—Lo siento Gina, creo que no puedo hacer algo así.— le comenté dubitativa a su reacción, aunque ya lo estaba siendo debido a su extraña petición. ¿Cómo es posible que ella me pida algo así, cuando ambas estuvimos en la misma terrible situación con ese hombre?
—Si puedes.— insistió.— Tienes que ayudarme Fai... Rebecca.— se corrigió — no lo puedo hacer sola.
—Un momento ¿Hay algo de que quizás nos estemos perdiendo?— fruncí las cejas mirándola expectante — ¿Hay alto que no nos has dicho?
Ella tragó duramente y negó levemente con la cabeza.
—Entonces no entiendo, realmente no entiendo.— espeté.— ¿Por qué estás tan segura? además ¿Cómo quieres que te ayude en algo que ni siquiera puedes probar, acaso sabes cómo funciona esto? Aunque quisiera ayudarte, no puedo si no me dices lo que está pasando.
—Es que lo conozco, lo conozco y sé que se están equivocando ¿Qué me dices de las chicas que aparecieron muertas en el río?
—No puedo hablar de eso.— Dije de inmediato.— Pero quiero que sepas que es completamente diferente.
—¿¡Cómo lo sabes, no es el mismo patrón?!— preguntó con lógica.
—Gina, no puedo hablar de eso.— dije, aunque me encantaría recordarle que su amado Harry no trabaja solo.
Una llamada entrante me llegó al celular. Le pedí un momento a Gina para poder contestar.
Era un remitente desconocido.
—¿Bueno?
—¿Rebecca Lorca?— Era la voz de una mujer.
—¿Con quién hablo?
—Soy Jade, nos conocimos hace un par de horas.
Ah, claro, la trasladada desde Canadá.
¿Por qué me estaría llamado?
—Sé por qué estás preguntando por qué te estoy llamando y como conseguí tu número, pero me gustaría hablar contigo de eso cuando tengamos un tiempo, en persona.
—¿Pasó algo?
—Si, y sé que tu me puedes ayudar.
Mordí mi labio inferior nerviosa, no entendiendo el por qué de su llamada.
Probablemente consiguió mi número en la estación y no me molesta en lo absoluto, pero esto me deja demasiado intrigada.
—¿Hoy a las 8?— propuse.
—Perfecto ¿Dónde te acomoda? Lo ideal sería que no nos vieran juntas, para evitar confusiones.
Bien, eso es raro ¿Debería preocuparme?
—Sé dónde puede ser, te mandaré la dirección por mensaje de texto.
—Bien, nos vemos entonces.
—Adios.— dije y corté la llamada.— Bien.— Suspiré ahora dirigiendome a la pelirroja—¿Hay algo más que necesites?
—Que me ayudes.
Rodé los ojos y me pase ambas manos por el rostro en señal de fastidio.
—No puedo Gina, no estoy ejerciendo en este momento y no voy a arriegarme a perjudicar mi trabajo sólo porque quieres sacar a Harry de la cárcel.— dije tratando de ser comprensiva.
—Necesitas entenderme, por favor.— pidió, ahora sus ojos se aguaron y sentí angustia en su voz.
—No, tu tienes que entender.— dije.— Harry es el autor confeso de cuatro asesinatos a sangre fría. Él nos secuestró, nos dejó casi pudriéndonos en ese lugar por días, dejó que nos maltrataran, me apuntó con una pistola, me disparó y si no fuera por la policía, ambas no estaríamos aquí y lo sabes.
ESTÁS LEYENDO
Rebecca |2 libro|
Fiksi PenggemarEl perro es fiel a su dueño hasta que le dan una buena comida y un techo para cubrirse del mal clima. Ya no tienes que fingir ser su perro, pero tienes que vivir con el recuerdo de que algún día quisiste serlo. SECUELA DE HARRY. Te recomiendo pasa...
