor de mis uñas.
Observé atenta como Zayn dejó de escuchar al doctor y dejó al teniente con él. Me miró apenado y caminó hacia mi sin quitarme la mirada.
—¿Qué dijo?— pregunté al instante en que se posicionó frente a mi.
—La extracción fue un éxito, está estable.— dijo mientras que una de sus manos agarraba la mía y la apartaba de mi boca, logrando así que dejase de morderme los dedos.— Probablemente le den el alta en unos días más, su herida necesita cuidados más intensivos.
—¿Quién se va hacer cargo de lo que pasó?
—Tu no.— respondió.
—¿Por qué?— cuestioné.
—¿Hablas en serio? No puedes estar metida en todo Rebecca. Tienes que concentrarte en tu caso, esto te desenfocará.
—Esto debió haberme pasado a mi, no a Jade.
—Si es así lo averiguarán, tienen intervenidas tus llamadas ¿Recuerdas? Pediré que soliciten un registro de ellas...
—No van a encontrar nada Zayn.— dije obstinada.
—Entonces no hay nada que compruebe que la bala iba hacia ti y en tu palabra no van a creer ya que estás siendo rastreada, por al menos hasta que se acabe la semana.
—Lo tomarán como coincidencia y fin del caso, solo fue un accidente.— estaba fastidiada.
—Revisarán las cámaras de seguridad, cualquier cosa serás informada, no podemos hacer nada más.— sentenció.
Solté un gruñido de molestia rodando los ojos a la vez. Aparté la mirada de Zayn, no quería que me dijera nada más, nada más de lo que ya sabía, al menos. Era evidente que nada iba a poder hacer y el protocolo tendría que cumplirse como corresponde, sin embargo, me molesta no poder tener la situación en mis manos.
—Señorita Rebecca Lorca.— escuché la voz del doctor llamándome y me levanté de inmediato del asiento.
—Soy yo.
—Jade Beckham solicita hablar con usted ahora mismo ¿Podría acompañarme?
—Si.—dije sin pensar.
Seguí al hombre de bata blanca hasta llegar a la sala donde se encontraba mi compañera. Le agradecí con cordialidad antes de cerrar la puerta por detrás y me acerqué a ella. Estaba tendida en la camilla con sus ojos cerrados, portaba solo con la polera del trabajo y su brazo afectado estaba descubierto con una gran venda cubriéndolo.
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Rebecca |2 libro|
FanfictionEl perro es fiel a su dueño hasta que le dan una buena comida y un techo para cubrirse del mal clima. Ya no tienes que fingir ser su perro, pero tienes que vivir con el recuerdo de que algún día quisiste serlo. SECUELA DE HARRY. Te recomiendo pasa...
